Hace escasamente unos meses apareció en todos los medios de comunicación un nuevo tratamiento revolucionario con células madre que permitía obtenerlas e implantarlas en el paciente en el mismo quirófano, sin necesidad de cultivarlas y caracterizarlas previamente. Sin embargo, muchos expertos en terapia celular no lo ven tan claro y avisan de un posible “exceso de protagonismo” en estos comunicados...
Al primer grupo de médicos procedentes de Murcia y Madrid que realizaron un tratamiento con células madre en una necrosis de la cabeza femoral, se le une un nuevo equipo también desde la capital de España. El tratamiento mediante esta técnica podría completarse en poco más de una hora sin necesidad de una segunda operación para la implantación de las células madre. Hasta aquí, todo parece ofrecer una nueva perspectiva terapéutica en osteonecrosis...
La empresa distribuidora en España del “colector” y concentrador de células de médula ósea del paciente utilizado en los ensayos del Hospital San Carlos y Gregorio Marañón, indica en el manual técnico del equipo (Harvest) que con el centrifugado de unos 80 ml de médula ósea se dispondrá de dosis terapéuticas de células madre, en base a algunos artículos publicados. Este proceso podría tener utilidad en algunos casos concretos. Sin embargo, y puesto que personalmente desconozco los detalles técnicos del proceso, expertos en medicina regenerativa consultados alertan sobre el gran número de “imprecisiones” y limitaciones de la técnica:
Mediante aspirado y simple centrifugación no se puede precisar ni qué tipos de células ni cuántas se pueden concentrar en ese volumen más reducido que es el que se aplicará al paciente. Según dicen dichos expertos en terapia celular, la simple centrifugación de un aspirado podría ser sometido a un protocolo CEIC (Comité Ético de Investigación Clínica) pero no como técnica avanzada o manipulación mayor. Según la directiva de la UE, la centrifugación no puede ser considerada un proceso de terapia avanzada y la aplicación de un aspirado de médula no procesada debería tener simplemente la consideración legal de autoinjerto. Además, el CEIC teóricamente no debería autorizar la publicidad de un ensayo -como sí se ha hecho en el caso del ensayo de la necrosis de la cabeza femoral- hasta la obtención de resultados (válido para cualquier tipo de ensayo), ni mucho menos hablar directamente en los medios de comunicación de masas de seguridad en la curación, "gran avance", "sin cultivar previamente las células", tal y como indica la Ley del Ensayo Clínico.
Normalmente, un protocolo estándar de obtención de células madre para terapia ósea, partiendo de 80 ml de aspirado de médula, requiere, tras una primera estimación del número de células nucleadas por ml obtenidas, la separación en colchón y la inoculación en un biorreactor para conseguir una ampliación significativa del número de células formadoras de colonia (potenciales células madre) en unos 12 días.
Desde abril del 2004 estos productos celulares caracterizados se consideran un medicamento, y durante la investigación se tratan como tales, avalados y controlados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Desde el punto de vista científico, se considera que para poder afirmar que a un paciente se le ha tratado con un producto con células progenitoras (células madre), se deben haber seguido obligatoriamente unos procesos de cultivo y de identificación y selección celular en laboratorios especializados. Por lo tanto, algunos de los médicos consultados querrían alertar sobre el uso abusivo que se tiende a hacer del término “células madre”, y abogan por un empleo más discreto de los nuevos protocolos hasta demostrar científicamente y ante las autoridades y controles competentes su efectividad y autenticidad.
Teniendo en cuenta las enormes expectativas médicas que despertó mi anterior Post sobre este mismo tema y el gran número de comentarios que está suscitando entre los enfermos y sus familiares, me he dejado aconsejar por expertos en este tipo de protocolo médico para, por lo menos, dejar claro que la panacea en terapia celular no ha de pasar por un simple centrifugado “in situ” de un pequeño volumen celular del paciente.
Sea como fuere, lo que resulta innegable es el potencial terapéutico intrínseco de las células madre, adultas o embrionarias y que, como virtuales futuros pacientes que somos todos, lo realmente beneficioso para la sociedad pasará por la rigurosidad y el avance paulatino sobre bases sólidas y contrastadas, tanto moleculares como celulares, de la capacidad de crecimiento y diferenciación de células toti, pluri, multi o unipotentes.
JAL (CBM-UAM)