Entre los
resultados que la Ciencia
del siglo XIX legó para la posteridad, sobresalen las leyes de Mendel que, por
su originalidad y simplicidad, son ejemplo del descubrimiento de un genio.
Según veíamos,
el genio es excepcional y su estilo consiste en el compromiso con una idea
fija que puede ser contraria a lo establecido. Con su ejemplo, Mendel nos demuestra que el genio puede, asimismo, conllevar cierto aderezo de traición,………
El padre
Gregor Mendel (1822-1884), agustino en un convento de Brno, en la actual
República Checa, no se contentó con limitar su vida a sus oraciones, ni tampoco
al cuidado de su huerto o a los placeres de una buena mesa en un convento reputado por su excelente cocina. No, no, no……
El padre
Mendel se preguntó cómo se heredan los caracteres y para responder a esta
pregunta se propuso seguir un protocolo experimental detallado, aplicando el
Método Científico, de forma semejante a como lo habían hecho anteriormente Pasteur
y Claude Bernard. Pero,….antes de la aplicación rigurosa del Método Científico,
la genialidad de su descubrimiento radica en su original punto de vista que, no
por azar, surge en un convento…..
Las claves de
Mendel proceden de la abstracción, un arte que durante cientos de años había
sido cultivado por los sacerdotes con fines religiosos. Desde este punto de
vista, su genialidad viene aderezada con el componente de traición que consiste
en la utilización de la abstracción en un sentido material que, indirectamente
y a largo plazo vendría a dar al traste con el uso de la abstracción en su sentido más profundo
y antiguo: como la búsqueda de esencias en los objetos de la naturaleza. Al igual que había
sucedido décadas antes para el análisis estructural mediante la química, la abstracción opera por
descomposición en lo más íntimo de los seres vivos: su herencia. No sólo la composición es material sino que la herencia reside también en elementos materiales. Mediante su obra, Mendel contribuye a entregar la
abstracción en las manos del materialismo ya creciente en su época.
En su libro
“El orden del discurso”, Michel Foucault reconoce en Naudin la observación de
que (algunos de) los rasgos hereditarios son discretos. Algunas de las
conclusiones de Mendel fueron obtenidas casi en simultáneo por Naudin.
El éxito de Mendel se debe a su elección de los caracteres y al procedimiento
que, muchos años después nos aparece como ejemplo de pensamiento neto y
ordenado en una aproximación totalmente original a la naturaleza. Para Mendel,
el sujeto de estudio es el carácter, el rasgo hereditario, la característica,
que ha de ser vista como entidad aislada e independiente, aunque para su existencia requiere el
soporte de un sujeto.
Definir los
presupuestos teóricos es algo esencial en los protocolos experimentales de
Mendel. En primer lugar, Mendel se ocupa en definir el carácter objeto de
estudio. En el
guisante, elige caracteres bien notables que conciernen a la semilla
tanto en su color (verde o amarilla) como en su textura (lisa o rugosa); a la flor (blancas o
amarillas) y al porte general de la planta (plantas enanas o normales).
Sólo cuando el carácter se ha definido se realizarán cruzamientos
entre individuos distintos para dicho carácter. Finalmente, se observará la
distribución del carácter en la descendencia que se analizará estadísticamente.
Ninguno de los aspectos del protocolo es trivial y todos son dignos de
una consideración. Pero el principal es el primero: la definición de carácter.
Olvidarse
de toda posible esencia de los seres vivos y concentrarse en su composición material,
en lo puntual, ver el carácter como característica, netamente, constituye una verdadera
revolución, una vuelta del péndulo de la filosofía medieval que sólo podría
proceder desde la mentalidad de un religioso en el interior de un convento.
Decidido a buscar las leyes que rigen la herencia de los caracteres, el trabajo
era largo, mucho más largo y complejo de los extractos que de él nos han
llegado y lleno de frustración, porque no siempre Mendel acertó con caracteres cuya
herencia fuese fácil de investigar. Pero la clave de su éxito residía en el
origen: su capacidad extraordinaria para ver las
cosas de un modo original, la innovación que vino a romper
con una gran tradición. Porque la gran originalidad del genio no se da sin una
gotita de traición, como en el título de la obra de Lope de Vega “Del monte
sale quien el monte quema”.