Para l@s que no me conozcais en persona, llevo trabajando 7 años en el
Protein Design Group, el grupo de investación de Alfonso Valencia en el
Centro Nacional de Biotecnología, compuesto aproximadamente por 25 personas. Nuestro jefe estuvo negociando hace unos meses la marcha de todo el grupo de investigación al
Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Dichas negociaciones llegaron a buen término, y como consecuencia de ello durante este último mes el blog ha estado más inactivo que de costumbre porque el grupo de investigación en el que trabajo está en pleno proceso de mudanza, con todo lo que ello implica.
Con un traslado de tal envergadura uno se plantea preguntas del tipo
"¿Cómo se monta un grupo de investigación? ¿Qué infraestructura necesita?" En definitiva, la gran pregunta es
"¿cuáles son los pasos necesarios a realizar para trasladar un grupo de bioinformática?"Aunque durante estos meses he sido un espectador de excepción de todo el proceso, lo único que me ha quedado claro es que no existe un manual como tal, y que no lo habrá en mucho tiempo. En Noviembre del años pasado apareció en la revista
The Scientist un artículo que explicaba en 10 pasos
cómo trasladar un grupo de investigación en biología (lo siento, el artículo no está disponible de forma abierta ¡sigh!). Obviamente, el artículo no era la panacea universal, y sólo exponía líneas muy generales en esos 10 pasos, algunos de ellos inaplicables a la bioinformática al referirse al traslado de animales de laboratorio.
Personalmente pienso que la parte burocrática es la más complicada, al afectar a los proyectos de investigación. Cuando un grupo de investigación se traslada de una institución a otra, puede ocurrir perfectamente que parte de sus proyectos no se puedan transferir cuando uno quiera debido a justificaciones pendientes, o que simplemente no valga la pena transferirlos porque se van a acabar en breve. Para darle más emoción al asunto, la transferencia de los contratos y becas asociados a proyecto está totalmente ligada a la transferencia de sus proyectos financiadores, con lo que puede suceder que parte de los integrantes del grupo de investigación sigan trabajando en un centro y parte en el otro.
Al ser bioinformáticos, dependemos totalmente de nuestros ordenadores y programas para realizar nuestro trabajo. Por tanto, un punto que no se puede descuidar es la infraestructura informática. Siempre surge la pregunta: si un grupo se muda ¿vale la pena replicar la infraestructura de computación ya existente? La respuesta es difícil de contestar, porque depende de los problemas y ventajas de la infraestructura existente. En cualquier caso, siempre hay que pensar con miras al futuro, para evitar problemas futuros por el crecimiento del grupo de investigación. No os quiero aburrir con detalles, pero hay que sopesar si el ancho de banda de la red es suficiente para nuestras necesidades (por la descarga periódica de bases de datos), si la infraestructura eléctrica está preparada para tanto ordenador junto, si las salas con los ordenadores están lo suficientemente ventiladas, qué sistemas de copia de seguridad hay que emplear (los típico backup) etc ... ¡Incluso hay que considerar si vale la pena trasladar los ordenadores antiguos, o bien comprar ordenadores nuevos!
Volviendo a la realidad, hace unos días estuve haciendo limpieza de papeles y empaquetando aquello que me quería llevar. En mi caso, esta mudanza ha sido el mejor momento para deshacerme de los manuales obsoletos y de muchos papeles inservibles. De la misma manera, estuve haciendo limpieza a nivel de mis ficheros, borrando lo inservible o fácilmente regenerable, y haciendo copia de seguridad de todos los programas y de los resultados que son difíciles de recalcular (¡porque simplemente lleva meses obtenerlos de nuevo!). Recordad la ley de nuestro viejo amigo Murphy: "si algo puede ir mal, irá mal", así que ¡haced copias de seguridad!
Bueno, aprovechando las vacaciones de Semana Santa intentaré publicar un par de noticias que tengo en el tintero. Y como siempre, si teneis alguna y quereis que aparezca en el blog, ¡no dudeis en enviármela!
José María Fernández González