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sábado, 22 de marzo de 2008

Hay muchas formas de degustar el maíz. Esto lo he aprendido recientemente más allá del "charco". De hecho, aprendí que hasta algunos de los hongos parásitos del maíz pueden ser deliciosos; os sugiero, en este sentido, una fondue de varios quesos con huitlacoche. Nada de esto parecerá importante cuando lo comparemos con la nueva variedad de maíz transgénico enriquecido, en sus semillas, con anticuerpos capaces de bloquear al VIH; futura esperanza antisida...


Todavía se me humedecen los ojos (es un decir, claro...) cuando recuerdo mi reciente estancia en Morelia, México, en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, como tutor de un convenio entre dicha universidad y la Autónoma de Madrid. Siempre bien asesorado por el profesor Sergio Torres, mi homólogo de la universidad moreliana, pude disfrutar, además de mi pasión por la comunicación científica, de instructivas charlas sobre política, agricultura, por separado, o política agraria en su conjunto (sin olvidarnos de nuestras conversaciones sobre gastronomía regional y mujeres, aunque ésta es otra historia...).

Entre otras cosas, pudimos hablar sobre la base de la alimentación en amplias regiones de México, el maíz. Mientras degustaba unos soberbios atoles o tamales de diferente composición, pude conocer algunas variedades verdaderamente exóticas de esta planta, como aquellas variantes de maíz azul con el que doña Charito nos preparaba ricas tortas en nuestro camino hacia el santuario de la mariposa Monarca. Pero, a pesar de esta amplia gama posible, ¿existe algún tipo de maíz capaz de protegernos contra el Sida?

En estado natural y que se sepa, no. No obstante, la transgénesis puede echar una mano. Según una publicación reciente de la revista PNAS, una semilla de maíz diseñada en la Universidad de Lleida produciría anticuerpos contra la transmisión del VIH (virus causante del Sida). Este tipo de "agricultura molecular" permitiría obtener un producto, hasta hace poco impensable, bueno, bonito y barato contra esta plaga del siglo XX y XXI. Incluso, se podría obtener un compuesto capaz de ser tratado para originar una crema o un gel de uso tópico, a modo de microbicida (antiviral en este caso) para prevenir el contagio del Sida vía sexual.

Por supuesto, algo de esta envergadura ha sido solo posible gracias a la participación de muchos grupos y países; concretamente 39 equipos científicos europeos y de Sudáfrica, donde el Sida es un verdadero azote. Para este propósito, se ha contado con más de 12 millones de euros de financiación por parte de la Unión Europea. Desde el Departamento de Producción Vegetal y Ciencia Forestal de la Universidad leridana, el británico Paul Christou, coordinador de la mayor parte de la ingeniería molecular, presenta al anticuerpo 2G12, capaz de neutralizar al VIH en ensayos realizados, como la mejor opción para expresarlo en las semillas de maíz, de donde su extracción y purificación será eficaz, rápida y barata. Todo un lujo, y un sueño, para los millones de africanos que, de otro modo, podrían quedarse fuera de las terapias punteras.

JAL (UAM)

Nota: pincha en "enviar comentario" y en "escuchar" para acceder a una grabación del programa Afectos Matinales de RNE.

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