Enviado el lunes, 07 de mayo de 2007 22:22
Gracias a David González (compañero del
CNIO), me he enterado de que acaba de salir publicado en
Genome Biology un artículo titulado
"Conversion of amino-acid sequence in proteins to classical music: search for auditory patters", que trata sobre cómo representar las secuencias de aminoácidos en partituras musicales que sean además agradables. Algun@s de l@s que estais leyendo pensareis '¡pues vaya tontería!', y os puedo asegurar que no lo es en absoluto.
No es nada nuevo que algunos científicos hayan buscado una manera de
trasladar el código genético (secuencias de nucleótidos y secuencias de
aminoácidos) a sonidos. Los objetivos están claros: permitir que
personas con problemas visuales sean capaces de "ver" las secuencias
por otros medios, hacer más atractiva la biología a los jóvenes, etc...
Sin embargo, las soluciones encontradas anteriormente, basadas
principalmente en traducir cada resíduo (ya sea nucleótido o
aminoácido) en una nota musical distinta, no eran satisfactorias. Las
partituras generadas por este método a partir de secuencias de
nucleótidos tienen a ser muy monótonas, por haber sólo 4 nucleótidos
distintos, produciéndose sólo 4 notas distintas. Para el caso de las
secuencias de aminoácidos, las partituras generadas contenían muchos
altibajos entre las distintas notas, lo que llevaba a que no fuera muy
agradable de oír.
El artículo publicado intenta solucionar los problemas para las secuencias de aminoácidos. Lo primero es asignar
acordes en lugar de notas musicales, de forma que mejora ostensiblemente la musicalidad (para los adictos al móvil, sería un politono ;-)). Además, en lugar de asignar un acorde diferente a cada aminoácido (20 acordes distintos), los autores del artículo primero agrupan los aminoácidos por sus propiedades fisico-químicas, las mismas usadas para la construcción de las
matrices de sustitución, y luego asignan las notas a esos grupos. Usando la propiedad de
hidrofobicidad, salen 13 acordes distintos.
Esto último tiene el inconveniente de que aminoácidos distintos agrupados bajo las mismas características suenen igual. Por ello los autores decidieron asignar variaciones del mismo acorde a los aminoácidos clasificados conjuntamente. De esa manera, por ejemplo la
tirosina tendría un acorde de Sol Mayor, y la
fenilalanina un acorde de Sol Mayor invertido en el esquema de 13 acordes distintos basados en la hidrofobicidad de los aminoácidos. También en el artículo se trató el tema del ritmo. Los autores lo han hecho asignando a cada acorde una duración basada en la frecuencia con que son encontrados los aminoácidos en el genoma del que proviene la secuencia de aminoácidos.
Los autores del artículo tienen una página web con información sobre su proyecto
gene2music, y lo más importante,
ejemplos de secuencias de proteínas traducidas a partituras. El artículo tiene más información que la que he expuesto en esta entrada, así que si os ha interesado (y teneis acceso) os recomiendo que os lo leais. En cualquier caso, la web del proyecto es de libre acceso.
Enlaces: