Benjamín Montesinos
Se han escrito ríos de tinta acerca de Stonehenge, quizás el monumento megalítico más conocido del mundo. Pero, ¿qué hay de verdad en todo lo que se ha dicho? ¿se podían precedir realmente fenómenos astronómicos valiéndose de la alineación de las piedras?... parece que no, y que todas las suposiciones que durance décadas se han hecho carecen de fundamento.
Nuestro conocimiento actual de la Astronomía permite y hace mas fácil descubrir qué sabían del cielo los pueblos antiguos. La disciplina que estudia este campo y se ocupa de la Astronomía que nunca fue escrita como tal, se denomina Arqueoastronomía. Es una rama compleja, ya que los registros de los que se dispone son escasos, y en muchas ocasiones de difícil interpretación. Los estudios y trabajos de campo han de hacerse de forma rigurosa y huyendo de especulaciones que puedan llevar a resultados quizás llamativos, pero totalmente falsos. La Arqueoastronomía hace uso de hallazgos arqueológicos, mediciones in situ y registros antropológicos para estudiar la astronomía de los pueblos primitivos en su contexto cultural, por ello a veces se la denomina también 'Etnoastronomía'.
El monumento megalítico de Stonehenge (fotografía de Nick White).Uno de los monumentos megalíticos más famosos del mundo, de referencia obligada, es Stonehenge, en la llanura de Wiltshire (Inglaterra). En los últimos años, un proyecto británico coordinado por el Servicio de Datación Científica del
English Heritage ha realizado un estudio riguroso del monumento y sus alrededores. Los primeros vestigios de actividad son del Mesolítico, existiendo la posibilidad de remontarse hasta el año 8500 a.C. como inicio de varios siglos de uso del lugar, y posteriormente del monumento tal y como lo conocemos, con fines rituales. El círculo donde se enmarca la construcción megalítica se construyó en un periodo llamado Stonehenge 1, en torno a 3020-2910 a.C., de acuerdo con la datación de restos de cornamentas, probablemente usadas como herramientas de excavar, enterrados en la zona más profunda de la zanja (
The Ditch, en inglés, en la literatura que se refiere a Stonehenge). Se tiene constancia de actividad de construcción en otros dos periodos (Stonehenge 2 y 3) desde aproximadamente 2500 a.C. hasta 1740 a.C. Se han encontrado restos funerarios datados en el intervalo 2400-2140 a.C. y más recientes, que nos llevan hasta la Edad del Hierro, en 780-410 a.C.
Sobre Stonehenge han corrido ríos de tinta, muchos de ellos aportando conclusiones demasiado atrevidas sobre un supuesto uso del monumento como observatorio astronómico. Por ejemplo, Gerald Hawkings, astrónomo estadounidense, publicó en 1963, en la revista Nature, y en 1966 en un libro titulado 'Stonehenge Decoded', sus resultados de los alineamientos de las piedras y huecos de Stonehenge. Hawkings propuso coincidencias de 165 puntos del monumento con posiciones particulares del Sol y la Luna, y llegó incluso a proponer que los eclipses lunares se podían predecir utilizando un sistema de piedras móviles que se situaban en los 'agujeros de Aubrey', 56 oquedades en el suelo descubiertas en el siglo XVII por el anticuario John Aubrey.
¿Qué hay de cierto en todo ello? Se supone que si esos descubrimientos aparecieron en Nature, una revista donde es realmente difícil publicar un artículo debido al estricto sistema de arbitraje, algo de verdad debe haber en ellos.
Hace unos meses tuve la oportunidad de charlar con Juan Antonio Belmonte, astrónomo y arqueastrónomo del Insituto de Astrofísica de Canarias, quien me presentó a Clive Ruggles, Profesor de Arqueoastronoma de la Universidad de Leicester, un auténtico experto en este tema (de pasada diré que ambos, en proyectos independientes están haciendo trabajos de campo en Egipto tratando de determinar con precisión la orientación de los templos para averiguar la motivación que llevó a los antiguos egipcios a contruirlos de una manera dada y no de otra).

El profesor Ruggles me advirtió del peligro de buscar en internet información acerca de temas arqueoastronómicos puesto que, y esto es uno de los inconvenientes de la 'red de redes', los contenidos en muchísimas ocasiones, relativos a este tema, son falsos. También comentó que los estudios de hace unas pocas décadas, como los que hemos comentado, quizás adolencen de algunas faltas de rigor y de extrapolaciones más allá de lo razonable. Me remitió a los estudios realizados por el English Heritage, que he mencionado antes y a sus propios estudios, publicados en 1999, que muestran que lo más que podemos decir es que el eje principal del monumento está alineado, como se muestra en la figura, en la dirección de la salida del Sol en el día más largo del año (solsticio de verano) o de la puesta en el da más corto (solsticio de invierno) y que quizás haya algún alineamiento lunar, pero nada más. Incluso el alineamiento solsticial podra cuestionarese ya que no existe otro monumento similar perteneciente al mismo marco cultural que ayude a corroborar (o rebatir) estas conclusiones. Toda la zona sur de Inglaterra está plagada de monumentos megalíticos, algunos menos conocidos como por ejemplo
Avebury, impresionante círculo de piedras.
Si alguna vez tenéis oportunidad de visitar estos monumentos no dejéis de hacerlo. Su poder evocativo es fenomenal e impresiona imaginarse a los hombres de aquella época construyéndolos.