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martes, 31 de julio de 2007

David ByN

En muchas ocasiones nos olvidamos qué es lo que hay detrás de un nombre. En astronomía somos propensos a ello, y no recordamos que las constelaciones tienen su propia historia, y que suelen estar ligadas a la cultura greco-romana, al Renacimiento o al desarrollo científico-técnico de la Ilustración, con sus viajes de descubrimientos. Para proporcionar algo de contexto a la historia de ayer sobre la lluvia de estrellas característica de agosto (las Perseidas), comentaremos algo sobre el héroe heleno y la propia constelación de Perseo.


Perseo, con la cabeza de la Medusa, según Hevelius en Uranographia

La historia del héroe Perseo está marcada por el destino, por la profecía. Hijo de Danae y de Zeus (uno de los cuadros más famosos de Tiziano corresponde al momento en el que es engendrado por Zeus, convertido en lluvia de oro, tal vez una de las pinturas más sensuales del Renacimiento), y nieto del rey de Argos Acrisio, debía dar muerte a éste y sucederle. Ciertamente es una historia triste, donde las luchas fraticidas, los desamores, las conspiraciones y los celos, a escala humana y olímpica, se suceden sin cesar. Es también una historia épica, en la cual Perseo mantendrá combates singulares, y dará muerte a monstruos supuestamente imbatibles, como fue el caso de Medusa, quien convertía en piedra a quien la mirase directamente a los ojos. Sin duda, es una epopeya tan reseñable como la Odisea, con un protagonista igualmente inteligente (Perseo frente a Ulises), pero probablemente de valor más arrojado. Una verdadera tragedia griega, aunque curiosamente no conozco ninguna con esa temática, aunque sí una comedia de Calderón de la Barca.


Diagrama con la constelación de Perseo

En cuanto a la constelación, sobresale durante las noches de otoño en el Hemisferio Norte, aunque debido a su declinación, es visible también en otras épocas desde esas latitudes.


El cúmulo extremadamente joven de IC348. En ocasiones también se le clasifica como nebulosa de reflexión (crédito NASA/Spitzer)


La región de formación estelar de IC1333 (crédito NASA/Spitzer).

Contiene varios objetos bastante impresionantes, desde regiones de formación estelar muy jóvenes (como pudiera ser IC1333), pasando por asociaciones estelares (M34, también denominado NGC1039), hasta cúmulos de galaxias, como Abel 426. Todo un regalo otoñal (o primaveral en el Sur).


Imagen del cúmulo estelar de M34, tomado de este enlace.



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