David ByN
Todos los días, al regresar a mi casa, paso junto a una
librería situada en la calle Bailén. El semáforo suele estar en rojo, así que
me detengo y miro a mi alrededor. Y siempre me llama la atención el cartel del
escaparate: “Ser cultos para ser libres”.
En el sistema de MadrImasD se habla mucho de democracia,
ciencia y cultura. Sirva de ejemplo la bitácora Tecnocidanos. Yo mismo,
aunque en principio alejado de la astrofísica, he tocado este tema en varias
ocasiones, desde el punto de vista cultural o vía curiosas conexiones
inaparentes. Pero este cartel siempre me recuerda que la democracia no es una
votación cada n años, ni los disparates de parte de la clase política profesional,
a un lado y otro del espectro político (ejemplos claros los de hoy durante el
debate sobre el estado de la nación y las reacciones y comentarios que genera).
La democracia es mucho más, es algo incluso diferente.
Sin información y sin la herramientas adecuadas para manejarla, sin la cultura (y la cultura incluye un conocimiento del mundo
científico y técnico), no puede haber
verdadera participación ciudadana, no hay diálogo, discusión pública. Los foros
se reducen a circos, y la democracia se convierte en una entelequia, en un teatro
donde el ciudadano queda reducido a una marioneta.
Como ejemplo, recomiendo al lector que disfrute con el
debate reciente en las bitácoras Un Universo invisible bajo nuestros pies
y en Ciencia y Tecnología
Nuclear
Mañana más, sobre ciencia.
PD (3007/07/10):
Días después, me percato de que la librería se traspasa. Probablemente pondrán un establecimiento de comida rápida para turistas. Toda una metáfora sobre el destino de la cultura.