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domingo, 28 de septiembre de 2008

David ByN

En el Norte de Pakistan confluyen tres de las más importantes cordilleras de nuestro planeta: el Hindu Kush, el Himalaya y el glaciar del Baltoro, de unos 60 kilómetros de longitud y uno de los más prolongados fuera de Groenlandia y la Antártida.






Imagen del glaciar del Baltoro y de varios ochomiles (K2, Broad Peak, Gasherbrum II) localizados en el noroeste de Pakistán, en la cordillera del Karakorum, una cadena montañosa situada cerca de las primeras estribaciones del Himalaya. El K2, segunda cumbre más alta del planeta, destaca por su estructura piramidal y por su clara sombra. Credito NASA y programa EarthKAM.




El glaciar es fácilmente distinguible desde el espacio a distancias próximas, como nos muestra la imagen tomada desde el transbordador espacial. Es, verdaderamente, un río de hielo que transporta, lentamente, ingentes cantidades de agua y roca, La fotografía también revela muy claramente la presencia de grandes picos, entre los que sobresale el K2, por su extraordinaria altura (el segundo más alto de nuestro planeta, de una simetría piramidal casi perfecta) y el Masherbrum, por su gran masa rocosa, resaltada por la orientación y el juego de las sombras.




El K2, in situ, desde el campamento de Concordia, en la confluencia de los glaciares del Baltoro y de Godwin-Austen. Foto de Daniel Cano Ott.



El monte Everest, la montaña más alta de nuestro planeta (aunque mucho más pequeño en valores absolutos y relativos que el doblemente mítico Mons Olympus en Marte), se nos revela también impresionante a vista de pájaro. ¡Qué no debió sentir Douglas Douglas-Hamilton, cuando, con su escuadrilla de aviones, sobrevoló por primera vez esta impresionante cumbre! De hecho, el perfil piramidal del Everest, de base triangular, resalta con facilidad y domina las inmediaciones.




Douglas Douglas-Hamilton m Lord Clydesdale, sobrevolando en su avión Westland PV-3 la cumbre del Everest, en el primer vuelo relizado en 1933. Imagen en alta resolución.



Desde el espacio, tal vez el Everest pierda parte de su majestuosidad, perdido en medio de un paraje casi alienígena, en donde las nubes, la nieve y los glaciares conspiran casi para ocultar el techo del mundo. Aún así, mito en una región poblada de ellos, sigue siendo el ansiado trofeo de numerosos montañeros y senderistas, y continua dominando la imaginación y los sueños del resto de los mortales.




El Monte Everest, con sus 8850 metros, es el techo de la Tierra. La imagen fue tomada en 1993. Junto a él se encuentra el Lhotse, el Nuptse y Bei Peak (Changtse). La imagen fue tomada por astronautas a bordo del transbordador espacial. Crédito NASA. Mosaico con una perspectiva más amplia, en esta ocasión a partir de imágenes tomadas en el año 2004 desde la Estación Espacial internacional ISS.




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