A mi me fascinan los relojes
biológicos ¿No es sorprendente que tu cuerpo sepa cuándo debes despertarte o
cuando has de comer? Y los mentales...Me encantan aquellos relojes que permiten
viajar hacia atrás en el tiempo y marcar, sea cierto o no, el momento en que
algo comenzó o cambió nuestras vidas. O la percepción de que aquello sucedió.
Si tuviera que decir en que
momento comenzó mi fascinación por la ciencia viajaría hacia atrás a una noche
clara y estrellada de un pueblo muy pequeño de la provincia de Zaragoza, donde
mi padre me mostraba, con la banda sonora de los grillos de fondo, las
distintas constelaciones y me contaba las historias que encerraba cada una de
las estrellas que componían, por ejemplo, la Osa Menor.
Por eso me fascinan las imágenes como ésta...

No es que le hayamos puesto un
velo a la imagen, para que quede más bonito, ni tampoco es que el objetivo con
el que se hizo la foto tenga un filtro especial, ni siquiera se ha recurrido al
ya viejo truco del Photoshop...
Un delicado lazo de gas
flota de forma inquietante en nuestra galaxia. ¿Podría ser que se tratase
de los restos de una nave espacial alienígena, o el surtidor de un
agujero negro? Pues va a ser que no. En realidad es la imagen -tomada por
el telescopio Hubble de la NASA- de una pequeñísima parte de los restos de una
supernova –conocida como SN 1006- consecuencia de una explosión estelar que
ocurrió hace más de mil años.
El 1 de Mayo del año 1006 antes
de Cristo, alguno de las personas que entonces habitaban zonas de África,
Europa y el lejano Oeste pudieron observar claramente la luz procedente de una
inmensa explosión de una supernova. Una enana blanca a punto de morir da sus últimos coletazos de vida, en
la forma de una explosión que crea una onda que se expande en el espacio a una
velocidad de cerca 30 millones de kilómetros por hora durante mil millones de
años ¿Alguien puede hacerse a la idea de la velocidad y la potencia que
eso supone realmente?
La luz que la explosión generó
fue tan fuerte que se pudo apreciar durante el día en la Tierra lo que
estaba ocurriendo en la llamada constelación de Lupus, situada a más de 7.000
años luz de nosotros.
La supernova fue probablemente
la estrella más brillante nunca vista por humanos, ya que pudo verse durante el
día durante semanas y permaneció visible a los ojos de cualquiera que quisiera
fijarse durante dos años y medio antes de desaparecer completamente..
El llamativo lazo rojo que se
observa en la imagen es una pequeña parte del gas de hidrógeno calentado por la
onda expansiva de la supernova. En realidad, su color es azul, pero esto ha
sido cambiado para que se aprecie mejor (igual si que hubo un poco de
Photoshop). Los puntos naranjas son galaxias de fondo y los blancos representan
estrellas en el fondo de nuestra galaxia, la Vía Láctea.
No siempre ocurre así. Hay
también veces en que otras estrellas que brillan pasan desapercibidas a los ojos más avezados.
La historia de la supernova más brillante del universo contrasta con
aquella de la estrella cuyo descubrimiento pasó desapercibido a los millones de
observadores, profesionales y amateurs, que cada día rastrean los cielos.
Eso es lo que le pasó a USNO-A2.0
0450-03360039 (que nombres tan complicados, y poco poéticos, tienen las
estrellas)... El satélite XMM Newton descubrió un día que algo raro ocurría
cuando de forma inesperada comenzó a recibir hasta 50 rayos X por segundo al
pasar cerca de un misterioso objeto brillante que nadie había identificado.
Los astrónomos se pusieron manos
a la obra y circularon un telegrama por Internet informando acerca de esta
nueva fuente de rayos X. Un equipo de
Chile contestó rápidamente informando de que la fuente era una nova que había
brillado de manera notoria más de 600 veces.
Las novas tienen lugar cuando las
enanas blancas se alimentan del gas de una compañera cercana. La acreción de
hidrógeno en la superficie de la enana blanca genera una reacción nuclear que
comienza liberando grandes cantidades de energía, lo que produce un destello de
radiación electromagnética muy brillante.
La explosión no emite rayos x
inmediatamente, porque queda escondida bajo la nube de los restos de la
explosión. Esto quiere decir que ésta debió ocurrir algunos días antes de que
el satélite XMM Newton la detectara, pero pasó desapercibida a la legión de
astrónomos profesionales y amateurs que vigilan de forma constante nuestros
cielos.
Los técnicos comprobaron lo
ocurrido y verificaron que la nova había tenido lugar y que había sido claramente visible, incluso
para aquellos que no son expertos en la materia.
En el descubrimiento de nuevas
estrellas, la colaboración de la comunidad de astrónomos amateur es tan
importante como la de los profesionales.
La nova ha sido oficialmente bautizada como V598 y resulta que, para
ironía de aquellos que no la detectaron en su máximo punto de luminosidad,
resulta ser una de las estrellas más brillantes de la última década.
En el cielo también se repiten
las historias que vemos en la tierra. Aquellas que se dejan ver demasiado
porque su luz deslumbra a todos, sin dejar observar nada mas que el resplandor
del propio brillo y aquellas otras que, aunque importantes, ocurren en el
momento equivocado, cuando todo el mundo parece estar mirando hacia otro lado.