David ByN
Ayer asistí a una conferencia, dentro del ciclo
"Madrid, Comunidad del Conocimiento" , verdaderamente reveladora por varios motivos. Lo que más me llamó la atención fue el comienzo de la misma, que fue dedicado al descubrimiento de la radiación de fondo de microondas, a los diferentes tipos de actores que participaron en el mismo, y a las consecuencias que tuvo.
El conferenciante fue
Juan Pérez Mercader, profesor de investigación del
CSIC
y conocido divulgador y científico. Yo ya conocía parte de la historia: dos jóvenes investigadores, Arno Penzias y Robert Woodrow Wilson, a quienes el laboratorio Bell, en Estados Unidos, les encarga que investiguen el origen de un ruido en una antena dedicada a la comunicación por
microondas. Ellos encontraro que que correspondía a una
radiación homogénea , sin origen aparente, con una temperatura de 3 K, mientras que Robert Dicke, P.J.E. Peebles, P.G. Roll y D.T. Wilkinson interpretarían corréctamente el fenómeno como una evidencia del
Big-Bang, del nacimiento del Universo. Fenómeno que por otra parte fue predicho unos 20 años antes de su descubrimiento.
Esta historia de descubrimiento casual o
serendipia
es un perfecto ejemplo de cómo un descubrimiento científico, aparentemente sin aplicación (inútil, dirían algunos) oculta aplicaciones casi inmediatas y de cómo diferentes agente sociales interactúan, fomentando el avance científico y tecnológico. Y es ahí donde aparece la parte de la historia que yo no conocía.
En primer lugar, NASA puso en orbita baja dos
satélites de comunicaciones , los
Echo 1 y 2, en 1960 y 1964. En realidad se trataba de dos inmensos balones hinchables, cuya superficie poliéster se encontraba recubierta de material reflectante. Fueron los dos primeros experimentos de comunicaciones pasivas, ya que en ellos se podían reflejar haces de radios. NASA, como agencia gubernamental, ofreció a diferentes compañías la oportunidad de explotar este nuevo nicho, y los laboratorios Bell se dedicaron a poner en práctica esta oportunidad. Sin embargo, se encontraron con el
persistente ruido causado por la radiación de fondo de . En la actualidad, una vez conocido el origen de la misma, y comprendido su extraordinaria significación (lo que implicó el
premio Nobel de Física ), las microondas son esenciales en varios campos, entre los que destaca las comunicaciones. Desde su implantación generalizada hace unos 15 años, los teléfonos móviles se han convertido en parte esencial, en un apéndice más de casi cada ser humano. Sin embargo, la calidad de las comunicaciones depende, en parte, de la
comprensión todos los fenómenos relacionados , desde Física cuántica hasta la cosmología que actúan como una fuente de ruido que hay que filtrar. Así que la próxima vez que oiga interferencias cuando intente hablar por mi celular, pensaré que tal vez esté escuchando los ecos de la creación del Universo ...
"Madrid, Comunidad del Conocimiento", es una iniciativa de la Comunidad de Madrid y está coordinada por
Pedro Schwartz.
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