Benjamín Montesinos
Esta mañana mientras venía al trabajo en el coche tenía puesta la radio y escuchaba las noticias en uno de los programas matinales con más audiencia (no le daré publicidad ni al programa ni a la emisora). Como ha pasado más de una vez y de hecho lo escribí también en
una entrada en esta Bitácora, han dado una noticia de ciencia, no ya en un tono distendido o de buen humor, que sería una opción aceptable, sino con auténtico desconocimiento y lo que es peor, desprecio.
La noticia decía que Europa y América se separan 3 cm cada año. No he podido constatar la fuente, ni si el número es correcto, porque la intención de esta pequeña entrada en la Bitácora es otra: denunciar el maltrato que muchas veces le dan los medios de comunicación, en programas no especializados, normalmente en los noticiarios, a las noticias científicas. Conste que no siempre sucede así, pero en un programa que muy probablemente supera los 500.000 oyentes, creo que uno debe ser muy cuidadoso con lo que se díce y con
cómo se dice.
Mapa mundi ilustrando la distribución de las placas tectónicas. Una versión en más alta resolución se puede ver aqui.El colaborador del programa que la ha dado ha hecho comentarios del siguiente tono:
-Pues vaya, ¿y quién se entretiene en estas cosas? ... a saber cómo se mide la anchura del Atlántico, los que hacen eso deben ser personas cansadas y aburridas.
¡Caramba! No sabía yo que los investigadores que se ocupan del estudio de la
tectónica de placas eran "gente aburrida y cansada". Es probable que para el periodista en cuestión la noticia pueda parecer tan ridícula como para considerar que las personas que se dedican a medir la
deriva de los continentes no tienen nada mejor que hacer.
De por sí, saber que las dos placas americanas y la eurosasiática se están separando, y conocer al ritmo al que lo hacen creo que tiene un mérito tremendo: si uno se pone a pensar un poco, es todo un logro que podamos medir cambios de pocos centímetros en miles de kilómetros. Este tipo de medidas se basan en la
interferometría, una complicada técnica que comenzó a usarse en
Radioastronomía y que ahora se está explorando en observaciones en el rango óptico e infrarrojo. Puedo asegurar que de "aburrido" este campo no tiene nada, y como conozco a bastantes personas que se dedican a ello, tampoco las consideraría "cansadas" sino todo lo contrario, entusiastas como el que más. De hecho, el primer astrónomo que ha sido nombrado académico numerario en la Real Academia de Ciencias española es el Profesor Juan María Marcaide, de la Universidad de Valencia, un pionero de la
interferometría de muy larga base en España.
Sé que quizás estoy predicando en el desierto, porque quienes deberían darse por aludidos con estos comentarios quizás no lean esta Bitácora, pero me gustaría, al menos simplemente por desahogarme, reivindicar el hecho de que la Ciencia forma parte de la Cultura, que los científicos no somos seres raros o extraños.
Se podrá debatir todo lo que se desee acerca del papel de la Ciencia en la sociedad, de qué cosas son más o menos prescindibles, pero lo que es un hecho indudable es que en muchos aspectos, si ahora vivimos mejor que, no ya hace 100 años, sino hace dos décadas (teléfonos móviles, GPS por poner dos ejemplos muy comunes), es por el trabajo de muchas de esas personas
cansadas y
aburridas.