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domingo, 19 de agosto de 2007

Cuando el día de mañana alguien revise la historia de la especie humana (si es que queda alguien para revisarla), nos describirá como la más sucia del planeta. Pocas son las especies que se dedican con tanto ahínco y profesionalidad a destruir y ensuciar su entorno. Como consecuencia de la presencia de contaminantes, las autoridades francesas han prohibido el consumo de pescado del Ródano.





No crean que estas cosas solo pasan en Francia. En España tenemos varios casos de contaminación acuática grave. Por ejemplo, la contaminación del pantano de Flix, que aparece y desaparece de los medios de comunicación, es para preocuparse.

En este interesante gráfico se aprecia el desarrollo del problema.



Foto Embalse de Flix

Las aguas residuales constituyen un elemento de contaminación biodegradable. Para ello es necesaria la presencia de microorganismos que mineralicen la materia orgánica. Generalmente son bacterias aeróbicas, y una de sus principales necesidades es la buena oxigenación de las aguas. Cuando las aguas tienen poca cantidad de nutrientes y están bien oxigenadas, un aporte adicional de materia orgánica produce una fertilización de las mismas. Sin embargo, si las aguas están poco oxigenadas por cualquier razón (aguas someras, poco efecto de mareas y corrientes, etc.) la materia orgánica no puede mineralizarse por completo produciéndose una situación de eutrofización, creando condiciones de anoxia, que influyen negativamente en las comunidades vegetales y animales. Por otra parte, estos vertidos incluyen enormes cantidades de bacterias, hongos, virus y larvas y huevos de diferentes especies de parásitos, algunas de ellas patógenas. Cuando estas aguas son vertidas sin purificar directamente en zonas donde hay playas aptas para el baño tienen una influencia altamente negativa, ya que convierte a las aguas y a las arenas en focos potenciales de infección. Las afecciones más comunes son enterocolitis, paratifus, tifus, cólera y hepatitis vírica en casos extremos. Estos casos de vertidos de aguas residuales de origen urbano son todavía relativamente frecuentes en algunas zonas de las costas españolas. En otras, donde se han instalado depuradoras, no siempre son suficientes o en algunos casos, desafortunadamente, los emisarios no cuentan con todas las medidas de seguridad necesarias y llegan a romperse. Los límites estandar para permitir el baño en todos los países de la Unión Europea son de 100 coliformes fecales por 100 ml de agua de mar. La bandera que otorga la Unión Europea a determinadas playas identificándolas como totalmente aptas para el baño se basa, entre otros factores, en análisis de este tipo. Pero además, para la sanidad pública supone un problema mayor el consumo de productos pesqueros de zonas sometidas a este tipo de contaminación. Entre estos productos los más peligrosos son los moluscos bivalvos por ser filtradores. Por ello es totalmente necesario su previa purificación antes de comercializarlos. La depuración de estos productos es obligatoria en España antes de su consumo en fresco.



Algunos metales pesados, como el cobre, el zinc, el cromo, el magnesio, el níquel o el cobalto son componentes naturales del medio marino y los organismos los necesitan en cantidades ínfimas para determinadas funciones metabólicas, es decir son esenciales. Sin embargo, se desconoce la función biológica  del mercurio, el cadmio o el plomo. Todos ellos pueden ser tolerados por los organismos pero cuando su nivel alcanza valores relativamente elevados resultan tóxicos.

Los organismos han desarrollado diferentes sistemas para neutralizar los efectos tóxicos debidos a concentraciones anormales de este tipo de contaminantes en las aguas. Las más comunes son mecanismos homeostáticos que permiten regular la concentración interna de metales frente a las variaciones en el medio ambiente. Otras veces hay mecanismos de detoxificación  que se basan en la presencia de moléculas quelantes de los metales en los fluidos corporales. Sin embargo, vertidos importantes de mercurio procedentes de industrias de plaguicidas, pilas alcalinas, empresas electrolíticas relacionadas con industrias papeleras que utilizan electrodos de mercurio, etc., provocan el vertido de altas concentraciones de este metal. La presencia de mercurio en los componentes básicos de la cadena trófica es sobre todo peligrosa porque este metal es bioacumulable, de manera que es los grandes depredadores puede llegarse a cantidades superiores a los niveles permitidos por la Organización Mundial de la salud, que son 0,7 partes por millón para los países de la Unión Europea, e inferiores en otros países.



El mayor envenenamiento por mercurio tuvo lugar en la Bahia Minamata (Japón) en 1952. La compañia química Chisson vertía mercurio en el puerto de Minamata. Durante varios años, la población de la Bahía de Minamata comió  pescado contaminado de este puerto. 397 personas fueron afectadas. 68 murieron, incluyendo 22 niños antes de nacer.  Es importante señalar que tan solo se elimina el 1% de la cantidad de mercurio del cuerpo, por lo que la recuperación de los individuos afectados es prácticamente imposible. Los resultados  de esta intoxicación consisten en pérdida de la memoria, gran incapacidad de concentrarse en actividades intelectuales, disminución capacidad de aprendizaje, irritabilidad, depresion, apatia, indiferencia. En los estadíos más avanzados se produce una disfunción total del sistema nervioso central, pérdida de sensibilidad en los miembros, paralisis, debilidad muscular, perdida de vision y daños renales.



Conviene citar aquí la contaminación que producen determinadas sustancias contenidas en las pinturas antiincrustantes, usadas en las pinturas de los cascos de los barcos. La mayoría de ellas contienen arsénico que, incluso en pequeñas cantidades, es una sustancia extremadamente  tóxica. 

En cuanto a los compuestos organoclorados, a los que se refiere la noticia, como los clorobifenilos, procedentes de insecticidas, plaguicidas y herbicidas, también se ha descrito la importancia de determinar sus niveles en el sedimento y en matrices biológicas, debido a su persistencia en el medio marino, utilidad como indicadores de actividad humana (concentración urbana e industrial), y toxicidad. Hay que tener en cuenta que son sustancias insolubles en agua  y la mayoría resistentes a la acción bacteriana. El compuesto más conocido es el DDT (diclorodifeniltricloroetano), actualmente prohibido por la legislación de muchos países. Derivados menos tóxicos del DDT son el DDE (diclrodifenilclroetano) y el DDD (diclorodifenildicloroetano). En Galicia, debido a su peculiar régimen agrícola, la presencia de estos compuestos en aguas fluviales y marinas no es tan alta como en otras regiones de España. Sin embargo, su control es necesario, así como también lo es la de los compuestos policlorobifenilos o PCBs, que son sustancias ampliamente utilizadas en la industria de plásticos, pinturas antiincrustantes y aceites lubricantes. Estas substancias se van acumulando en la cadena trófica, pudiendo llegar a ser tóxicas en los depredadores de niveles altos como aves y mamíferos marinos.



Del petroleo hablaremos otro día.

¿Es imposible conseguir desarrollo económico sin cargarse lo que nos rodea?


7:04 | gestionado por Antonio Figueras | Enviar comentario (3)