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lunes, 25 de mayo de 2009


                                 

Los cambios realizados en el gobierno de Rodríguez Zapatero en las pasadas vacaciones de Pascua nacieron bajo el signo de la sorpresa y de lo inesperado. Con el tiempo, meses después, van dando los resultados que por su mismo origen les corresponden: Sorpresa sobre sorpresa caen como azotes sobre las espaldas de sus gobernados.

Entonces, en aquellos días de la Pascua, la elección del doctor Ángel Gabilondo, un profesor de metafísica, para la tarea de Ministro de Educación era sorpresa loable y grata. Satisfacía el viejo deseo de tener en el gobierno alguien que supiese hablar. Empero, a tan grata sorpresa habría de suceder resultado inesperado: la poderosa oratoria del Sr Gabilondo puesta al servicio de la defensa de tesis analfabetas.

Hace unos días, en un programa de radio en la Cadena Ser, la Ministra Aido expuso súbitamente la tesis, tesina o tesinilla que podemos llamar “teoría deshumanizadora del feto”. Un oyente le preguntó si un feto de trece semanas es un ser vivo y su respuesta fue: "Un ser vivo, claro, lo que no podemos hablar es de ser humano porque eso no tiene ninguna base científica".

Ante tal esperpento se levantaron oleadas de indignación y de protesta, muchos pidieron la dimisión de la ministra, otros más indulgentes quedamos en espera de una disculpa o explicación, pero de nuevo vino a ocurrir lo inesperado. Y es que su compañero en el gobierno, el profesor Gabilondo, catedrático de metafísica, salió en su defensa indicando que él mismo necesitaría un buen rato para decidir qué es un ser humano. Así, ¡de nuevo la sorpresa!, ¡sorpresa sobre sorpresa!, volvió otra vez lo inesperado y como consecuencia, más despropósitos: ahora hay quien le responde a Gabilondo que humano es todo aquello que posee secuencias humanas. ¡Grave error!, ¡Razonamiento viciado!, ¡Tautología! Puesto que en realidad ocurre exactamente al contrario: secuencias humanas son aquellas obtenidas de un ser humano. Humano no se es por poseer secuencias humanas sino al contrario: Las secuencias humanas lo son por proceder de un humano.



 
Puede que tanto en la tesis (tesina o tesinilla) de Aido como en la defensa de Gabilondo esté latente el contenido de un manifiesto reciente en el que se afirmaba literalmente: "El momento en que puede considerarse humano un ser no puede establecerse mediante criterios científicos".

¿Qué es, entonces, el ser humano? ¿Lo sabe el gobierno? ¿Lo han de dictar ciencias como la metafísica o la biología?

Mucho más fácil. La RAE todavía lo define claramente: Ser animado racional, varón o mujer. Y no hace falta ser metafísico ni biólogo para entenderlo. Humano se es desde el momento de la concepción y a entender esto también nos ayuda el diccionario: desde el momento, dicho de una hembra, de quedar preñada.

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12:59 | gestionado por Emilio Cervantes | Enviar comentario (22)

 

Una entrada anterior mostraba en su imagen el esquema a seguir para construir un castillo de naipes típico.

Sobre una base sólida hemos de ir edificando pisos. Si comparamos uno de los pisos, por ejemplo, el tercero, con la ciencia contemporánea, ¿qué estructuras deberíamos hacer corresponder con los dos primeros? Inspirados en el texto de Comellas comentado entonces, cabría responder así: La industria y la banca.

La ciencia contemporánea depende de ambas, la industria y la banca, que están en su base y forman sus cimientos. El análisis de la historia en España viene a mostrar este panorama; análisis semejantes en cualquier otro pais de nuestro entorno darían los mismos resultados. En España, la revolución de 1868 prepara el terreno para su industrialización. El establecimiento de un sistema bancario es fundamental y paralelo a la industrialización. En su libro sobre La Institución Libre de Enseñanza, Antonio Jiménez Landi explica:

Hasta 1874 no puede hablarse, en rigor, de una España Industrial. El desarrollo de nuestra industria comienza, realmente, bajo la Restauración, y se inicia con la textil, especialmente localizada en Cataluña, donde venía desarrollándose con marcada intensidad, a partir de 1840, aunque su florecimiento databa de mediados del siglo XVIII……..
El gran alarde de nuestra incipiente industrialización, tiene lugar en 1888, cuando se inaugura la Exposición Internacional de Barcelona. La banca privada surge entonces, en su mayor parte, o se fusiona con la ya existente. Dos fechas nos importa señalar a este respecto: la de 1856, en que se regulan las sociedades financieras y el Banco de San Fernando pasa a ser Banco de España, y la de 1874, en que don José Echegaray, ministro de Hacienda, le concede a dicho banco el monopolio para emitir billetes por treinta años prorrogables. Por estas calendas nacen el Crédito Mobiliario Español (1856), el Banco de Bilbao (aprobado en 1857), el Banco de Santander (1857) y los catalanes Banco de Barcelona y Banco Arnús, a los que luego se añaden el Banco Hispano Colonial, que funda el Marqués de Comillas, y los de Güell, Bertrand y Batlló. Cada una de estas entidades financia, lógicamente la expansión industrial de sus respectivas regiones. La pérdida de las colonias provoca la caida del Banco Hispano Colonial y de algunos otros, en Cataluña, y el auge de los del Norte y Madrid, especialmente el de Bilbao. Pasada la crisis, aparecen el Banco Hispano Americano (1900), el de Vizcaya (1901) y el Español de Crédito (1902), que absorbe al de Crédito Mobiliario Español. Al final de la guerra de 1914 nacen dos más de los principales bancos: El Urquijo (1918) y el Central (1919). El Estado, por su parte, funda, con fines muy concretos, el Banco Hipotecario de España (1875), el de Crédito Industrial y el de Crédito Local, cuyas diferencias con los privados va a definir la ley de ordenación bancaria debida al ministro Cambó, en 1921.


Una banca consolidada es fundamento indispensable para que pueda tener lugar la industrialización. La ciencia institucionalizada es fruto de ambas y no su fundamento como a veces se nos viene indicando. En el Triángulo de Sábato, tal y como lo describe Wikipedia (enciclopedia de la neolengua), falta un elemento importante.

Bibliografía

Jiménez Landi, Antonio. La Institución Libre de Enseñanza, II. Periodo Parauniversitario. Ediciones Taurus. Madrid 1987.


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4:55 | gestionado por Emilio Cervantes | Enviar comentario (1)