Cuando todavía resuenan truenos lejanos de la tormenta surcoreana del timador Hwang y sus falsos resultados con clones humanos obtenidos por transferencia nuclear, nuevos nubarrones oscurecen el panorama del otro frente de investigación: las células madre adultas...

Todavía recuerdo aquel simposio europeo sobre medicina regenerativa celebrado en el salón de actos de la Fundación Ramón Areces (Madrid). Me llamó mucho la atención la presencia de varios representantes de la iglesia católica en las conferencias. Se habló de la investigación y posibilidades terapéuticas de las células madre adultas. De vez en cuando, se comparaba con los datos sobre células madre de origen embrionario, en clara desventaja, por lo menos en boca de la mayoría de los conferenciantes, de estas últimas. Todavía no había salido a la luz la polémica sobre el fraude científico del científico Woo-Suk Hwang. Claro, tampoco habían salido dichos trabajos polémicos. Cuando los acontecimientos se desataron, muchos de los detractores de la investigación con embriones vieron la justificación de sus temores en estas manipulaciones embrionarias.
Ahora, un par de años después de todo aquello, ya en el horizonte de la ignominia científica, aparecen nuevos titulares: “Un experimento clave de células madre adultas, bajo sospecha”. Su responsable, Catherine Verfaillie (y su grupo), del Instituto de Células Madre de la Universidad de Minnesota (EE.UU.). Aquella elegante y elocuente científica me sorprendió con la descripción de un nuevo tipo de células madre adultas, con casi todas las ventajas de las células embrionarias (capacidad de pluridiferenciación) y casi ninguna de sus desventaja (exceso de proliferación). Las MAPC (Multipotent Adult Progenitor Cells) o células madre adultas multipotentes podrían significar el fin de la controversia células adultas- células embrionarias: fáciles de obtener (en ratón) del mesénquima de la médula ósea, de cultivar y diferenciar en prácticamente cualquier tejido deseado de todas las capas embrionarias. Ya nos avisaba que no se había visto algo similar en humanos. Unos años más tarde, en unas Jornadas Internacionales sobre células madre en Gijón, la investigación no había avanzado significativamente.
Ahora, sin embargo, sí hay novedades. Malas novedades. Ningún otro grupo de científicos fue capaz de reproducir sus resultados. Expertos que analizaron los resultados, al parecer por sugerencia de la propia universidad de Minnesota, han sugerido que contienen datos “significativamente falsos”. Algo debe andar realmente mal cuando la propia Verfaillie ha reconocido lo que eufemísticamente ha denominado “algunos errores” al tratar de explicar que datos de su Nature polémico aparecieran en otras publicaciones referidos a otras células.
Según otros expertos, células multipotenciales podrían ser obtenidas desde células adultas de ratón aunque, seguramente, con menos flexibilidad de lo anunciado “a bombo y platillo... de Nature” por el grupo cuestionado.
¿Por qué estamos asistiendo a estas bochornosas polémicas? Así, a bote pronto, se me aparecen dos visiones (en estas horas tardías de un caluroso viernes de preprimavera): o bien la fama (con su vertiente económica) de ser el primero en clavar la bandera en un filón por descubrir (como Hwang) o alguna presión social quería forzar decisiones políticas sobre la balanza presupuestaria referente a proyectos con células madre embrionarias versus adultas... Eso sí... ¡sin acritud!
JAL (CBM-UAM)