David ByN
El mar de Aral, no ha uno de los lagos más grandes del planeta (ocupaba el cuarto lugar) agoniza en directo ante nuestros atónitos ojos. Desde la superficie, la orilla ha recedido en las últimas décadas decenas, centenares de kilómetros, dejando varados innumerables barcos, y convirtiendo a pueblos y puertos en estructuras fantasmas. Desde órbita, la secuencia de imágenes tomadas en los últimos 30 años nos muestra la triste realidad.
Pequeñas islas se transforman en gigantescas entidades, para terminar por unirse al continente en una peninsula de considerable tamaño. El fondo de gran parte del lago se revela, insinuándose bajo las poco profundas aguas, unas de las más contaminadas del planeta.
El menguante Aral, según una secuencia de fotos tomadas desde el Landsat.
La financiación del Banco Mundial ha permitido salvar una pequeña parte del mismo, localizada en el Norte, mediante la
construcción de una presa de 13 kilómetros de longitud que mantiene el agua aportada por el río Syr Darya, uno de los grandes tributarios del Mar de Aral, dentro del nuevo lago, que se encuentra mucho menos contaminado que su homólogo y dentro de poco extinto vecino del Sur. Por supuesto, parece ser que no hemos aprendido la lección. La
presa de las Tres Gargantas , en China, podría desencadenar otro horror ecológico, si no lo ha hecho ya.
La construcción de la presa que separa la parte Norte del mar de Aral del contaminado Sur.
Sí, una gran tragedia ecológica y humana debida a una planificación desastrosa y una nefasta gestión de los recursos naturales. Recomiendo el
completo artículo de wikipedia , que ilustar de manera muy clara las razones del desastre. Esperemos que al menos la memoria del Mar de Aral nos sirva para aprender, esta vez sí, la lección.
ENLACES:
PD (2008/VIII/2):
Imagen del satélite Aqua y su instrumento MODIS, con la
evolución desde el 2000 hasta el 2008. Todo un desastre de las mayores proporciones
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