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domingo, 02 de marzo de 2008

El acceso al saber científico con fines pacíficos desde una edad muy temprana forma parte del derecho a la educación que tienen todos los hombres y mujeres, y la enseñanza de la ciencia es fundamental para la plena realización del ser humano, para crear una capacidad científica endógena y para contar con ciudadanos activos e informados Declaración sobre la ciencia y el uso del saber científico (Declaración de Budapest), UNESCO-ICSU, 1999

 

La Ciencia constituye en sí un lenguaje que es necesario conocer. Es una de las mayores fuerzas liberadoras de mitos y manipulaciones de todo tipo que padece la especie humana”. Manifiesto por la Ciencia, 2005

 

“Todos merecemos compartir la emoción y la realización personal que puede producir la comprensión del mundo natural”.  National Research Council

 

 


Desde organismos europeos se está intentando hacer ver la importancia de la formación científica básica en la escuela para alcanzar un grado de alfabetización científica mínimamente aceptable, si se quiere cimentar una sociedad democrática, consciente y participativa. En este sentido, la Comisión Europea, en su Plan de Acción “Ciencia y Sociedad señala la importancia de la educación científica: “En una sociedad del conocimiento, la democracia exige que los ciudadanos dispongan de cierta cultura científica y técnica básica. Su adquisición y actualización se han vuelto tan imprescindibles como la alfabetización o el aprendizaje del cálculo. Es necesario, por un lado, despertar el interés por la ciencia de los jóvenes, chicos y chicas, dando a cada alumno los conocimientos básicos para desarrollar una ciudadanía activa por lo que a sus decisiones en el terreno científico se refiere” (Comisión Europea, Plan de Acción “Ciencia y Sociedad”, 2001).

 

La Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI, organizada por la UNESCO y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), afirmó en la Declaración de Budapest: “Para que un país esté en condiciones de atender a las necesidades fundamentales de su población, la enseñanza de las ciencias y la tecnología es un imperativo estratégico [...]. Hoy más que nunca es necesario fomentar y difundir la alfabetización científica en todas las culturas y en todos los sectores de la sociedad” (Declaración de Budapest, 1999). En los National Science Education Standards, auspiciados por el National Research Council estadounidense (1996), también se insiste en la importancia de la educación científica: “En un mundo repleto de productos de la indagación científica, la alfabetización científica se ha convertido en una necesidad para todos: todos necesitamos utilizar la información científica para realizar opciones que se plantean cada día; todos necesitamos ser capaces de implicarnos en discusiones públicas acerca de asuntos importantes que se relacionan con la ciencia y la tecnología; y todos merecemos compartir la emoción y la realización personal que puede producir la comprensión del mundo natural”.

 

En contraste con estas recomendaciones, en España decenas de científicos, investigadores, maestros, divulgadores científicos y expertos en materia educativa que han ido participando desde 2002 en los Congresos Nacionales La Ciencia en las primeras etapas de la Educación que organiza el CSIC, se han lamentado reiteradamente del pésimo nivel de conocimientos científicos básicos entre los jóvenes españoles. Estos expertos están haciendo una llamada a una alfabetización científica que comience en los primeros niveles educativos de Infantil y Primaria. Alfredo Tiemblo, Presidente del comité organizador del II Congreso La Ciencia en las primeras etapas de la Educación, considera que el problema de conocimientos científicos entre los estudiantes arranca en la etapa infantil, y por tanto defiende la necesidad de introducir entre los niños de cuatro y cinco años las enseñanzas científicas que configuren una forma de cultura para entender el mundo.

 

Y es aquí, en este contexto, donde aparece el bilingüismo en la escuela. La Comunidad de Madrid lleva varios años promoviendo la adopción del Proyecto Bilingüe español-inglés por parte de Colegios Públicos de la región. En principio es una excelente idea… Muchos padres con hijos en edad escolar han aplaudido la medida y están eligiendo Colegios Públicos “bilingües” para educar a sus hijos. Pero… ¿Tienen los padres toda la información sobre lo que puede suponer en realidad el tipo de enseñanza bilingüe que se les está ofreciendo?

 

La Comunidad de Madrid ha establecido en el diseño de los programas bilingües tres asignaturas básicas: matemáticas, lengua castellana y lengua inglesa. Y como asignaturas secundarias, el resto: plástica, música, religión o alternativa a la religión, educación física y… ¡conocimiento del medio! (así llaman a la asignatura de ciencias). Los responsables de la política educativa de la Comunidad de Madrid han decidido que ese es el orden de importancia de las materias de educación primaria: las matemáticas y el inglés son materias básicas, es decir, tienen una importancia fundamental, pero la asignatura de ciencias es secundaria, o sea, es menos importante. No han dejado claro en qué se han basado para hacer esa clasificación, pero en lo que seguro que no se han basado es en el plan de Acción Ciencia y Sociedad de la Comisión Europea, que dice que la adquisición de la cultura científica y técnica básica se ha vuelto tan imprescindible “como la alfabetización o el aprendizaje del cálculo”. El bilingüismo, es más, incluso el plurilingüismo, son objetivos siempre a perseguir, y es deseable que el aprendizaje de otros idiomas pase a estar en el primer orden de importancia. Lo que no es aceptable es poner el aprendizaje de idiomas en el primer orden de importancia bajando el aprendizaje de las ciencias al segundo. Si queremos dar a nuestros hijos una educación integral que sea la base de su formación futura, no se puede relegar uno de los pilares del currículum.

 

La transmisión de conocimientos en una lengua que no se conoce, porque se está empezando a aprender, puede verse enormemente dificultada, y lo que probablemente acabe ocurriendo es que, en los proyectos bilingües, haya que bajar el nivel de enseñanza de las ciencias, y asusta pensar hasta qué punto. ¿Qué metodología va a usar el profesorado de ciencias, que en su mayoría no es bilingüe, para explicar su materia en inglés a niños que prácticamente no comprenden el idioma? ¿Van a logran que los niños de ocho años comprendan que las crías de anfibios respiran mediante branquias, que el oído medio está formado por tres huesecillos llamados estribo, yunque y martillo, o que el humus es la materia orgánica del suelo, explicándolo en inglés? ¿Y qué pasa con el vocabulario científico, van a aprender los niños mayoritariamente vocabulario científico en inglés?... porque una de las recomendaciones metodológicas de los programas bilingües es que durante las clases no se hable ni una palabra en castellano… Habría que confirmar si los contenidos curriculares son asimilados de igual forma en los programas bilingües que en los tradicionales. Y si los alumnos de los programas bilingües van a aprender mucho inglés pero pocas ciencias, los padres tienen derecho a saberlo…y que ellos decidan.

 

Varias asociaciones científicas proclamaron en 2005 un Manifiesto por la Ciencia en el que se quejaban del trato que se da en España a la enseñanza de las ciencias, alertaban sobre la “tendencia hacia una disminución paulatina de los alumnos que estudian carreras científicas, debido sobre todo al poco contacto que han tenido con la ciencia en sus estudios anteriores” y afirmaban que “sin una base sólida en ciencias nuestros alumnos estarán abocados al fracaso en sus estudios superiores y el desarrollo científico de nuestro país se resentirá”. ¿Va a paliar este problema la enseñanza de las ciencias en inglés? Los proyectos bilingües pueden suponer un avance para el aprendizaje de idiomas y al mismo tiempo un desastre para el aprendizaje de las ciencias, y si los padres tuvieran suficiente información, quizá muchos de ellos se plantearían más seriamente la idoneidad de este tipo de enseñanza tal como se está impartiendo en los colegios públicos madrileños, porque hay otras muchas formas de plantearla que no requieren menoscabar una asignatura fundamental.

 

Algunos expertos en la materia opinan que los proyectos bilingües no deben convertir a los profesores de materias no lingüísticas en segundos profesores de idiomas, sino que los profesores de ciencias deben tener siempre como primer objetivo la enseñanza de su materia. Es decir, las profesoras y profesores de ciencias españoles, que en su mayoría no son bilingües, van a impartir las ciencias en inglés a unos niños que prácticamente no entienden ese idioma, y todavía dicen que lo importante será la enseñanza de su materia ¿Es esto posible de verdad? Últimamente aparece mucho entre las propuestas políticas la cuestión de los idiomas. Especialmente algunos políticos –ahora estamos en campaña electoral- hablan con énfasis e insistencia de lo importante que es saber inglés. Lo que no se les oye decir es qué van a hacer para sacar del analfabetismo científico a este país.

 

Raquel Bello-Morales (UAM)

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