Vivimos acobardados, mirando al cielo y a esos patos mareados que cruzan nuestros humedales por... quítame de ahí esa gripe... aviar. Desde luego, es un problema mundial potencial, nadie lo niega. Sin embargo, hay otro peligro real que lo tenemos a pocas horas de viaje en avión, y afecta potencialmente a casi 2000 millones de personas en nuestra Aldea Global Por supuesto; estoy hablando de la Malaria. Enfermedad producida por un bichito; el Plasmodium, un protozoo unicelular que viaja en un mosquito distribuido por casi 1/3 de la esfera terrestre, y que lo puede transmitir a la sangre humana con varias fases parasitarias...
Las cifras, que solo puedo presentar sucintamente, son crueles. Casi 250 millones de personas afectadas con cerca de un millón de muertes en 2006, según la OMS. De los fallecidos, más del 90% eran africanos y aquí, más del 80% eran niñitos menores de 5 años. Nigeria, República Democrática del Congo, Etiopía, Tanzania o Kenia son los más castigados en el Continente Negro. Fuera de él, India, Bangladesh, Indonesia o Pakistán también saben del parásito. No voy a extenderme en más detalles, pero sí terminar con varias pinceladas: la primera, que el simple hecho del aumento de mosquiteras, fumigaciones y algún tímido incremento presupuestario están combatiendo eficazmente esta enfermedad; por otra parte, la lucha contra esta verdadera pandemia (lo demás son tonterías), es cosa de todos: nosotros, los científicos, con más investigación, tratamientos paliativos, preventivos, como vacunas; los políticos, con su mayor y decidida conciencia financiera, y usted, mirando la enfermedad de frente y no pensar que... es cosa de otros, porque, por encima del mosquito o el parásito, lo que, de verdad mata en la malaria... ES LA POBREZA.
Por cierto, enhorabuena a todo el equipo que ha trabajado en el desarrollo de terapias más efectivas contra la malaria, por ese brillante Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, 2008; The Malaria Research and Training Center: el equipo de Pedro Alonso y su esposa Clara Menéndez (Centro de Investigación en Salud de Manhica), Kintampo (Ghana), Ifakara (Tanzania) y el Centro de Investigación y Formación sobre la Malaria de Mali.
JAL (CBM-UAM)