Recientemente he podido ver la tercera entrega de la película
Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto. Uno de los artistas invitados era el
Kraken, una gigantesca criatura con miles de brazos y ventosas que se ocupaba de vengar al capitán del Flying Dutchman que también tenía cara de pulpo.

Fotografía Disney Pictures.
Mi amigo Angel Guerra, Profesor de Investigación del CSIC y experto internacional en
cefalópodos, ha dedicado gran parte de su tiempo a la búsqueda del calamar gigante. Incluso ha realizado varias campañas de filmación en el
caladero de Carrandi, una fosa abisal situada a 25 millas al NE de Gijón.

La mayor parte de la información que se tiene actualmente sobre los calamares gigantes procede de ejemplares varados en las playas, capturados ocasionalmente por redes de arrastre y de los restos encontrados en los estómagos de los cachalotes, que son su principal depredador.

Angel me cuenta que: "un
calamar gigante adulto llega a medir 18 metros desde la punta de sus tentáculos hasta el ápice de su cuerpo, el cual puede alcanzar dos metros de largo, y llegan a pesar hasta 450 kilogramos.
Los teutólogos, especialistas que estudian los cefalópodos, los han clasificado dentro del género Architeuthis. Aunque hay cerca de diecinueve especies descritas, sólo tres están suficientemente documentadas: una distribuida por todo el hemisferio sur, la otra en el Pacífico septentrional, y la tercera propia del norte del océano Atlántico. La escasa frecuencia con que se encuentran estos gigantes se debe, entre otras razones, a que viven en mar abierto entre 500 y 1.000 metros de profundidad. Los pocos individuos capturados cerca de las superficie eran animales moribundos.

Hay
datos que revelan que su sangre tiene una baja capacidad de transporte
de oxígeno, lo que indicaría que se trata de animales pasivos y lentos.
Sin embargo, el contenido de sus estómagos (peces y otros cefalópodos
oceánicos) son evidencias de que Architeuthis puede capturar presas de
rápido desplazamiento cazando al acecho, para lo cual emplearían
ventajosamente sus largos tentáculos guarnecidos de ventosas con
anillos dentados. Los machos alcanzan la madurez cuando miden cerca de
1 metro de longitud corporal, mientras que las hembras maduran a mayor
tamaño.
En los músculos de estos cefalópodos hay altas
concentraciones de amoníaco. Como el amoniaco es más liviano que el
agua de mar, el animal obtiene así una flotabilidad neutra sin apenas
gastar energía. Por desgracia, esta sustancia impide que estos enormes
calamares sean comestibles."

Hasta hace bien poco todavía
no se había filmado estos calamares en su hábitat, y por ello se desconoce realmente cuál es su comportamiento.
El animal filmado por científicos japoneses en el año 2006, medía 8 metros y fue fotografiado a 900 metrosde profundidad en el Oceáno Pacífico Norte. Se consiguieron
unas 500 fotografías y dos tentáculos que perdió al soltarse de la potera en la que había puesto cebo para atraerlo y fotografiarlo.

Van a tener razón los que piensan que los mares están llenos de criaturas repelentes y viscosas que aguardan la mínima oportunidad para devorar a incautos veraneantes. Entre las medusas y los calamares gigante no vamos a poder bañarnos tranquilos.
