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lunes, 30 de junio de 2008

                        

Sigamos leyendo en la misma obra de Engels que habíamos leido en la entrada anterior (“Del socialismo utópico al socialismo científico”, publicada en Inglaterra en 1875):

Pero al extenderse la producción de mercancías, y, sobre todo, al aparecer el modo capitalista de producción, las leyes de producción de mercancías, que hasta aquí apenas habían dado señales de vida, entran en funciones de una manera franca y potente. Las antiguas asociaciones empiezan a perder fuerza, las antiguas fronteras locales se vienen a tierra, los productores se convierten más y más en productores de mercancías independientes y aislados. La anarquía de la producción social sale a la luz y se agudiza cada vez más……..Hasta que por fin, la gran industria y la implantación del mercado mundial dan carácter universal a la lucha, a la par que le imprimen una inaudita violencia. Lo mismo entre los capitalistas individuales que entre industrias y países enteros, la posesión de las condiciones-naturales o artificialmente creadas-de la producción, decide la lucha por la existencia. El que sucumbe es arrollado sin piedad. Es la lucha darvinista por la existencia individual, transplantada con redoblada furia de la naturaleza a la sociedad. La condiciones naturales de vida de la bestia se convierten en el punto culminante del desarrollo humano.

 
Como vemos, Darwin había visto en la Naturaleza lo mismo que Engels en la sociedad. Los planteamientos de competencia y selección de aquel, convienen a éste en sus propios argumentos. Una coincidencia que el propio Engels destaca cuando en el discurso ante la tumba de Marx (1883), se muestra, una vez más, favorable a Darwin:



Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo en la historia humana.

 Y en “El Origen  de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado” (1884):

 El nuevo descubrimiento de la primitiva gens de derecho paterno de los pueblos civilizados, tiene para la prehistoria la misma importancia que la teoría de la evolución de Darwin para la biología, y que la teoría de la plusvalía, enunciada por Marx, para la Economía política.

 O también en “Ludwing Feuerbach y el fin de la Filosofía clásica Alemana” (1886):

 Cierto es que Feuerbach pudo asistir todavía en vida a los tres descubrimientos decisivos: el de la célula, el de la tranformación de la energía y el de la teoría de la evolución, que lleva el nombre de Darwin.

Y, más adelante:

 Pero hay sobre todo, tres grandes descubrimientos que han dado un impulso gigantesco a nuestros conocimientos acerca de la concatenación de los procesos naturales: el primero es el descubrimiento de la célula,………….El segundo es la transformación de la energía,….Finalmente el tercero es la prueba desarrollada por Darwin de un modo concatenado, de que los productos orgánicos de la naturaleza que hoy existen en torno nuestro incluyendo los hombres, son el resultado de un largo proceso de evolución, que arranca de unos cuantos gérmenes primitivamente unicelulares, los cuales a su vez, proceden del protoplasma o albúmina por vía química.

 
Diríase de todos estos testimonios que Engels efectivamente ha reconocido y que admira la labor de un gran científico, lo cual no deja de ser sorprendente porque en sus escritos apenas menciona argumentos científicos, sino más bien sociales y económicos, es decir, coyunturales, buscando apoyo en los escritos de Darwin para sus propios propósitos. Pero todo se aclara si, para acabar, salimos de estas tinieblas en las que el gran manipulador nos ha metido a lo largo y ancho de páginas de sus escritos y nos vamos a leer detenidamente su correspondencia privada. Por ejemplo, en una carta a Piotr Lavrovich Lavrov fechada en Londres en Noviembre de 1875 se nos aclara:

 

De la doctrina darwinista yo acepto la teoría de evolución, pero no tomo el método de demostración de Darwin (struggle for life, natural selection) más que como una primera expresión, una expresión temporal e imperfecta, de un hecho que acaba de descubrirse. Antes de Darwin, precisamente los hombres que hoy sólo ven la lucha por la existencia (Vogt, Büchner, Moleschott, etc..), hacían hincapié en la acción coordinada en la naturaleza orgánica; subrayaban como el Reino Vegetal suministraba el oxígeno y los alimentos al Reino Animal y cómo, a la inversa, este último suministraba a aquel el ácido carbónico y los abonos, como lo recababa con especial fuerza Liebig…..Si por consiguiente, un pretendido naturalista se permite resumir toda la riqueza, toda la diversidad de la evolución histórica en una fórmula estrecha y unilateral, en la de la “lucha por la existencia”, fórmula que sólo puede admitirse hasta el dominio de la naturaleza “cum grano salis”, semejante método contiene de por sí ya su propia condena.
De los tres darvinistas convencidos citados, sólo Hellwald, por lo visto, merece que se le mencione. Seidlitz no es más que, en el mejor de los casos, una magnitud pequeña , y Robert Byr es un novelista.

 

O más claro todavía:

 Toda la doctrina darwinista de la lucha por la existencia no es más que la transposición pura y simple de la doctrina de Hobbes sobre el bellum omnium contra omnes, la tesis de los economistas burgueses de la competencia y la teoría maltusiana de la población, del dominio social, al de la naturaleza viva….El carácter pueril de este modo de proceder salta a la vista y no vale la pena perder el tiempo hablando de él. Si quisiera detenerme en eso, yo lo haría de la manera siguiente: mostraría que, en primer lugar, son malos economistas, y sólo en segundo lugar, que son malos naturalistas y malos filósofos.

 La teoría darwinista de evolución por selección natural no es, como dijo Popper, un error del siglo XIX. Los filósofos materialistas del siglo XIX la utilizaron para satisfacer sus fines, utilizando el término "teoría científica" en su sentido más general o destacando los aspectos particulares del darwinismo (competición, selección natural) según iba conveniendo en sus escritos. Por eso, al final, en la correspondencia de Marx y Engels aparece cierto tono de burla como hemos visto en estos y veíamos anteriormente en otros ejemplos. Pero si la teoría darwinista no es la única teoría evolutiva y la teoría de evolución por selección natural no es una teoría científica valida que pueda someterse a experimentación,...... ¿Qué es, entonces, el darwinismo? Esto lo veremos en la siguiente entrada.....


Bibliografía

F. Engels. obras Escogidas III. Editorial progreso. Moscú 1976.

 

 

 


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