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lunes, 11 de junio de 2007

Confieso que el asunto de las medusas me tiene preocupado.

En un primer momento pensé que la industria del turismo español se iba al garete. Imagínense las urgencias de los hospitales de la costa atestadas de bañistas urticados. Y no es broma alguno podría padecer seriamente los efectos dañinos de estas picaduras

Y, lo que es peor, después de leer todas las noticias y oir a nuestros expertos nacionales, podríamos llegar a la conclusión de que esta "plaga" va a aparecer año tras año y solo aquí, por lo que todos los turistas cogerán el portante y se largarán a otros lares donde, aunque no tengan “tinto de verano” y “totilla” o “paela” (del original) tendrían las aguas limpias de tan desagradables bichitos.




Y no es un asunto para no preocuparse y si no lo creen, a ver que les parece este bloom de medusas en otro lugar del planeta.

Pero por suerte o por desgracia, no tenemos la exclusividad de la superabundancia de medusas.



Desde hace unas décadas esto de los “blooms” (proliferaciones) de medusas, “jellyfish” en inglés, es un fenómeno global y se detectan en lugares tan distantes como el Mar Negro, el Báltico, el Golfo de México, el de Alaska, el Mar de Bering y nuestra parte del Mediteráneo y en otras como la costa de Croacia y zonas de Italia. Hasta cerca de Irán ha habido proliferaciones de medusas.

Desgraciadamente apenas hay registros para comparar la situación aunque aparentemente este evento ha incrementado su frecuencia en las últimas décadas. Por otra parte nuestro conocimiento sobre como los factores ambientales afectan a las poblaciones de medusas es muy escaso. La actividad humana ha introducido numerosos cambios en el Océano que hipotéticamente pueden favorecer a las medusas, tales como la eutrofización, la reducción de las poblaciones de peces y el calentamiento global. Además de los cambios antropogénicos, los ciclos climáticos naturales pueden afectar a las poblaciones de medusas.

En un artículo científico en el que se revisan los blooms de medusas, se ha podido relacionarlos en once ocasiones (en ecosistemas muy diferentes: subtropicales, templados y  subárticos)  con temperaturas elevadas. Sin embargo también hay excepciones en las que las temperaturas altas causan grandes mortalidades de  medusas. En condiciones experimentales  se ha observado que las medusas se reproducen mejor a temperaturas elevadas. El calentamiento del Océano podría ayudar a que cambiar los rangos geográficos de distribución  y ampliar la aparición en las estaciones del año.

Esperemos que el  Plan Medusa anunciado por el Gobierno, sea un éxito y que además de sacrificar toneladas de gelatinosos urticantes (¿que harán con las medusas que pesquen los voluntarios?), nuestros científicos aprendan los suficiente como para entender las razones de tan misterioso suceso y propongan soluciones que no solo consistan en pescar medusas para que no lleguen a la costa.

No olvidemos que en los ecosistemas todo tiene su función.  De la misma forma que se critica a los biólogos moleculares por hacer transgénicos (juegan a Dios dicen algunos ecologistas) lo mismo se podría decir de estas medidas con las que se intenta resolver una "jugarreta" de la naturaleza.

El Ministerio de Medioambiente de España tiene una página en Internet (tarda en cargar pero carga) en donde se puede aprender mucho (si uno es capaz de leer la pequeña letra en la que aparece, ¿será más cara la letra grande?) y en donde se puede descargar un tríptico de diseño con todo lo que usted quiso saber sobre las medusas y nunca se atrevió a preguntar.

Antonio Figueras

17:35 | gestionado por Antonio Figueras | Enviar comentario (5)