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viernes, 22 de mayo de 2009

El anterior post de JAL sobre el asunto de la gripe A (alias gripe porcina, alias gripe mexicana, alias nueva gripe, alias H1N1, nombres de los que quizá el de porcina sea el más correcto, aunque indeseable por motivos comerciales) me ha recordado al último capítulo de la última temporada de ReGenesis, rodado en 2008 y cuyo guión probablemente sea de 2007...


El propósito de esta entrada es mostrar que en realidad parece que nuestro sistema funciona bastante correctamente, a niveles nacional e internacional, ante una amenaza de este tipo. La pandemia, pudiendo haber sido catastrófica, aparentemente está controlada. Por desgracia hay que lamentar muertes, pero podría haber sido mucho peor de no haberse adoptado las medidas que todos conocemos y que tan criticadas han sido desde los mismos medios que las han utilizado hasta la saciedad para arañar audiencia en los corrillos matinales de expertos-en-todo (la primera comunión de la hija de Jesulín, la crisis financiera, la gripe, qué más da).

 

El caso es que, a la fecha en que estamos, y esperando a que produzcan la vacuna que incluya a esta cepa de gripe, no hay que lamentar una catástrofe del nivel de las que nos muestran los telefilmes de desastres de los fines de semana al mediodía —que me encantan, todo sea dicho, y a mi mujer aún más—. Sólo en EE.UU. la gripe causa al año unos 20.000 fallecimientos. No parece que esta temporada vaya a ser muy diferente, cuando hablamos de muertes con cuentagotas; eso sí, seguidas muy de cerca por los medios de comunicación, que este año, y sólo este, nos dan las cifras de una en una, por lo que parecen muchísimas más.

 

Pero a lo que iba. La serie de TV de temática científica que a mi juicio está más conseguida, ReGenesis, cerró el año pasado con un capítulo apoteósico en el que casualmente intervenía la variedad H1N1 del virus Influenza A, causando 189 millones de muertes directas y casi mil millones de fallecimientos por unos efectos secundarios bastante rocambolescos a la par que espantosos. Primero voy a resumir el argumento y luego indicaré por qué podemos estar tranquilos mientras las cosas se hagan como se hacen en la realidad, y no como en la ficción.

 

El curso de los acontecimientos es el que sigue: en 2010 una gripe desata una pandemia que, como decía, mata a 189 millones de personas en todo el mundo. Los científicos se vuelven locos tratando de identificarla hasta que, por pura chiripa, el protagonista, David Sandström, que había trabajado con ella a comienzos de nuestra década, descubre que se trata de gripe española. Después de barajar la posibilidad de una recombinación en cerdos, con lo que sería una gripe porcina (sic), David ve las secuencias impresas en papel y la identifica a ojo (qué salero tiene el tío). Una vez identificada la variedad hay que descubrir el foco, el paciente cero y su ubicación. De nuevo se vuelven locos buscando, porque parece que el brote ha surgido al mismo tiempo en todas partes excepto en Australia, que se mantiene libre de casos. Además, los focos son hospitales y clínicas, por lo que se sospecha de un ataque terrorista o de una conspiración judeo-masónico-gubernamental. Es entonces cuando se producen los primeros casos en Australia: unos transportistas que trabajan para (¡tachán!) la distribuidora de la principal multinacional productora de… vacuna contra la gripe. Conclusión: la pandemia mortal se debe a un error de fabricación de la vacuna de ese año, que en lugar de virus inactivado lleva un virus en perfecto estado y con una mala leche que no nos podemos ni imaginar.

 

Lo peor es que varias décadas después se suceden otras pandemias espantosas, de enfermedades raras, que causan casi mil millones de muertes hasta el año 2042. Nadie sabe cómo se causaron, hasta que la hija de David (qué familia, ¿eh?) descubre ese año que el origen de todos los males proviene del linaje de otro de los protagonistas, que fue el primer hombre clonado. El caso —resumiendo a lo bestia, pues no importa para los intereses de este post, si alguien tiene curiosidad que lea mi reseña completa— es que ese individuo fue clonado en 2008 porque previamente había sido modificado y, por accidente, su órgano de Jacobson estaba activo y podía olfatear los sentimientos (realmente olía las sustancias volátiles que desprendemos cuando sentimos miedo, ira, amor…), con lo que era un ser empático y mucho mejor preparado para la vida social que el resto. Esto motivó que más de tres millones de mujeres se fertilizaran a partir de 2026 con el esperma de su clon, para tener hijos con esa capacidad empática. Pero (¡ay!) la gripe española de 2010 había activado los retrovirus endógenos del donante, de modo que sus gametos portaban diversas enfermedades genéticas, virales, que hasta ese momento llevaban una eternidad “dormidas” en el genoma humano y de repente se pusieron a hacer de las suyas.

 

Como veis, la serie al final se sale de madre. No importa. Lo que nos afecta es que en ella se parte de que el sistema es incapaz de identificar una cepa, cosa que en el mundo real no ocurre así. ¿Cuánto se ha tardado en saber que la gripe de la pandemia de este año es una cepa de virus Influenza A con el serotipo H1N1 y que además su origen fue humano-aviar-porcino, habiéndose recombinado en los simpáticos gorrinos de una granja? ¿Cuántos muertos confirmados había en el instante en que se supo que el paciente cero era alguien con nombres y apellidos? ¿Veinte? ¿Treinta? ¿No os parece que la cosa está bastante controlada y que la información es precisa y llega con rapidez?

 

En segundo lugar, y acallando las cadenas de mails que nos llegan “demostrando” que el gobierno USA —y Macdonalds, Kentucky Fried Chicken y Monsanto— está detrás de todo este asunto, ¿acaso las vacunas no son sometidas a una eficaz serie de comprobaciones y controles de calidad siguiendo protocolos de la OMS? Creo que podemos estar seguros de que no saldría una partida en mal estado de virus cachotas y con ganas de enredar. Al menos no con distribución global. Quizá un lote, no todo un programa anual. ¿Me equivoco? Podemos descartar a priori la mala idea de cualquier gobierno con ganas de hacer “limpieza” (se descubriría y el presidente perdería las elecciones, y esto es lo último que desea ningún gobernante), o que unos terroristas fundamentalistas decidan distribuir por todos los hospitales y clínicas del mundo una partida de vacunas perversas —sencillamente no tienen esa capacidad de distribución; otra cosa sería si, por ejemplo, decidieran empezar a distribuirlo en algún país centroafricano, pero este caso, que sería espantoso, se antoja poco conveniente para los intereses de cualquier grupo fundamentalista. 

En tercer lugar, y para terminar con este post, las medidas de emergencia y los estados de alerta (esos que van del 1 al 6) parece que funcionan bastante bien. En los últimos años hemos visto cómo se controlaban una enfermedad de las vacas locas, una gripe aviar, un SARS y ahora, aparentemente, una gripe pandémica. Hoy mismo dicen que ya se puede comenzar a confeccionar la vacuna y, aunque los casos siguen en aumento, seguro que dentro de unos meses las cifras estarán en retroceso.

Federico G. Witt

Bioquímico y Administrador del Portal de Ciencia Ficción

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