Enviado el sábado, 11 de febrero de 2006 2:32
Hace unos días salió publicado en el diario
La Vanguardia el artículo
"El país del talento desperdiciado", y a su vez, en el
listado de notas de prensa relacionadas con el
CSIC. ¿De qué trata el artículo? De algo que ya conocemos de sobra: que España es una cantera de científicos de un nivel excepcional. Una vez formados, por falta de oportunidades nuestros científicos se van a
"pasos más verdes", a países donde tengan más posibilidades y medios para proseguir con sus respectivas líneas de desarrollo. Además, a esto se añade la precariedad laboral y salarial (
"no sólo de pan vive el hombre"). Es algo inaudito que un país como España, que dedica tantos recursos a la formación de futuros científicos, tenga un nivel tan bajo de inversión en ciencia y tan pocos incentivos a la investigación en empresas.
Sí, es cierto que existen programas para la "repesca" de unos pocos cerebros, como el Ramón y Cajal, pero es triste que nos tengamos que ir de España para que nos valoren por nuestra valía, y tampoco soluciona el tema de la precariedad. Algunos critican el sistema de investigación pública en España, argumentando que es demasiado rígido, y tal vez sea cierto en parte. En el
weblog "Universo" de
Madri+d apareció hace un par de días
la referencia a una noticia que me dejó cuajado:
"La UE se plantea recurrir a las donaciones particulares para aumentar la inversión en I+D". En breves palabras, esta noticia quiere decir que los políticos de la UE desconocen o subestiman la importancia del I+D propio, que es lo que a medio y largo plazo genera riqueza. Por otro lado, la noticia parece indicar que nuestros políticos directamente no quieren dedicar el esfuerzo necesario para rehacer presupuestos y aumentar la inversión en ciencia en los próximos años, y tiran la toalla.
Yo todavía me sigo preguntando cómo es posible que la calidad científica en España se siga manteniendo tan alta con tan pocos medios y apoyos...