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miércoles, 18 de noviembre de 2009


    




La web The friends of Charles Darwin ofrece un texto publicado anónimamente en la revista The Edinburgh Review de Abril de 1860 (páginas 487-532). Según indica,  su autor es el prestigioso paleontólogo fundamental en la fundación del Museo de Historia Natural de Londres, Richard Owen (1804-1894).

Como queriendo disimular los aspectos más incisivos de su crítica al texto de “On the Origin…..”, después de comentar algunos párrafos dedicados a aspectos puntuales de Historia Natural, el autor expresa su sorpresa por la frase que al comienzo del libro dice:

'When on board H.M.S. "Beagle," as naturalist, I was much struck with certain facts in the distribution of the inhabitants of South America, and in the geological relations of the present to the past inhabitants of that continent. These facts seemed to me to throw some light on the origin of species--that mystery of mysteries, as it has been called by some of our greatest philosophers.' (P.1)


Al respecto indica:

¿Qué hay, nos preguntamos, al cerrar el libro para reflexionar sobre este párrafo, -que puede haber en los habitantes, suponemos que se refiere a los aborígenes de América del Sur, o en su distribución en ese continente, que pueda sugerir a cualquiera que el hombre pueda ser un mono transformado, o para arrojar alguna luz sobre el origen de la especie humana o de otro tipo? ……………………..


Y más adelante:

Pero cuáles fuesen tales "hechos ciertos", y cuál la naturaleza de la luz que arrojaron sobre el misterioso principio de las especies, ni se menciona ni se le vuelve a hacer alusión en el presente trabajo……….


La crítica prosigue indicando cuáles han de ser las cualidades de quien ose abordar el problema del origen de las especies:


Los signos del poder intelectual que buscamos se encuentran en la claridad de expresión y en la ausencia de todo término ambiguo o sin sentido

El origen de las especies es la pregunta de las preguntas en Zoología, el problema supremo que los más sobresalientes de nuestros originales naturalistas, los pensadores más claros de la zoología, y los generalistas de mayor éxito, nunca han perdido de vista, mientras que se han acercado con la debida reverencia. Tenemos derecho a esperar que la mente que se proponga tratarlo y suponga haber resuelto el problema, deberá mostrar su nivel con semejante tarea. Los signos del poder intelectual que buscamos se encuentran en la claridad de expresión y en la ausencia de todo término ambiguo o sin sentido. …………………

 

Tras la exposición de las distintas opiniones y teorías sobre la transformación de las especies concluye:



El elemento esencial en la compleja idea de especie es aniquilado en la hipótesis de selección natural

El elemento esencial en la compleja idea de especie, tal como ha sido diversamente enmarcado y definido por los naturalistas, a saber el parentesco entre todos los individuos que las componen, es aniquilado en la hipótesis de "selección natural". Según este punto de vista un género, una familia, un orden, una clase, un sub-reino, - los indivíduos que representan a estos grados de diferencia o relación, - ahora se diferencian de los individuos de la misma especie sólo por grado: la especie , como cualquier otro grupo, es una mera criatura del cerebro, ya no es de la naturaleza. Con la evidencia actual obtenida a partir de la forma, de la estructura, y de los fenómenos de la procreación, a favor de la verdad de la proposición opuesta, que «la clasificación es la tarea de la ciencia, pero las especies del trabajo de la naturaleza," creemos que este aforismo perdurará; estamos seguros de que todavía no ha sido refutada, y lo repetimos en las palabras de Linneo, «Classis et Ordo est Sapientiæ, Especies Opus Naturæ '[Clase y Orden son obra de la sabiduría humana, la especie es la obra de la naturaleza]


Imagen de Il teatro della Natura de Ulisse Aldrovandi


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lunes, 16 de noviembre de 2009


                                


Habíamos leído unos fragmentos del libro titulado "What is darwinism?" de Charles Hodge (Princeton, 1870) viendo la ambigüedad que domina en el texto de Darwin. La lectura permite avanzar hasta encontrar un contenido más preciso que la descripción de tan total ambigüedad y así podremos responder a la pregunta allí planteada que era esta:

¿Cuál es, entonces, la aportación de Darwin?........




Sigamos leyendo a Hodge :



From what has been said, it appears that Darwinism includes three distinct elements.


First, evolution; or the assumption that all organic forms, vegetable and animal, have been evolved or developed from one, or a few, primordial living germs; second, that this evolution has been effected by natural selection, or the survival of the fittest; and third, and by far the most important and only distinctive element of his theory, that this natural selection is without design, being conducted by unintelligent physical causes. Neither the first nor the second of these elements constitute Darwinism; nor do the two combined.

De lo que se ha dicho, vemos que el darwinismo incluye tres elementos distintos.

En primer lugar, la evolución, o la suposición de que todas las formas orgánicas, vegetales y animales, han evolucionado o se han desarrollado a partir de uno o unos pocos gérmenes de vida primordial; en segundo lugar, que esta evolución se ha llevado a cabo por la selección natural o la supervivencia del más apto, y tercero, con mucho el más importante y el único elemento distintivo de su teoría, que esta selección natural ocurre sin diseño, conducida por causas físicas no inteligentes. Ni el primero ni el segundo de estos elementos constituyen el darwinismo, ni tampoco los dos juntos.

It is that Darwin rejects all teleology, or the doctrine of final causes



Hodge explica claramente la aportación principal de Darwin:



It is however neither evolution nor natural selection, which give Darwinism its peculiar
character and importance. It is that Darwin rejects all teleology, or the doctrine of final
causes. He denies design in any of the organisms in the vegetable or animal world. He
teaches that the eye was formed without any purpose of producing an organ of vision.


   

No es, sin embargo, ni la evolución ni la selección natural, lo que da al darwinismo su peculiar carácter e importancia. Es el hecho de que Darwin rechaza toda teleología, o la doctrina de las causas finales. Niega diseño en cualquiera de los organismos en el mundo vegetal o animal. Él enseña que el ojo se formó sin ningún propósito de producir un órgano de la visión.



La aportación principal de Darwin no es la evolución (que corresponde a Lamarck y que ya había sido presentada en " The Vestiges of Creation", obra publicada en 1844) ni la selección natural ( descrita por Wells en 1813 y por  Matthew en 1831). No. ¿Cuál, entonces es la aportación de Darwin? ¿En qué consiste? La aportación de Darwin es que su visión cosmológica rechaza toda finalidad, la existencia de
todo propósito en la Naturaleza.

La aportación de Darwin es que su visión cosmológica rechaza toda finalidad, la existencia de todo propósito en la Naturaleza

A tal respecto Hodge opina:


It would be absurd to say anything disrespectful of such a man as Mr. Darwin, and scarcely less absurd to indulge in any mere extravagance of language; yet we are expressing our own experience, when we say that we regard Mr. Darwin's books the best refutation of Mr. Darwin's theory.

He constantly shuts us up to the alternative of believing that the eye is a work of design or the product of the unintended action of blind physical causes. To any ordinarily constituted mind, it is absolutely impossible to believe that it is not a work of design. Darwin himself, it is evident, dear as his theory is, can hardly believe it.


   

Sería absurdo decir nada irrespetuoso de un hombre como el Sr. Darwin, y no menos absurdo permitirse extravagancias del lenguaje, sin embargo, estamos expresando nuestra propia experiencia, cuando decimos que consideramos los libros de Darwin la mejor refutación de la teoría de Darwin.

Constantemente nos indica la alternativa de tener que decidir entre creer que el ojo es o bien un producto de diseño o el producto de la acción involuntaria de causas físicas ciegas.

Para cualquier mente normalmente constituida, es absolutamente imposible creer que no es un producto de diseño. Para Darwin mismo, es evidente, aún a pesar de su teoría, apenas puede creerlo.








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sábado, 14 de noviembre de 2009





Manuel de León, director del Instituto de Ciencias Matemáticas  acaba de publicar una excelente entrada en el blog Matemáticas y sus fronteras titulada El escándalo de la geometria elemental. Me permito destacar de ella la siguiente anécdota por ser  muy adecuada para la celebración mañana 15 de noviembre, del patrono de las Ciencias, San Alberto Magno. La anécdota es como sigue:



Según Estobeo, cuando un oyente de Euclides, nada más escuchar la demostración de un teorema, le había preguntado por la ganancia que cabía obtener de cosas de este género, volviéndose hacia un sirviente, Euclides había ordenado: «Dale tres óbolos, pues necesita sacar provecho de lo que aprende».



La imagen acompaña al poema Brillo intenso de Javier Belinchón en el blog Hankover

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lunes, 09 de noviembre de 2009

                                      


Ya vímos como en su obra cumbre, Darwin utiliza el término Selección Natural con nueve o diez significados diferentes por lo menos. Pero para mejor comprender la inutilidad del término “selección natural”, y en general, la ambigüedad en el uso del lenguaje por este autor, vamos a comentar unas citas del libro titulado What is darwinism? De Charles Hodge (Princeton, 1870).

Las citas pertenecen al capítulo titulado The Sense in which Mr. Darwin uses the Word "Natural" y demuestran que algunos de los lectores de la obra de Darwin en el siglo XIX fueron más críticos e hilaron más fino que nuestros contemporáneos.

Dice Hodge:


We have not yet reached the heart of Mr. Darwin's theory. The main idea of his system lies in the word " natural." He uses that word in two senses: first, as antithetical to the word artificial………

……Secondly, he uses the word natural as antithetical to supernatural. Natural selection is a selection made by natural laws, working without intention and design. It is, therefore, opposed not only to artificial selection, which is made by the wisdom and skill of man to accomplish a given purpose, but also to supernatural selection, which means either a selection originally intended by a power higher than nature; or which is carried out by such power. In using the expression Natural Selection, Mr. Darwin intends to exclude design, or final causes. All the changes in structure, instinct, or intelligence, in the plants or animals, including man, descended from the primordial germ, or animalcule, have been brought about by unintelligent physical causes. On this point he leaves us in no doubt. He defines nature to be "the aggregate action and product of natural laws; and laws are the sequence of events as ascertained by us." It had been objected that he often uses teleological language, speaking of purpose, intention, contrivance, adaptation, etc. In answer to this objection, he says: " It has been said, that I speak of natural selection as a power or deity; but who objects to an author speaking of the attraction of gravity as ruling the movements of the planet?". He admits that in the literal sense of the words, natural selection is a false term; but " who ever objected to chemists, speaking of the elective affinities of various elements ? — and yet an acid cannot strictly be said to elect the base with which it in preference combines." (p. 93) We have here an affirmation and a negation. It is affirmed that natural selection is the operation of natural laws, analogous to the action of gravitation and of chemical affinities. It is denied that it is a process originally designed, or guided by intelligence, such as the activity which foresees an end and consciously selects and controls the means of its accomplishment.
Artificial selection, then, is an intelligent process; natural selection is not.

In using the expression Natural Selection, Mr. Darwin intends to exclude design, or final causes



Párrafos que traduzco:


Todavía no hemos llegado al corazón de la teoría de Darwin. La idea principal de su sistema radica en la palabra "natural". Él usa esa palabra en dos sentidos: primero, como la antítesis de la palabra artificial... ... ...

En segundo lugar, utiliza la palabra natural como la antítesis de lo sobrenatural. La selección natural es una selección hecha por las leyes naturales, sin intención ni diseño.

Se opone, por tanto, no sólo a la selección artificial, que se hace por la sabiduría y la habilidad del hombre para lograr un propósito determinado, sino también a la selección de lo sobrenatural, lo que significa una selección con la intención original de un poder superior a la naturaleza, o que se lleva a cabo por ese poder. Al usar la expresión “ la selección natural”, el Sr. Darwin tiene la intención de excluir un diseño, o causas finales. Todos los cambios en la estructura, el instinto, o la inteligencia, en las plantas o los animales, incluido el hombre, que han descendido del germen primordial, o de animalitos, han sido provocados por causas físicas no inteligentes. En este punto no deja lugar para ninguna duda. Define la naturaleza como "la acción global y el producto de las leyes naturales, y las leyes son la secuencia de los hechos, reconocidos por nosotros." Se ha objetado que a menudo utiliza un lenguaje teleológico, hablando de propósito, intención, invención, adaptación, etc En respuesta a esta objeción, dice: "Se ha dicho, que hablo de la selección natural como un poder o deidad; pero quién se opone a un autor cuando habla de la atracción de la gravedad como gobernando el movimiento de los planetas? " Admite que, en el sentido literal de las palabras, la selección natural es un término falso, pero "quién se opuso nunca a los químicos cuando hablan de las afinidades electivas de los distintos elementos? - Y sin embargo, no puede decirse estrictamente que sea un ácido el que elige a la base con la que combina en preferencia ". (p. 93) Tenemos aquí una afirmación y una negación. Se afirma que la selección natural es la operación de las leyes naturales, de forma análoga a la acción de la gravedad y de las afinidades químicas. Se niega que sea un proceso diseñado originalmente, o guiado por la inteligencia, como la actividad que se prevé hacia un fin y conscientemente selecciona y controla los medios de su realización.
La selección artificial, entonces, es un proceso inteligente, la selección natural no lo es.

Al usar la expresión “ la selección natural”, el Sr. Darwin tiene la intención de excluir un diseño, o causas finales



 Mediante la construcción denominada “Selección Natural”, el objetivo de los textos de  Darwin consiste en excluir diseño y causas finales de su descripción de la naturaleza. Al menos así es para una mente clara del siglo XIX como la de Charles Hodge.


Después de haber leído la obra de Darwin,  para Hodge, Artificial selection, then, is an intelligent process; natural selection is not.  No queda lugar para la ambigüedad. La aportación de Darwin no es ni la evolución ni la selección natural…No, no no……….


¿Cuál es, entonces, la aportación de Darwin?........







Bibliografía

Hodge, Charles 1874. What is darwinism? Scribner, Armstrong and Co. New York

Imagen: Retrato de Charles Hodge. Tomado de The spiritual pilgrim.



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4:56 | gestionado por Emilio Cervantes | Enviar comentario (0)

martes, 03 de noviembre de 2009

                     

Ilustración del "Catálogo de Moluscos" de Graells, publicado como apéndice en el Tratado de Historia Natural de Bouchardat (Madrid, 1847).


Transcripción libre de la conferencia de presentación del libro, el 16 de Septiembre de 2009, en el Centro Riojano de Madrid. Segunda parte: Contenido e instrucciones para la lectura



La lectura puede comenzar por el final, viendo la cronología del siglo XIX, época en la cual la educación era, si no directamente mejor que hoy (decir esto sería inconveniente), si (con toda seguridad) más integrada. Nuestros conocimientos en la actualidad se reducen más a disciplinas puntuales o particulares, aisladas y falta esa capacidad de integración que abundaba más en el pasado.  La época de Graells (1809-1898)  es, ni más ni menos que el siglo XIX. Mediante este tipo de aproximación se encuentran sincronías sorprendentes y fructíferas entre acontecimientos diversos. La decadencia de Graells coincide con la de Isabel II y la de ciertas instituciones y modos de contemplar el mundo; también con la pérdida de una concepción romántica que fue marginada en aquella época pero que  hoy vuelve a tener algo que ofrecer.

 

El índice onomástico permite una aproximación temática a partir de  personajes o instituciones.


Los catorce capítulos presentan un orden que, espontáneamente,  fue surgiendo en el curso de su elaboración. Los cinco primeros son de aproximación general al personaje, su historia y  su obra. No interesa aquí distinguir la pura biografía de su aplicación o su discusión. Los siete siguientes se dirigen a aspectos puntuales de la vida y obra de Graells (Botánica, Zoología, Museo, Academia, Oceanografía). El último capítulo, por Andrés Galera viene a servir de resumen y dar un colofón formal a los anteriores.

 

Para entrar en pormenores de los capítulos, en el primero, “Graells y sus críticos, fortuna historiográfica del naturalista decimonónico” Santos Casado hace un estudio metabiográfico de Graells, es decir un estudio ordenado de sus biografías teniendo en cuenta que cada biógrafo escribe desde la perspectiva de su  tiempo y sometido a obligaciones de su entorno.





La historia es una ficción y es problema de cada uno interpretarla en busca de una objetividad. Tal es la tarea del científico y por eso el segundo capítulo titulado "Memorias, catálogos, prontuarios, manuales.....la obra impresa de Mariano de la Paz Graells", corresponde a Carolina Martín Albaladejo e Isabel Izquierdo Moya, profesionales de la entomología y conocedoras de la obra de Graells, en el que aportan datos fundamentales para su consideración objetiva. El capítulo contiene la lista actualizada de las publicaciones de Graells: Un total de más de ciento cincuenta publicaciones en el terreno de la Historia Natural (taxonomía, clasificación de plantas y animales, zoología aplicada, vertebrados,…..). Esto nos da pie para adentrarnos en el estudio de Graells que queríamos hacer: La recuperación del valor actual de un personaje histórico tal y como se muestra en el capítulo siguiente, titulado “Aproximación progresiva a un naturalista del siglo XIX”. El capítulo está escrito por Juana Gutiérrez de Diego y busca la aproximación personal al naturalista mediante el análisis de algunas de sus fotografías, grafológico y algunas de sus obras que contienen un interés especial o filantrópico (Los meteoroscopios orgánicos, Recursos que ofrecen a los pobres nuestras playas, Recursos que ofrecen a los pobres nuestros campos). Se establece así un nexo de relaciones personales entre el lector y el autor con el personaje.

 

Pero hoy en día el trabajo del científico es ante todo profesional. Santiago Aragón, biógrafo de Graells, es el autor del capítulo cuarto y ofrece en él, como su título indica una Semblanza íntima de un naturalista romántico. Para ello ha buceado en los archivos del Museo Nacional de Ciencias Naturales y presenta el análisis de una serie de documentos originales que presentan la figura del naturalista desde una perspectiva ampliamente contrastada.

 

El capítulo 5 “El último naturalista” se desarrolla a partir de la frase de Graells agonizante: “Esto se ha terminado”. Todo se termina cuando alguien lo considera terminado y muchas cosas sólo empiezan cuando alguien considera que deben empezar. En ambos casos las decisiones no se acompañan siempre de largos razonamientos. Graells trabajó en la estela de Linneo y de Torrubia, como tal impulsó de manera ejemplar el estudio de la taxonomía, la clasificación e identificación de las especies animales y vegetales de España, comprendiendo bien su misión importante que consistía en descubrir el orden de la naturaleza. Que tal orden era establecido por una divinidad en su origen y cuyo descubrimiento requiere sacrificios como los de Fernando Amor, Juan de Isern y Eduardo Carreño:

 

Volviendo así a destacar que la historia es toda una ficción y nuestra decisión, consistente en creerla o no, será algo tan personal como el hecho de disfrutarla o no. La evocación de la vida de Graells hará revivir en cada uno aspectos diferentes, según lo que en ella busquemos. Pero aquí surge una cuestión recurrente que se refiere tanto a algunas de sus actividades como a su vida y su figura. Santiago Aragón (2005) la ha expresado en relación con el jardín de aclimatación y aquí se expresa en general: ¿Por qué Graells ha suscitado tan poco interés en los estudios históricos? ¿Por qué su figura y su obra han sido casi olvidadas?

 

En la segunda parte los capítulos son más específicos. Los autores han desarrollado aspectos de la vida de Graells que coinciden con sus actividades propias. Para ello ha sido necesaria la participación de investigadores procedentes de disciplinas diversas. En primer lugar se encuentran dos capítulos de Botánica. El sexto, por Paloma Blanco Fernández de Caleya nos ilustra sobre las relaciones de Graells con otros botánicos de la época entre los que se encuentran que marcaron su vida desde la infancia como en el caso de Lagasca, quien era ya amigo de su padre. Se destacan sus relaciones con otros botánicos (Webb, Bourgeau,..) y la labor desempeñada en el Jardín.

 



Narcisus graellsii, Webb. Icón original conservado en el Real Colegio Alfonso XII de El Escorial.




Una de las sorpresas del libro consiste en la presentación de la colección botánica de Graells conteniendo pliegos de herbario, plantas tipo e icones de muchos botánicos europeos contemporáneos de Graells (Amor, Boissier,  Carreño, de Candolle,  Cavanilles, Lagasca, Reuter, Rojas Clemente,…..) que se conserva en el Real Colegio Alfonso XII del Escorial en el capítulo octavo, por Domingo Perea, María Andrea Carrasco y Paloma Blanco.

 

El capítulo 8 trata sobre la contribución de Graells a la entomología española, por Ignacio Pérez, Vicente Marco, Fernando Moreno y Javier Saenz de Cabezón. En él se ofrece la relación de taxones descritos por Graells, así como su labor como entomólogo y en particular su trabajo aplicado en la lucha contra la filoxera.

 

El capítulo titulado “La institucionalización del Zoología en España”, Santiago Aragón presenta la aportación de Graells a la incipiente Zoología española, su participación en el proyecto de aclimatación de especies exóticas de fauna útil y en la Comisión del Pacifico y del Mapa Geológico.





Sanguinus graellsii, Espada. Especie de primate descrita por Jiménez de la Espada en la Expedición del Pacífico y nombrada en honor de Graells.

 

A continuación dos capítulos se dedican al Museo de Ciencias Naturales. El décimo, por Isabel Izquierdo y Carolina Martín contiene la actividad de Graells en la dirección del Museo y en su obra científica poniendo de manifiesto la complejidad e importancia de la interacción entre la persona y la institución que dirigió. Cuenta con documentos e ilustraciones originales de la época. El capítulo 11 por Julio González-Alcalde trata sobre el Pantógrafo, un aparato conservado en el Museo de Ciencias Naturales desde los tiempos de Graells.

 

Otro capítulo fundamental es el titulado Graells en la Academia, por Alberto Gomis. En él se ofrece una visión de la labor de Graells como académico. Graells formó parte de treinta y ocho academias y sociedades científicas, lo cual indica su relevancia indiscutible en la Historia Natural del siglo XIX.

 

El capítulo titulado “Orígenes de la Oceanografía y sus precursores: un entomólogo hispano se asoma al mar”, obra de Luis Valdés Santurio, presenta una aproximación global a la historia de la Oceanografía, una ciencia madura y avanzada, institucionalizada, a la cual Graells contribuyó en la medida de las posibilidades de su época. El debate se abriría en torno a cómo ha de servir la ciencia al hombre o el hombre para la Ciencia.

 

Termina la obra con un capítulo titulado “la naturaleza útil”, por Andrés Galera en el que se presenta la labor de Graells en su entorno:

 

«¿Qué provecho, qué bienes sacaría la sociedad de nuestros estudios si estos se limitaran a satisfacer la curiosidad del sabio?», pregunta Graells en el consabido sanedrín académico de las ciencias en respuesta al discurso de Llorente, justificando la respuesta en el utilitario desarrollo de la vida humana a expensas del saber: ¿no son deudoras de las ciencias aplicadas las ventajas que hoy disfruta la sociedad?, interpelamos parafraseando su pensar.

 

 

Reflexionar hoy sobre la tarea de un naturalista ha sido tarea de la máxima actualidad:

 

En su libro Sobre la interpretación de la naturaleza el filósofo Diderot explica la necesaria convergencia entre teoría y práctica, argumenta la imprescindible complicidad de observar con pensar para desenredar la maraña de fenómenos naturales

 




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viernes, 30 de octubre de 2009



   



El diario ABC publica hoy en su versión digital una noticia titulada “Los cinco mayores fraudes científicos que llegamos a creernos”. En ella se refiere al hombre de Piltdown, a los vestigios arqueológicos de Tsukidate, al fósil compuesto de Archaeoraptor liaoningensis,  a experimentos sobre clonación humana en la Universidad de Seúl y ..............a los experimentos de Paul Kammerer (1880-1926).

Como viene siendo corriente en el periodismo científico, marcado habitualmente con lo tintes amarillos del sensacionalismo, la noticia contiene un grave error. Afortunadamente, esta vez la ciencia está de enhorabuena y el error le favorece. De los cinco indicados, uno no es un fraude. Se trata, pues de un falso fraude. No sólamente eso, sino que podría tratarse además de uno de los acontecimientos más notables de la biología del siglo XX que, curiosamente (y esto le otorga mayor notoriedad) habría pasado por fraude.........

Alexander Vargas, un biólogo chileno experto en evolución y desarrollo, ha analizado recientemente los trabajos de Kammerer a la luz de los resultados y puntos de vista de la epigenética. En un reciente artículo que el propio autor comenta en el blog Nucleodecenio y que analizaremos en más detalle en otra ocasión,  Vargas indica que los experimentos de Kammerer en Alytes, de impecable ejecución, lejos de contener ningún comportamiento fraudulento, podrían representar la fundación de la epigenética, apuntando mecanismos de herencia de caracteres adquiridos,……¿les suena? Sí. Lamarckismo puro..........



Imagen de Paul Kammerer tomada de NNDB





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lunes, 26 de octubre de 2009



                                         




"El naturalista en su siglo: homenaje a Mariano de la Paz Graells en el CC aniversario de su nacimiento"


Transcripción libre de la conferencia de presentación del libro, el 16 de Septiembre de 2009, en el Centro Riojano de Madrid.



El trabajo del artista es ahondar en el misterio
Atribuida a Lucien Freud



A lo largo de esta presentación intentaré resolver dos cuestiones. La primera es ¿Por qué leer este libro en lugar de algún otro? A continuación, orientar en su lectura porque "El naturalista en su siglo homenaje a D. Mariano de la Paz Graells en el CC aniversario de su nacimiento" tiene doscientas setenta y nueve páginas escritas con letra pequeña y no están los tiempos para ponerse a leerlo página a página, sin más preámbulos o sin tener un porqué, una motivación.


Trataré de presentar ese porqué y exponer su defensa en un panorama editorial en que la información es tan variada como confusa y, a veces, producto de intereses no precisamente altruistas ni intelectuales.


Sabiendo que la información es hoy muy importante, que la verdadera abre puertas y brinda nuevas opciones no es sorprendente encontrar que esto no es lo habitual. Por el contrario, encontramos los caminos sembrados con pistas falsas que hacen difícil encontrar una información verdadera, útil.


Según decía Ortega, el conocimiento se asienta sobre la creencia,  sobre una base profunda de sentimiento. Pero hoy abunda la idea propagada por el devoto cientifismo materialista según la cual el conocimiento, siempre firme,  se vería asentado sobre una base firme de más conocimiento. Tal idea es contraria a toda experiencia personal así como a la historia y la filosofía (Ortega, Unamuno, Kierkegaard,….. y en definitiva, Sócrates, quien decía “sólo se que no se nada”).  Este fundamentar el conocimiento en el sentimiento ha sido la base del presente libro en lo que  a mi, como coordinador, respecta: La necesidad de escribir sobre el naturalista Mariano de la Paz Graells y Agüera (Tricio, 1809-Madrid, 1898) se ha basado en un sentimiento y ha sido guiada por una convicción que si estaba basada en algo era en el conocimiento de mi propia ignorancia.  La imprudencia por coordinar un tema en el que no era experto, se vio  compensada por la generosidad y el rigor de los participantes. Todos han tenido una aportación fundamental y ejemplar..........





                                     

Algunos de los participantes en la obra. De izquierda a derecha: Domingo Perea, Paloma Blanco, Santiago Aragón, Carolina Martín, Isabel Izquierdo, María Andrea Carrasco, Carlos Martín Escorza, Juana Gutiérrez de Diego, Emilio Cervantes, Alberto Gomis, Andrés Galera. Cortesía de Francisco David Rodríguez.


La crisis actual en biología tiene que ver con su deshumanización; con lo que Ortega llamó una biología deshumanizada. Se ha construido una biología deshumanizada que puede volverse contra el hombre. Ortega decía que la Biología debía "partir, pues de una teoría general de la vida humana que nos proporciona la estructura abstracta de toda existencia individual humana e ir llenando sus lugares vacíos", constituiría así ciencia de la vida en sentido amplio, de las vidas de las personas. A su parecer, Lamarck se equivocó por no saber latín, pues llamó Biología a algo que excluía un aspecto tan importante de la vida como lo es el sentimiento y la emoción.




                                                             


Tricio, marzo de 2009,  ‘anochecido’ con Photoshop. Carlos Martín Escorza. MNCN, CSIC.


Al recordar al naturalista nacido en Tricio queremos recordar también un modo de contemplar la naturaleza del cual la biología tiene hoy que aprender. La Historia Natural se encuentra en un mundo diferente al actual y en algún sentido más amplio, en el cual el sentimiento tenía cabida. La misión del naturalista no era ajena al humanismo, la reflexión sobre su propia naturaleza y su destino.


El prólogo alcanza a mostrar la visión y los objetivos del libro. Comienza con una frase de cierta dificultad y discutible:

 

 

Tricio no es el único lugar del planeta donde todos los años se hacen carreras de caracoles……….

 

 

Y bien cierto es que Tricio no es el único lugar del planeta en donde todos los años se hacen carreras de caracoles. Una búsqueda en Google Images con la frase “carreras de caracoles” nos devuelve un total de 93.400 imágenes relacionadas con el tema.





Tan singular frase sirve para marcar desde su punto de partida una de las ideas centrales del libro: dejar esa perspectiva de posibilidad abierta que gobierna sus páginas. Carlos Martín Escorza aporta otras  ideas directas:



No sé si ya hemos estado hablando de nuestro homenajeado pero me parece que cuando recorremos su primera etapa de vida, la que transcurre desde su salida de la cueva caracolera hasta cuando se viene a este Madrid cortesano y trampantojeado me cae por su propio peso el pensamiento de observar el proceso de un triunfador. Y ustedes me podrán decir hasta dónde y cuánto me equivoco, si es que no llegan a la misma conclusión, después de leer este libro a su largo y a su ancho además de sus curvas colaterales


Previamente, hablando de las carreras de caracoles, el prologuista se había expresado a favor del perdedor. Yo también lo estoy.  Cierto es que Graells fue ciertamente un triunfador en un momento, pero también que dejó de serlo en el siguiente. En cualquier caso, los estados de triunfador o perdedor no son permanentes y, a lo mejor, puede ser que  la biología de hoy con su idea de la selección natural ha podido transmitir la idea engañosa de que el ganador o el perdedor lo son para siempre, lo cual estaba claro que no es así en la Historia Natural.

 

Más adelante, el prólogo nos ilustra sobre otros aspectos:

 

por muy intrigados que ya haya conseguido que estén sobre Graells, no sigan con este libro si no quieren asombrarse cada vez más. Mejor déjenlo en este punto pues su capacidad de asombro todavía no ha sido puesta a prueba.

 

 

Y es que el libro no se reduce a información sobre información. Por el contrario, el lector debe buscar en él disfrute, gozo, asombro y novedad. Participación. Por eso el prólogo incluye en latín fragmentos del himno universitario: Gaudeamus igitur, disfrutemos!!!. ¡Disfrutemos con asombro!. ¡Asombrémonos ante cómo son las cosas y cuán diferentes son, muchas veces, de cómo se nos vienen contando!..................



Continuará.............




Gaudeamus igitur,
iuvenes dum sumus. (bis)
Post iucundam iuventutem,
post molestam senectutem,
nos habebit humus.
Alegrémonos pues,
mientras seamos jóvenes.
Tras la divertida juventud,
tras la incómoda vejez,
nos recibirá la tierra.
Ubi sunt qui ante nos
in mundo fuere?
Vadite ad superos,
transite ad inferos,
ubi iam fuere.
¿Dónde están los que antes que nosotros
pasaron por el mundo?
Subid al mundo de los cielos,
descended a los infiernos,
donde ellos ya estuvieron.
Vivat Academia,
vivant professores.
Vivat membrum quodlibet,
vivant membra quaelibet,
semper sint in flore.
Viva la Universidad,
vivan los profesores.
Vivan todos y cada uno
de sus miembros,
resplandezcan siempre.
Vita nostra brevis est, breve finietur.
Venit mors velociter,
rapit nos atrociter,
nemini parcetur.
Nuestra vida es corta,
en breve se acaba.
Viene la muerte velozmente,
nos arrastra cruelmente,
no respeta a nadie.
Vivat nostra societas!
Vivant studiosi!
Crescat una veritas,
floreat fraternitas,
patriae prosperitas.
¡Viva nuestra sociedad!
¡Vivan los que estudian!
Que crezca la única verdad,
que florezca la fraternidad
y la prosperidad de la patria.
Vivat et Republica,
et qui illam regit.
Vivat nostra civitas,
Maecenatum charitas,
quae nos hic protegit.
Viva también el Estado,
y quien lo dirige.
Viva nuestra ciudad,
y la generosidad de los mecenas
que aquí nos acoge.
Pereat tristitia,
pereant osores.
Pereat diabolus,
quivis antiburschius,
atque irrisores.
Muera la tristeza,
mueran los que odian.
Muera el diablo,
cualquier otro monstruo,
y quienes se burlan.
Alma Mater floreat
quae nos educavit,
caros et conmilitones
dissitas in regiones
sparsos congregavit.
Florezca la Alma Mater
que nos ha educado,
y ha reunido a los queridos compañeros
que por regiones alejadas
estaban dispersos.


 








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4:51 | gestionado por Emilio Cervantes | Enviar comentario (1)

jueves, 22 de octubre de 2009




    








Para más información aquíaquí, o aquí (por ejemplo) o más recientemente aquí, en donde se comenta un texto de literatura fantástica.




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19:15 | gestionado por Emilio Cervantes | Enviar comentario (0)