Charles
Hodge, rector del seminario de Teología de Princeton, nos lo explicaba en un
librito publicado en 1876 y hoy disponible en la red, del que he traducido algún fragmento:
Es
obviamente inútil discutir cualquier teoría hasta que no estemos de acuerdo en
qué es esa teoría. La cuestión, por tanto, ¿Qué es el darwinismo? Deberá ser
anterior a toda discusión acerca de sus méritos.
El profesor
Huxley acierta al decir:
"La cuestión
de las cuestiones para la humanidad-el problema que subyace a todos los demás,
y que es más interesante que cualquier otro-es la aclaración del lugar que el
hombre ocupa en la Naturaleza y su relación con el universo de las cosas. De
dónde procede nuestra raza, cuáles son los límites de nuestro poder sobre la
naturaleza, y de la naturaleza sobre nosotros, a qué finalidad tendemos, son
los problemas que se vienen presentando cada vez y con un interés íntegro a cada
ser humano nacido en el mundo.”
El
darwinismo es, por lo tanto, una teoría del Universo.
Esto no
debería sorprendernos en absoluto, sobre todo después de haber leído “Una
historia del tiempo de Hawking” viendo la importancia que este autor otorga a
Darwin.
Y es que,
visto desde la óptica actual, puede que Hodge tuviese mucha razón. El
darwinismo no es
una doctrina estrictamente científica. Algunos
de sus seguidores han adoptado posturas de líderes mediáticos (ver, por ejemplo,
alguno de los vídeo de Dawkins que proliferan en la Red). No representa un punto de vista dentro de la Biología ni tampoco una teoría científica. Si la teoría de evolución por selección
natural fuese una teoría científica, ya habría sido demostrada
experimentalmente o refutada. Pero no: ni lo uno ni lo otro. Lo que vemos es
una multitud de textos en los que todavía se nos pretende explicar qué es la
selección natural y cuál es su complejidad que la puede llegar a hacer incomprensible para el no-iniciado. Si de una teoría científica se hubiese
tratado, no habrían pasado ciento cincuenta años sin que hubiésemos comprendido ya de que se trata. Ya estaría perfectamente comprendida y admitida
o refutada. Las dificultades que encuentran sus defensores para explicarla
indican que no se trata de una teoría científica. ¿Qué es pues el darwinismo?.............
No voy a
exponer a partir de aquí puntos de vista propios sino, en general, más bien ajenos. En primer lugar el de Hodge. En su libro, pasa revista
al teismo, al panteismo, y al epicureismo antes de acabar en un capítulo
titulado Herbert Spencer's New Philosophy, en el que aun reconociendo que
Darwin ha mostrado un profundo respeto por Spencer (Mr. Darwin calls Spencer our " great philosopher."),
demuestra la vacuidad de la teoría de Spencer:
Mr. Spencer,
therefore, in accounting for the origin of the universe and all its phenomena,
physical, vital, and mental, rejects Theism, or the doctrine of a personal God,
who is extramundane as well as antemundane, the creator and governor of all
things ; he rejects Pantheism, which makes the finite the existence-form of the
Infinite; he rejects Atheism, which he understands to be the doctrine of the
eternity and self-existence of matter and force.
Respecto de la teoría de Darwin dice lo siguiente:
He is simply
a naturalist, a careful and laborious observer; skilful in his descriptions,
and singularly candid in dealing with the difficulties in the way of his
peculiar doctrine. He set before himself a single problem, namely, How are the
fauna and flora of our earth to be accounted for?
To account
for the existence of matter and life, Mr. Darwin admits a Creator, This is done
explicitly and repeatedly. Nothing, however, is said of the nature of the
Creator and of his relation to the world, further than is implied in the
meaning of the Word
Que traduzco:
El es simplemente un naturalista, observador cuidadoso y laborioso; experto en sus descripciones y singularmente cándido al tratar con las dificultades en el camino de su peculiar doctrina. El coloca delante de sí un sólo problema, es decir: Cómo podemos explicar la flora y la fauna de la tierra?
Para explicar la existencia de la vida y de la materia, Darwin admite un creador. Lo hace explícita y repetidamente. Nada, de todos modos, dice de la naturaleza del Creador y de su relación con el mundo, más allá de lo que se halla implicado en el significado de la palabra.
Darwin
puede ser considerado en la historia como un autor excepcional, cuya principal
obra comienza en su primera edición indicando a Dios como autor de las especies
y termina dejándolo todo en manos de la Selección Natural.
Veremos a este respecto en otra entrada, cuál es la definición de especie que
incluye en la primera edición de su obra cumbre, para luego eliminarla en
posteriores ediciones. Curiosamente, como veremos en detalle, el borrado de la
figura divina en ediciones de “El Origen…..” posteriores a la primera, coincide
casualmente con la aparición de la palabra “evolución”. De manera imprevista,
Darwin puede así ser visto como un teórico-clave para el paso del teísmo al
materialismo, doctrinas ambas que van mucho más allá del alcance de la Historia Natural
y la Biología.
Pero no fue
Charles Hodge el único autor en apuntar la posibilidad de que con
planteamientos que van algo más allá de la ciencia, Darwin y algunos
contemporáneos estuviesen elaborando algo que muy bien puede ser interpretado
como una nueva religión. El propio Francis Galton, primo segundo de Darwin y
fundador de la Eugenesia,
del que hablaremos con más detalle en otra ocasión dijo:
I take
eugenics very seriously, feeling that its principles ought to become one of the
dominant motives in a civilised nation, much as if they were one of its
religious tenets.
Y Thomas
Huxley, en su texto que Joaquín ha seleccionado recientemente en el blog “Majao
público”, titulado “Agnosticism” se contradecía, puesto que en el mismo texto en donde indicaba:
Agnosticism,
in fact, is not a creed, but a method
A
continuación escribía:
That I take
to be the agnostic faith, which if a man keep whole and undefiled, he shall not
be ashamed to look the universe in the face, whatever the future may have in
store for him.

Luego, por lo tanto, para
Huxley el agnosticismo es una fe que muy bien puede tomar la forma del
darwinismo. Mary Midgley, filósofa inglesa contemporánea deja bien claro cuál
es el resultado de esta obra de ingeniería que empieza a fraguarse en torno a
Darwin. En el comienzo del capítulo 4 (The irresistible escalator) de su libro
titulado “Evolution as a Religion" dice:
“Evolution, then, is the creation myth of our age……………..”
La evolución es, entonces, el mito de la creación de nuestra
época. Al construir el relato de nuestros orígenes da forma a los puntos de
vista acerca de lo que somos. Influencia no sólo el pensamiento, sino también
los sentimientos y acciones de manera que va mucho más allá de su función como
una teoría biológica. Llamarlo un mito no es decir que sea falso. Significa que
tiene un gran poder simbólico, independiente de su verdad o no.Y al comienzo del capítulo primero (Evolutionary dramas)
escribe (y esto lo escribe ella y no yo, que sólo lo he traducido):
La Teoría
de evolución no es una pieza inerte de ciencia teórica. Es también, y no puede
dejar de serlo, un poderoso relato acerca de los orígenes humanos. Y tal
narrativa debe tener fuerza simbólica. Probablemente somos la primera cultura
en no hacer de esto su primera función. La mayoría de las historias acerca de
los orígenes humanos se han debido generar desde un punto de vista simbólico y
poético. Los relatos acerca de cómo nos hicimos y de dónde venimos comprometen
a nuestra imaginación, conforman nuestros puntos de vista sobre lo que somos y,
por tanto afectan a nuestras vidas. Los científicos a veces cuando se ven
capturados en estas redes del simbolismo, se quejan reclamando un cordón
sanitario que aísle esto de la ciencia. Pero esto parece ser tanto psicológica
como lógicamente imposible.
Pero hay un aspecto de particular
interés en el libro de Mary Midgley que merece ser tratado en un capítulo
aparte…….
Bibliografía
Hodge,
Ch.
What is Darwinism?
Scribner, Armstrong and Co. New York.1874.
Midgley, M.
Evolution as a Religión. Routledge classics. 2002.New York. Existe una edición anterior de Methuen
&Co. Ltd. London. 1985.
Las imágenes están tomadas del blog La
bitácora de Alchemy
Postdata:
En la bitácora "Un Universo Invisible" de Juan José Ibáñez he encontrado esta entrada antigua que se relaciona con lo aquí expuesto.