Continúa en esta entrada el artículo de Mauricio Abdalla
titulado: ¿Es salvaje el capitalismo? (o ¿Por qué celebrar a Darwin)…………
..............Quien afirma que el culpable de todo eso es Darwin, acierta
apenas una parte. La historia de la asociación de las leyes de la naturaleza
con las leyes de la competición empezó algunos siglos antes.
El sistema capitalista tuvo su origen en lo que Marx
denominó “acumulación originaria”, caracterizado por el comercio competitivo,
expropiación arbitraria y violenta de pequeñas propiedades, esclavitud y
pillaje de recursos en continentes invadidos y colonizados. La conclusión del
autor de “El Capital” es que “si el dinero nace con manchas naturales de sangre
en una de sus caras, el capital viene al mundo chorreando sangre por todos los
poros, de los pies a la cabeza”. Inglaterra tuvo un papel especial en la promoción
de ese sistema. No es para asombrarse que las teorías relacionadas con dicho
tipo de actividad predatoria hayan surgido exactamente en aquel país.
En el siglo XVII, Thomas Hobbes atribuyó la dinámica
de la realidad bajo el capitalismo en ascensión a una esencia del ser humano
como depredador y afirmó que “el hombre es un lobo para el hombre” (homo homini lupus) y que la sociedad es
una guerra de todos contra todos (bellum
omnium contra omnes). La sistematización teórica de la cosmovisión
capitalista había sentado sus bases. La metafísica social de la era moderna
establecía los fundamentos a partir de los cuales toda la realidad sería
concebida y justificada.
Adam Smith se sirvió de tal metafísica para la
sistematización de la teoría económica liberal. Para él, el interés propio, el
egoísmo de cada individuo, es lo que hace funcionar la sociedad. La mano
invisible del mercado era un concepto como la gravitación newtoniana, que
entraba en acción cuando cuerpos individuales se colocaban uno en el campo de
acción del otro.
También en Inglaterra, ahora en el auge del
imperialismo del siglo XIX, Thomas Malthus defendió que la vida en sociedad es,
esencialmente, una lucha por la
supervivencia, dada la escasez de recursos en relación con el crecimiento
de la población. Herbert Spencer, en consonancia con Malthus, pontificó que los
vencedores de la lucha por la supervivencia
eran los más aptos, que
superaban, por sus cualidades intrínsecas, a las razas, clases e individuos
inferiores y menos competentes.
Lucha por la
supervivencia y supervivencia de los más
aptos son conceptos tomados de la teoría social liberal, elaborada en el
auge del enriquecimiento de la élite colonialista inglesa y de la exploración y
empobrecimiento de las clases y pueblos juzgados inferiores. ¿Qué hizo Darwin,
a quien se atribuye erróneamente la autoría de estas ideas, suponiendo que él
las hubiese descubierto en el estudio de la naturaleza?
Si las personas que celebran el bicentenario de
Darwin (principalmente los biólogos) se
tomasen la molestia de leer Sobre el
origen de las especies por medio de la selección natural o la supervivencia de
las razas favorecidas en la lucha por la existencia (título original de la
obra más famosa de Darwin) – lectura extremadamente rara entre los que estudian
o enseñan el darwinismo – verían que el autor da el crédito a sus maestros y
dice que su idea “es la idea del sr. Malthus aplicada a la totalidad de los
reinos animal y vegetal” (ver introducción y cap. 3 de Sobre el origen de las especies). Spencer es citado cinco veces en
la tan celebrada como poco estudiada obra.
no fueron las ideas de
Darwin las que dieron lugar a su aplicación social (lo que llaman darwinismo
social): la misma teoría es una teoría social transportada a la naturaleza
¿Qué brillantez u originalidad existen en tomar una
idea social y aplicarla a la naturaleza? Ciertamente la de concluir la
construcción de la metafísica social liberal, transformándola en reglas naturalistas.
Por lo tanto no fueron las ideas de
Darwin las que dieron lugar a su aplicación social (lo que llaman darwinismo
social): la misma teoría es una teoría social transportada a la naturaleza.
Además de dar el toque final a la metafísica social capitalista, el darwinismo
sacramentó la naturalización de las ideas liberales hegemónicas.
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