Ya llegan la Navidad y el Año Nuevo que,
como siempre, recibiremos con los mejores propósitos.
Este año
más si cabe, porque es el año de Darwin.

Los darwinistas, además de
entonar sus villancicos y comer el turrón más selecto ganado en dura
competición, preparan este año ceremonias para honrar a su
profeta, para quien ya vienen reclamando un lugar en el calendario, día que algún periodista, dio en llamar hace ya años el
de San Charles Darwin, y que, traduciéndolo como se hace en estos casos, debería ser llamado en español el día de San Carlos
Darwin.
Entre las
abundantes anécdotas, ocurrencias y chascarrillos que, los que vivimos estos momentos
históricos, podremos relatar a la posteridad, nos encontramos ahora con la
inauguración del santoral ateo, algo bien curioso, a la par que justo y
razonable si tenemos presente que todo en la vida es competición. Siendo así
las cosas, y una vez ya admitida la competición como base y
fundamento de la vida, una vez demostrada la teoría darwinista que, como bien resume JAL desde una reciente entrada de su blog bio (ciencia+tecnología), consiste en que el pez gordo se come al chico, ......entonces….¿quién más apropiado para el estreno del
santoral ateo que el propio Darwin? El autor
que interpretó la vida como economía y substituyó en la ciencia el método
inductivo por una lucha con la supervivencia (temporal) de los más aptos.
Este proselitismo papal hacia San
Darwin mártir de los "Azarosos"...me resulta un tanto sospechoso por
su misticismo cientifista, su ascetismo tecnócrata y por su ingenuidad
angelical de confundir teoría con hecho científico llevándolo al viacrucis del
dogma
(Anónimo, desde un foro de El Pais)
Buena
parte de la educación moderna y, por extensión, también algunas de sus faltas,
se basan, más que en una pretendida objetividad de la ciencia, en estos sus
fundamentos. Los darwinistas, dueños absolutos e indiscutibles de wikipedia, de
multitud de editoriales, diarios, blogs auto-proclamados de evolución,
biología, filosofía e incluso de religión (el ateismo y el darwinismo son las
dos caras de una misma religión que presume de no serlo), reclaman ahora al
parecer, que el calendario sea visto con nuevos ojos. Los señores de wikipedia
anuncian cambios para la santopedia.
Y así, si
seguimos sus consejos, puede que muy pronto sea reconocido el doce de Febrero como
el día de Darwin, o como a otros malintencionados seguramente les gusta decir,
de San Darwin, o más propiamente de San Carlos Darwin. ¡Ábrase un espacio!, ¡Hágase un hueco entre
los santos de la fecha!. Santa Eulalia, San Antonio Cauleas, la Beata Humbelina, San
Lúdano, San Melecio de Antioquia,…. dejen
paso este año al nuevo héroe del calendario, que viene a ocupar la fecha con el
fundamento de una dudosa aportación, porque como decía un comentarista anónimo
en los foros de “El Pais”:
Este proselitismo papal hacia San
Darwin mártir de los "Azarosos"...me resulta un tanto sospechoso por
su misticismo cientifista, su ascetismo tecnócrata y por su ingenuidad
angelical de confundir teoría con hecho científico llevándolo al viacrucis del
dogma...Prefiero el creacionismo del Génesis, es un cuento más entretenido.
Demasiado rezo formulista, mucho incienso en esta sala, aire denso, hay que
abrir ventanas. Aire Nuevo
Y es que
toda esta celebración darwinista viene ignorando su principal y más difícil
tarea: la de demostrarnos a los paganos cuál es la aportación de Darwin a la
ciencia. ¿Cabe, acaso, que todo haya sido fruto de un error? Desde aquí vamos a
ayudarles un poco……..