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martes, 25 de octubre de 2005

Este domingo salió publicado en El País un reportaje en el que ha participado gente del grupo de investigación en el que trabajo, y que trata sobre la preparación de los jóvenes licenciados e ingenieros ¡y lo poco que cobramos! España tiene todavía que avanzar mucho en materia de sueldos y contratos en general, y en el mundo de la investigación en particular, para evitar que haya frustraciones y fuga de cerebros. ¡Lo peor es que los precios se aproximan más rápido al nivel europeo que los sueldos!



En esta época de convergencia, de homologación de títulos universitarios a nivel europeo, me da vergüenza ajena la situación de las nuevas generaciones post-universitarias, viendo que nuestra preparación y nivel es mejor en muchos casos a la del exterior, y que dicha calidad se ve premiada con un sueldo y trabajo precarios y compartir piso o quedarse en casa de los padres. Casi toda la gente en el mundo de la investigación en España sigue trabajando más por que le gusta que por el 'sueldo' que reciben, pero aún así podemos considerar que somos afortunados en esta vorágine de trabajos nada relacionados con nuestra preparación.

(con permiso del genial Forges)



Mejor no hablar de las horas extra que no existen y que no hacen más allá de los Pirineos ¿no?

(Referencia: Noticia en El País y el PDF)

4:42 | gestionado por José María Fernández González | Enviar comentario (3)

Viendo las noticias y escuchando la radio me he encontrado con que el próximo día 25 se celebra el día de Internet en España. En ese momento me empecé a preguntar "¿Por qué un día de Internet?" Como todo buen bioinformático debe saber, la Bioinformática actual (al igual que muchas otras disciplinas) no estaría en el lugar en el que se encuentra sin la existencia de la red de redes. Es el momento de hacer memoria...



Cuando comencé en 1999 a trabajar en el mundillo de la Bioinformática y la Biología Computacional, casi toda la gente que tenía acceso a Internet trabajaba en el sector académico/universitario (o una gran multinacional) y una minoría lo hacía desde casa con un cutre-módem de 33.6Kbps. Google apenas era conocido, al igual que la Bioinformática. En aquella época, la base de datos SWISSPROT todavía se distribuía en CD-ROM, al igual que los primeros genomas secuenciados (como por ejemplo, el de levadura), el genoma humano no había terminado de secuenciarse, y un disco duro de 9GB era gigantesco. En mi caso, como casi todo hijo de vecino, empecé a tener acceso a Internet (muy restringido, todo hay que decirlo) cuando estaba escribiendo mi proyecto fin de carrera en la UMA, y no empecé a tener una idea clara de lo que era Internet hasta que empecé a buscar trabajo. En ese momento empezó a popularizarse lo de tener una cuenta de correo electrónico (¡y también el SPAM!), y Microsoft no se veía amenazado por Linux y los programas de código abierto. La gente no se imaginaba la importancia que iban a adquirir las siglas UMTS o ADSL, ni que habría una burbuja especulativa alrededor de las empresas .COM.

Hoy en día no podríamos trabajar, investigar, progresar, etc... sin mantener actualizadas nuestras bases de datos semanalmente, sin consultar en línea el último artículo de Nature, Science o Bioinformatics; sin mantener el contacto con nuestros colaboradores o amigos en otros países, sin acceder a los servicios web bioinformáticos que proporcionan EBI, NCBI o cualquier otro centro, etc... En definitiva, el mundo actual sería muy distinto sin la existencia de Internet. La llegada de la red al público en general ha proporcionado medios impensables de acceder al conocimiento, de aprender, de comunicarse, y en definitiva, de innovar y de intercambiar ideas. Grandes proyectos colaborativos bioinformáticos, como ArrayExpress, Ensembl, BioMOBY, PlaNet, etc... que funcionan gracias a que hay Internet, y a que va más rápida que hace unos años, no serían una realidad sin el crecimiento y mejora de la red de redes.

Por tanto, ¿ésta revolución provocada por Internet se merece un día? Desde mi punto de vista, sí. Pero hay que tener en cuenta que todavía queda mucho camino por recorrer hasta que todas las personas puedan usar esta maravillosa tecnología, y sobre todo la entiendan y la use en todo su potencial. Es necesario que la conexión a Internet desde casa tenga un precio popular, que haya ordenadores más baratos (o subvencionados), que haya formación para adultos para evitar que se conviertan en "analfabetos tecnológicos", y sobre todo, que la gente aprenda a usar de forma ética y mesurada Internet (¡que ya hay gente que siente pánico por no poder chatear un día o una hora!). En esta época de "Grandes Hermanos" y "Salsas Rosas" en que la educación y la ética están de capa caída, es necesario asumir que Internet es como la energía nuclear o un cuchillo: se puede usar con buenos o malos propósitos, pero nosotros decidimos qué uso darle, y cómo educar a nuestros hijos al respecto. Pero está claro no podemos, y no debemos, ignorarla.

En cualquier caso ¡Feliz Día de Internet a tod@s!

(Más fuentes:
)

3:41 | gestionado por José María Fernández González | Enviar comentario (4)