Cuaderno de Bitácora del navío “La Chimenea”. Jueves 18 de Octubre. Esta vez partimos desde el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Nuestro itinerario comienza en una villa con un particular valor natural, Hoyo de Manzanares. Treintaicinco kilómetros lo separan de Madrid, ochenta y ocho de Aranjuez. Surcando tranquilas aguas ambientales está transcurriendo la travesía. La nueva tripulación se compone de una pequeña marinería, pequeña por edad, nueve años, no por número ni por ganas de navegar. Con una actividad incansable como bandera y la curiosidad por equipaje estos aprendices de medioambiente desgranan observaciones en microscopios, levantan hipótesis mientras recogen manzanas, trabajan plantas tintóreas en sus camisetas o estudian transformaciones de cereal. Prueban y comprueban para llegar a conclusiones importantes.
También se divierten y juegan. Hace tan solo un momento los he dejado con Randi y Dan ensayando teatros bilingües, con Carmen y Alberto haciendo tartas y zumos y preparando canciones y cuentos transparentes para contar en la oscuridad de la fiesta. ¡Ah, que nos sabíais que esta noche hay un fiesta!
Mañana preguntaré a Iria y a María qué tal ha ido, si se han divertido en la fiesta, que a veces la “mamitis nocturna” no termina de dejar que algo nos divierta. Y quedará tranquilo el cocinero, llegado el final de este periplo, que desde el primer día estos grumetes nos amenazaron con su secuestro.
Gracias a sus profes, que han estado en todo momento con los niños, por su saber estar, por su trabajo, por todo. Hemos visto cómo los han cuidado y cómo les han dado mimos. Ya sabemos que no es fácil navegar cuatro días seguidos. Esperamos que la experiencia haya valido la pena, para profes y para los niños. Ellos desembarcan mañana, nosotros seguimos, que en otro lugar nos espera otro cole, otros profes y otros chicos
Javier Pariente Alonso
DIRECTOR DEL C.F.A. La Chimenea