Enviado el sábado, 18 de agosto de 2007 16:06
David ByN
La verdad es que la naturaleza no deja de sorprendernos… una de las primeras lecciones de física que aprendí es que el sonido no se transmite en el vacío. Pero en el caso del Sol y de la Tierra, es posible, aunque encontrando una celestina que haga de intermediaria.
Sí, el Sol y la Tierra vibran al unísono, unidos en al distancia, cantando una balada que nace en el interior de nuestra estrella, pero que se transmite por acción del viento solar y el campo magnético asociado a él.

Un modo de oscilación de una estrella. La simulación proviene de la página de COROT del CNRS.
El Sol oscila. Lo hace de maneras distintas, algunas de las cuales pueden ser observadas directamente. De hecho, estas oscilaciones nos proporcionan un conocimiento de las interioridades de nuestra estrella, allí donde no podemos llegar usando la radiación electromagnética que proviene de las capas más externas. De hecho esta misma técnica la está utilizando el satélite COROT para indagar la estructura interna de otras estrellas.

Ulises, en una de sus aventuras narradas en La Odisea. Se encuentra amarrado al mástil de su barco, para poder escuchar el canto de las sirenas y no lanzarse al agua, mientras que su tripulación se tapona los oidos (cuadro de John Waterhouse).
El satélite Ulysses (Ulises), que lleva varios años viajando de polo a polo del Sol, ha escuchada esta canción. Afortunadamente no es un canto de las sirenas y no ha sido necesario atar a este moderno navegante al mástil. Los instrumentos de esta sonda, lanzada en 1990, nos proporcionan ahora unas medidas precisas de las oscilaciones en el viento solar (el material eyectado por el Sol), que son las que, al interactuar con la magnetosfera terrestre, dan lugar a que la Tierra resuene con el Sol.

Ilustración, no a escala, que muestra al Sol y la Tierra, con la corona y el viento solar, y la magnetosfera terrestre (Fuente ESA/Ulysses).
Estas oscilaciones, cuya frecuencia está muy por debajo de lo que el oído humano puede percibir (100-5000 microHertz , donde un microHertz corresponde a una vibración cada 278 horas), se pueden detectar en diferentes sitios, tales como en el campo magnético terrestre o, aun más exótico, en corrientes eléctricas inducidas en los cables oceánicos.
Así que no solo danzan alrededor del centro común de masa. La Tierra y el Sol cantan una balada (o coral, pues varios son los planetas del Sistema Solar que tienen campos magnéticos propios) mientras navegan por los espacios siderales.
ENLACES:
Página principal del “Cuaderno de Bitácora Estelar”