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lunes, 25 de diciembre de 2006

Aunque esta entrada la tengo en la recámara desde hace un par de meses, voy a publicarla antes de que llegue el 28 de Diciembre, Día de los Santos Inocentes para evitar las "implicaciones". En su momento estuve investigando sobre el concepto de Singularidad Tecnológica (soy un ávido lector de ciencia-ficción de calidad), y tirando del hilo llegué, sorprendentemente, a la Inteligencia Artificial aplicada a la bioinformática.

Una Singularidad Tecnológica es un avance científico o técnico que cambia drásticamente el curso de la historia o de la sociedad. Fueron singularidades tecnológicas el descubrimiento del fuego o la rueda, la invención de la imprenta o de los ordenadores, o la telefonía móvil. Posibles o futuras singularidades tecnológicas serán la pila de combustible, la computación cuántica o la inteligencia artificial general. Desarrollando éste último concepto, la inteligencia artificial general (muy alejada de la existente hoy en día) será como las encontradas en películas y novelas de ciencia-ficción como la tetralogía Hyperion (escrita por Dan Simmons), 2001, Una Odisea del Espacio (con el terrible HAL 9000), la serie de novelas de robots de Isaac Asimov o The Matrix.

Buscando técnicas y tecnología puntera en inteligencia artificial, me encontré con que la empresa Novamente creó bajo contrato en el 2005 para el NIH Clinical Centre el sistema BioLiterate. Básicamente, este sistema toma un conjunto de abstracts de PubMed, extrae las relaciones biológicas existentes entre los distintos conceptos mencionados en los abstracts y deriva nuevas conclusiones no contenidas en los abstracts a partir de esa información extraída. Según la propaganda, este sistema es un prototipo del Cognition Engine, el motor de un futuro sistema de inteligencia artificial general (el tiempo lo dirá).

Debido al gran problema de demasiada información sin analizar y conocimiento incompleto que tenemos en la bioinformática (y en general, en las ciencias de la vida), la inteligencia artificial general sería una herramienta de incalculable valor. La pregunta es, ¿qué es necesario para tener un sistema de inteligencia artificial general lo suficientemente potente para realizar esta tarea? Una posible respuesta es una inteligencia artificial semilla, un sistema de inteligencia artificial lo suficientemente general para ser capaz de diseñar, a su vez, nuevos sistemas de inteligencia artificial más generales que el de partida.

Para terminar, el gran miedo que siempre surge al pensar en verdaderos sistemas de inteligencia artificial es "¿qué pasaría si se nos va de las manos?" (el complejo de Frankenstein, acuñado por Asimov). Hasta ahora no nos hemos tenido que preocupar seriamente de este tema, simplemente porque no hemos sido capaces de crear sistemas de inteligencia artificial que realmente "pensaran". Sin embargo, esta preocupación ha hecho que se acuñe el término de inteligencia artificial amistosa: un modelo para crear inteligencia artificial moral y "segura".

¡Felices Fiestas!

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21:59 | gestionado por José María Fernández González | Enviar comentario (2)