LoginRSS 2.0 Feed

Es el momento de nuevos compromisos de acción

Enviado el domingo, 27 de abril de 2008 8:58

Bitácora de 26 de abril de 2008

Cuando apenas ha transcurrido el primer tercio de la Década de la Educación por un futuro sostenible, la toma de conciencia acerca de la situación de emergencia planetaria ha avanzado notablemente: las noticias de cambio climático, degradación ambiental, agotamiento de recursos, desequilibrios insostenibles, etc., han saltado a las primeras páginas y editoriales de los periódicos, con una creciente atención a la necesidad y posibilidad de hacer frente a este conjunto de problemas estrechamente vinculados.

Han contribuido a ello algunos hechos notables como la publicación del IV informe del IPCC, Panel Intergubernamental del Cambio Climático (ver boletín 18) o la concesión el Premio Nobel de la Paz a los miembros de dicho Panel y a Al Gore (boletín 23), así como los reiterados llamamientos de la comunidad científica internacional, de ONGs y de instituciones internacionales.

Está teniendo lugar, además, la incorporación de la problemática de la sostenibilidad en los currículos escolares (boletín 19) de un número creciente de países, así como a la proliferación de congresos, seminarios y cursos que abordan la sostenibilidad en sus dimensiones educativa, tecnocientífica, legislativa, económica, etc.

Todo parece indicar que estamos asistiendo al inicio de un amplio movimiento social capaz de superar las inercias y obstáculos que dificultan la necesaria r-evolución por la sostenibilidad (expresión acuñada por Greenpeace, que supera la dicotomía entre revolución y evolución). Y es necesario impulsar decididamente este movimiento, porque, como se indica en el informe del IPCC, estamos a tiempo de paliar y revertir el proceso de degradación, pero no tenemos todo el tiempo del mundo, tenemos que actuar ya.

Uno de los principales obstáculos a la implicación de la ciudadanía en acciones orientadas a la construcción de un futuro sostenible es la extendida percepción de la “irrelevancia” de las acciones individuales. Son muchas las personas que dudan acerca de la efectividad que pueden tener los comportamientos individuales, los pequeños cambios en nuestras costumbres, en nuestros estilos de vida, que la educación puede favorecer: Los problemas de agotamiento de los recursos energéticos y de contaminación –suelen afirmar, por ejemplo- son debidos, fundamentalmente, a las grandes industrias; lo que cada uno de nosotros puede hacer al respecto es, comparativamente, insignificante.

Cálculos bien sencillos muestran, sin embargo, que, si bien las pequeñas reducciones de consumo energético, por poner un ejemplo, suponen un ahorro per cápita pequeño, al multiplicarlo por los millones de personas que pueden realizar dicho ahorro, éste llega a representar cantidades ingentes de energía, con su consiguiente reducción de la contaminación. Hay que insistir, por tanto, en que no sólo no es cierto que nuestras pequeñas acciones sean insignificantes e irrelevantes, sino que se trata de medidas necesarias, imprescindibles, si queremos contribuir al avance hacia un futuro sostenible y a una cada vez mayor implicación de la ciudadanía.

Resulta esencial, sin duda, comprender la relevancia que tienen nuestras acciones –lo que hacemos o dejamos de hacer- y construir una visión global de las medidas en las que podemos implicarnos, no sólo como consumidores, sino también como profesionales y ciudadanos. En la siguiente entrada citaremos una síntesis de acciones concretas recogidas en talleres impartidos a estudiantes que resultan básicamente coincidentes con las ofrecidas por una amplia literatura.

Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 26  (
I )
http://www.oei.es/decada/boletin026.htm


Compartir:

añadir a furl añadir a del.icio.us añadir a technorati añadir a blinklist añadir a digg añadir a google añadir a stumbleupon añadir a yahoo añadir a meneame ¿Qué es?

Enviar Comentario
Titulo
 
Nombre
 
Correo electrónico
Comentario  
Por favor, escriba el código que ve a su izquierda (en mayúsculas):