¿No era un ratón volador quien decía aquello de... No olvide supervitaminarse y mineralizarse...? Si, si, no disimule que usted también tiene ya una edad... Pues, ahora, para conseguir ambos efectos... bastaría con zamparse una buena mazorca... de maíz...

Lejos de las multinacionales que pueden generar algún recelo, no justificado, desde mi humilde punto de vista, investigadores moleculares de la Universidad de Lérida (o Lleida), con colaboración de la de Murcia y de la alemana Johann Wolfgang Goethe acaban de publicar en la revista PNAS la elaboración de un maíz, anarajando, supervitaminado.
Para ello, mediante manipulación genética, o transgénesis, se han creado semillas suplementadas con los genes responsables de la producción final de las vitaminas A, C y ácido fólico. El objetivo final: donar el producto para intentar evitar los defectos en vitaminas que puede sufrir hasta el 50% de la población mundial. Así, como lo oye...
Como digo, estamos hablando de un trabajo científico lejos del lucro y comercio. Por supuesto, antes de ir por ahí regalando maíz naranja, debido al suplemento de betacarotenos de la vitamina A, a diestro y siniestro, se quiere comprobar que, obviamente, el producto final es comestible e inocuo... por lo menos en modelos animales. En ratas, para ser más claros, y en la facultad de Medicina de Lérida para más datos.
Finalmente, por supuesto, el maíz será fértil, es decir, cualquier agricultor podrá cultivarlo para consumo propio.
Y ahora digo yo... con ejemplos como éste... ¿Quién puede seguir siendo reticente a las posibilidades potenciales de esta novedosa tecnología? Por lo menos el que les habla, ya está esperando a que la biología molecular le pida, literalmente... peras al olmo. Tiempo al tiempo.
JAL (CBMSO-UAM)