La
eugenesia busca la transformación de la sociedad mediante un esquema que aspira
a la perfección. Una supuesta perfección según el diseño de una élite que, como
en tantos otros casos, conlleva la exclusión de puntos de vista diferentes. Nace
y se desarrolla en Inglaterra en un entorno en el que la ciencia va ampliando
sus posiciones en una sociedad cada vez más partidaria del positivismo.
No es exacto
decir que la eugenesia es consecuencia de determinadas “teorías evolutivas”
(selección natural, eficacia del más apto, competición y lucha por la
supervivencia) sino que ambas, eugenesia y dichas "teorías" son el fruto de un entorno social, de
una época imperialista cuyo desarrollo se apoya en una ciencia positivista.
La
eugenesia y el darwinismo tienen sus orígenes muy próximos. Aquella doctrina fue
elaborada en buena parte en la década de los sesenta del siglo XIX por Francis Galton (1822-1911), primo segundo de
Charles Darwin, quien basándose en sus
propias observaciones acerca de la herencia de caracteres físicos y psíquicos,
propone que las capacidades de cada individuo vienen genéticamente
determinadas, y que el ambiente puede hacer poco para su modificación. Galton
había estudiado en Cambridge en donde adquirió una sólida formación en ciencias
y en matemáticas. Si bien algunas de sus aportaciones a una estadística
incipiente parecen ser de indiscutible mérito, sin embargo, los resultados de sus
estudios sobre la herencia del talento y de la inteligencia serían algo más
discutibles.
Galton, que
después de sus estudios en Cambridge fue un consumado explorador y miembro de la Royal Geographic Society, fue
el fundador y primer presidente de la Eugenics Society.
En 1905 sostuvo la necesidad del certificado prematrimonial para asegurar la
idoneidad eugenésica de los contrayentes, idea que cobró interés en muchos países
y fundó en la Universidad
de Londres un laboratorio de eugenesia que poco después de su muerte recibió el
nombre de Galton Eugenics Laboratory. En 1908 se creó la Eugenics Education
Society con el fin de impulsar estos estudios.
En su obra
titulada "Sir Francis Galton (From African Exploration to the Birth of Eugenics)",
Nicholas Wright Gillman nos habla del artículo “Hereditary
talent and carácter” firmado por el protagonista de su libro y publicado en el Macmillan’s Magazine de 1865. Dice:
La segunda parte del artículo de
Galton era un intento inconexo de construir su demostración de que el talento
es heredable. Empieza desarrollando la noción de que el apareamiento selectivo
podría utilizarse para potenciar una casta con cualidades ventajosas, y para
desaconsejar la propagación de una segunda casta de cualidades menos deseables.
Estas nociones se incorporaron después en los conceptos de Eugenesia Positiva y
Eugenesia Negativa. Una de las ideas más notables en este artículo, para la
cual no se presentó justificación científica, era que los embriones de cada
generación surgían a partir de los embriones de la generación anterior. Esto
anticipó en más de veinte años a la teoría soportada experimentalmente de la
continuidad del plasma germinal de August Weissmann.
Pero lamentablemente, la
teoría de Weismann no tenía ningún soporte experimental. Los experimentos que
pretendidamente la apoyaban eran más que nada pruebas de la crueldad de su autor. Al
contrario de lo que indica este párrafo, la teoría de Weismann se mantuvo
durante muchos años precisamente porque venía a apoyar las tesis eugenésicas de
Galton y de paso, convenía al darwinismo. No en vano, Weismann fue nombrado en 1904 Presidente Honorario de la Society for Racial Hygiene. Pero no es esta la única conexión
entre (neo)darwinismo y eugenesia. Veremos otra.....
Bibliografía
Wright
Gillman, N. 2001. Sir Francis Galton
(From African Exploration to the Birth of Eugenics), Oxford University Press. La imagen está tomada de este libro.