
Las acuarelas de Winslow Homer
(1836-1910) presentan la Naturaleza
salvaje, misteriosa y más que generosa, espléndida, de la segunda mitad del
siglo XIX en Norteamérica. La obra de Louis Agassiz titulada “Contribution to
the Natural History of the United States” pretendía mostrar meticulosamente los
detalles de la composición de dicha naturaleza. Los paisajes de Winslow Homer representan
el hogar en donde habitan los animales objeto de estudio de Agassiz.
Louis
Agassiz (1807-1873) había nacido en Motiers, en la suiza francófona. Estudió en
Zurich, Heidelberg y Munich. Su educación estuvo bajo la influencia del
embriólogo Ignatius Döllinger, el zoólogo Lorenz Oken, y el filósofo Friederich
Schelling, quienes contribuyeron a edificarla sobre dos pilares fundamentales:
la necesidad de basar la ciencia en investigaciones exactas y una visión de la
naturaleza como ilustrativa de un propósito cósmico.
En 1832,
Agassiz se desplazó a Paris para tener acceso a la magnífica colección de peces
fósiles albergada en el museo de Paleontología del Jardin des Plantes. Su
objetivo era convertirse en un gran naturalista a partir de su particular
interés por la ictiología. A tal efecto, trabajó con Cuvier en los últimos
meses de su vida, cuyo aprecio por Agassiz le llevó a poner todos sus
materiales a su disposición.
En 1847 se
estableció como profesor de Zoología y Geología en la Lawrence Scientific
School de la Universidad
de Harvard y a partir de entonces desarrolló una carrera docente, de promoción
de la ciencia y de investigación memorable. Organizó múltiples viajes por los
Estados Unidos y propuso la realización de una monumental Historia Natural de
Norteamérica en diez volúmenes que la editorial Little, Brown, y Co, estuvo de
acuerdo en producir en caso de que pudiese estar garantizada una venta
anticipada de 450 suscripciones, a la vez que seguía recolectando ejemplares
para sus colecciones.
El profesor
John Lienhard, de la Universidad de Houston, en sus páginas web tituladas Engines of our Ingenuity, nos cuenta una fantástica anécdota acerca de
esta manía recolectora y un caso real ocurrido con la recolección de tortugas. La edición del relato en español está a cargo de Aymará Boggiano.
Edgard
Lurie, biógrafo
de Agassiz y autor del prólogo de su libro “Un ensayo sobre la clasificación” en Belknap Press de la Universidad de Harvard, nos cuenta:
A finales
de 1856 tenía miles de tortugas, se había asegurado más de 2500 suscriptores
y al menos 300,000 dólares en las ventas anticipadas para toda la serie impresa.
"No creo que ni el mismo Humboldt hubiese podido obtener en toda Europa. .
. tal éxito.
Su
habilidad para trasladar los hechos de la naturaleza a un idioma comprensible e
inspirado, entusiasmó a los americanos de todas las clases. Sus admiradores se
maravillaron de su buena suerte por tener tal personaje entre ellos y
disfrutaron cuando decidió establecerse permanentemente en América. Como
profesor en Harvard, Agassiz participaba con gusto tanto de la amistad de los
pescadores de Ohio como de la compañía de poetas como Longfellow y Lowell.
Aunque no se
llegaron a editar todos los volúmenes de la magna obra prevista por Agassiz, en
el primero incluyó su tratado “Un ensayo sobre la clasificación”, un texto
notable en la historia de las ideas, que fue publicado como texto independiente
en Londres en 1959, justo algunos meses antes de “On the Origin…..”. Ambas obras “On the origin….”, de Darwin y
“Essay on Clasification” presentan modos opuestos de ver el Mundo y el panorama
de la Historia Natural.
En donde Darwin ve lucha y competición, Agassiz ve armonía. Siendo Agassiz un
creyente convencido en tiempos que no favorecían tales perspectivas, el destino
de su obra fue caer en el olvido mientras su rival alcanzaba las cotas más
altas de difusión y se convertía en paradigma para la ciencia.
Del prólogo
a su obra Essay on Classification, escrito por Edgard Lurie procede también esta frase:
Los
naturalistas que habían animado a Agassiz a sacar su libro a la luz pública en
Inglaterra-Sir Richard Owen, William Auckland, y Adam Sedgwick-encontraban
intolerables las ideas de Darwin.
La obra de
Agassiz es manifiestamente contraria a la de Darwin. Como seguidor de Cuvier,
Agassiz ve cuatro planes generales en el desarrollo de animales que son
diferentes entre sí e irreductibles “Cada uno de estos grandes tipos, dice
Agassiz, está construido con un plan distinto y hasta tal punto especial, que
las homologías no alcanzan de un tipo a otro y están estrictamente restringidas
a cada uno de ellos”.
Los
naturalistas que habían animado a Agassiz a sacar su libro a la luz pública en
Inglaterra-Sir Richard Owen, William Auckland, y Adam Sedgwick-encontraban
intolerables las ideas de Darwin.
Louis Agassiz ve
en la Naturaleza
la expresión de un diseño, obra de la inspiración divina, y en la taxonomía, el
arte de interpretar correctamente dicha inspiración. Los darwinistas, con
tachar esta mentalidad de “Creacionista”, ya tienen motivo suficiente para pasar
de largo en su caminar ignorando la obra de Agassiz; pero, lamentablemente para
ellos, la fe de Agassiz no constituye la parte central de sus argumentos
anti-darwinistas, que se fundamentan en un sólido criterio científico.
Acerca del
darwinismo, en un capítulo añadido para la edición en francés de su obra “Essay
on classification", Agassiz se expresó
en estos términos:
Contemplo a
esta doctrina como contraria a los verdaderos métodos que deben inspirar a la Historia Natural,
tan perniciosa y fatal para los progresos en esta ciencia. No es que yo tenga
al propio Darwin como responsable de estas problemáticas consecuencias. En las
diferentes obras de su pluma, nunca hizo alusión a la importancia que sus ideas
podrían tener para el punto de vista de la clasificación. Fueron sus secuaces los que se apoderaron de sus
teorías con el fin de transformar la taxonomía zoológica.
Esto que
Darwin presenta como una teoría sobre el origen de las especies no es un
resultado poco a poco logrado por las investigaciones laboriosas aplicadas a la
solución de algunos puntos de detalle, a fin de llegar después a una síntesis
general. No. Se trata de una doctrina que, a partir de la concepción desciende
a los hechos, y trata de hechos para apoyar una idea.
Compara el darwinismo con la filosofía de la naturaleza:
Creo que
uno que sea de la enseñanza de Darwin es como de esa secta. Sin embargo, hay
una diferencia: el sistema de los filósofos de la naturaleza podría contribuir
a los progresos de la ciencia; el darwinismo excluye a la casi totalidad de la
masa de información adquirida, ya que asimila y toma exclusivamente lo que
podría ser útil para la doctrina. No se trata de los hechos lo que determina para el
darwinista la naturaleza de sus generalizaciones, sino que es el sistema que
dicta la naturaleza de su realidad
Agassiz fue
profesor en Harvard y organizó con sus alumnos viajes por América. En uno de
ellos, relatado con su esposa en el libro “viaje a Brasil”, describe cómo se
habían encontrado con la expedición de la Comisión del Pacífico en Tabatinga y
la impresión que les habían causado los naturalistas españoles, ya en un estado
de indigencia:
We found
here four members of
a Spanish scientific commission, who have been
travelling several years in South and Central America, and
whose track we have crossed several times without meeting
them. They welcomed the arrival of the steamer with delight,
having awaited their release at Tabatinga for two or
three weeks. The party consisted of Drs. Almagro, Spada,
Martinez, and Isern. They had just accomplished an
adventurous journey, having descended the Napo on a
raft, which their large collection of live animals had
turned into a sort of Noah's ark. After various risks and
exposures they had arrived at Tabatinga, having lost almost
all their clothing, except what they wore, by shipwreck.
Fortunately, their papers and collections were saved.* We are
now on our way down the river again, having left
Mr. Bourget at Tabatinga to pass a month in making
collections in that region, and dropped Mr. James.
* These
gentlemen descended the river with us as far as Teffe , and we afterwards
heard of their safe arrival in Madrid. They had, however, suffered
much in health, and Mr. Isern died soon after his return to his native land.
Bibliografía
Agassiz L. 1962. Essay on
classification. The Belknap Bress of Harvard University. Edited by Edward Lurie.