Hace un mes publiqué en este blog una entrada reference
al fraude a la hora de publicar en el ámbito científico, haciendo eco de otras entradas que hablaban sobre este grave problema. Seguramente desde antes de esas fechas ha aumentado por todo el mundo científico la preocupación por estos fraudes, que minan la credibilidad en un trabajo generalmente metódico y bien hecho como el de la investigación científica. Por ello el pasado 19 de Junio salió publicado
un comentario sobre un informe bastante extenso sobre el fraude científico en Estados Unidos en la revista
Nature, abordando el problema. El informe está cimentado sobre una investigación a 2212 investigador@s científic@s, de los cuáles 201 daban señales de malas prácticas. En Estados Unidos existe la
ORI (
Office of Research Integrity, oficina para la integridad en la investigación científica), que se encarga de evaluar todos los informes sobre prácticas científicas sospechosas en centros de investigación que reciben financiación del
DHHS (
Department of Health and Human Services, departamento de servicios humanos y salud), pero está limitado a sólo esos casos. También intenta prevenir estas prácticas fraudulentas mediante la educación y medidas disuasorias.
El
artículo/comentario de Nature
es mucho más extenso que lo que he explicado en las pocas líneas del
párrafo anterior. Se nota que es un problema que preocupa bastante a
las instituciones relacionadas con el mundo de la investigación, debido
a que puede socavar los cimientos de la ciencia, y con ello su
credibilidad y financiación (lo cuál sería un craso error). En el
artículo comentario l@s autor@s intentan definir qué puede denominarse
malas prácticas (para que no se convierta en una caza de brujas), los
niveles a los que se produce o la necesidad de adoptar una tolerancia
cero ante estos casos. Señal de esta preocupación es que el pasado 2 de
Julio salió publicado en
El País la noticia '
Científicos Tramposos',
bastante extensa, que tomaba como base el comentario/informe de
Nature
(aunque no aparecía directamente referenciado). Esta noticia es una
ampliación del informe comentado en el sentido de que, observando el panorama
español y europeo, no hay ni en España ni en Europa organismos
similares a la ORI estadounidense (aunque sí hay comités de ética, y además a nivel europeo se pueden aplicar sanciones). Aún
con ello se están tomando medidas para crear algo similar a la ORI en
el
CSIC, según declaró para ese artículo Juan José de Damborenea, vicepresidente adjunto del CSIC.
Por lo que he leído de pasada en la noticia
In scientia veritas? del 28 de Mayo de este año en la
web de la Comisión Europea, se organizó a nivel de la Unión Europea del 16 al 19 de Septiembre de 2007 una reunión en Lisboa con investigadores de primera categoría, auspiciado por el
ESF (
European Science Foundation) y la
ORI estadounidense, para generar un informe sobre el fraude científico que suplementara el
informe anual de la
OECD (
Organization for Economic Cooperation and Development) de Febrero de 2007, elaborado en Tokyo. En esa misma noticia también se menciona la falta de armonía/uniformidad para coordinar la investigación científica (y de paso, la detección de los casos de fraude) a nivel europeo, la necesidad de adoptar un código de conducta internacional a nivel científico o evitar la fe ciega en lo que se financia o se publica, usando para combatir el fraude tanto nuevas herramientas como las herramientas ya disponibles (por ejemplo, el
peer review).
Toda esta madeja la saqué gracias a mi compañero de trabajo Guillermo Comesaña, que fue quien se leyó la noticia de El País. En total hay mucho material que leer detenidamente para comprender todo el problema, y de todos los artículos mencionados no he tocado ni la décima parte. Aquí os dejo los enlaces, para que leáis tranquilamente: