Primer Simposio Nacional sobre Terapia Celular y Medicina Regenerativa en España. 12-12 Mayo. Centro de Cirugía de Minima Invasión Jesús Usón. Cáceres.
En el apunte anterior (domingo 8 de junio 2008) inicié un repaso por los mejores resultados expuestos en Cáceres. Ahora, llega la segunda entrega…

Células mesenquimales
Un tipo de célula madre que cada vez cuenta con más adeptos y grupos de investigación interesados es la ya mencionada mesenquimal (hMSC), descubierta en 1968 por Friedenstein y colaboradores en médula ósea, y con capacidad aceptada por todos los autores para diferenciarse hacia células del tejido óseo (osteoblasto) o cartilaginoso (condrocito), entre otros. El uso de estas células en medicina regenerativa fue tratado, desde el punto de vista de bioseguridad, por Enrique Samper, del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y colaborador de Antonio Bernad. Aunque el cultivo de células madre adultas muestra algunas ventajas sobre las de origen embrionario (menor capacidad de tumorogenicidad), tras varias semanas de pases, la bioseguridad de estos cultivos para posible uso clínico empieza a cuestionarse. Cultivos de células hMSC pueden acabar, tras varios meses (postsenescencia), con características de células transformadas: aumento de c-myc, telomerasa y disminución de p16. Sin embargo, al cultivar las células al 3% de oxígeno (portentaje muy inferior a la que contienen los incubadores de células), el potencial tumorogénico disminuye. ¿Habría que cambiar las condiciones de cultivos celulares en los laboratorios?
Sin abandonar las células mesenquimales, Juan Antonio Reig Macía, Catedrático de Bioquímica en la Facultad de Medicina, Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández de Elche, se centró en las enfermedades osteoarticulares. Mediante el uso de polímeros biodegradables como la hidroxiapatita o el fosfato tricálcico, materiales que podrían acabar reabsorbidos por el organismo, y en combinación con células hMSC, la formación de hueso o cartílago podría ser realidad en diferentes patologías osteoarticulares: fracturas o defectos óseos, artrosis o artritis principalmente. En este sentido, células CD90 y 105 (células estromales) son aisladas por proliferación y adherencia a placa.
Además del tejido adiposo, la placenta, el cordón umbilical o, incluso, la conjuntiva ocular pueden ser fuentes de hMSC (aunque las características fenotípicas podrían variar dependiendo de la fuente). Pero, además, para un futuro no muy lejano, Reig Macía comentó la posibilidad de combinar el fosfato tricálcico con biocerámicas, como la wollastonita, para generar matrices tridimensionales útiles en futuros implantes. Otra de las características atractivas de las células madre mesenquimales que podría jugar un papel crucial en próximas terapias, es su capacidad inmunoreguladora. En este sentido, se ha demostrado un cierto efecto inhibitorio de la proliferación de los linfocitos T en cultivos mixtos favoreciendo, incluso in vivo, el implante de injertos cutáneos en casos con incompatibilidad HLA, por lo que podrían constituir una buena herramienta en trasplantes alogénicos.
Neurología...
No se puede abandonar un simposio de terapias celulares sin abordar la cuestión neurológica. Salvador Martínez Pérez, Catedrático de la Universidad Miguel Hernández y Director del Laboratorio de Embriología Experimental del Instituto de Neurociencias, UMH-CSIC, se mostró optimista con la potencialidad neuroprotectora de las células madre adultas de médula ósea en estudios sobre Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y Esclerosis Múltiple (EM). Martínez Pérez mostró la capacidad de estas células para ser implantadas en la médula espinal de un animal modelo de ELA, producir el factor neurotrófico GDNF, evitar la muerte de motoneuronas y mejorar la actividad motora. En todos estos casos, el grupo de Martínez Pérez demostró que las células analizadas no se transforman en neuronales, sino que permanecen como células de médula ósea. En la actualidad se está llevando a cabo un ensayo clínico de terapia celular en enfermos de ELA mediante el autotrasplante de seis millones de células mononucleadas de médula ósea en médula espinal. El ensayo, en Fase I (seguridad) y realizado con 10 pacientes, mostró una clara mejoría de la mayoría de los individuos. Al parecer, el factor trófico producido por las células ha hecho mejorar neuronas que habían dejado de funcionar. ¿Y ahora?
JAL (UAM)