En realidad, al paso que lleva el calentamiento global, tal vez deberíamos ir pensando en cambiar de planeta. Aunque lo más sensato y efectivo es cambiar nuestra forma de vivir (¿despilfarrar?) y nuestro modelo de desarrollo.
En cualquier caso, el descubrimiento de un planeta tipo Neptuno, de masa moderadamente reducida y en la
zona de habitabilidad de su sistema planetario, es una
gran noticia. Aunque nuevamente debemos quejarnos del tratamiento que hace de esta información tanto el medio de comunicación español como la manera de presentarlo de ESO (European Southern Observatory), excesivamente sensacionalista.
En realidad, el anuncio de ESO tiene ciertas palabras clave que revelan lo especulativo del asunto. Así, se habla de “. capaz de tener agua …”, “… estimamos que …”. Una lectura del
artículo científico publicado en la revista especializada Astronomy and Astrophysics deja claro que no se mide la temperatura superficial, ni se detecta agua, como se podría inferir por el texto o se lee
directamente en la noticia del periódico.
Los planetas tipo terrestre son los
griales del siglo XXI para los astrónomos exoplanetarios. Contrariamente a aquél, no creo que vivan en un mundo mítico. Creo que llegaremos a descubrirlos, llegaremos a detectar agua líquida fuera del sistema solar, en otro planeta. Pero no ahora. Mientras tanto, el cuidado con este tipo de anuncios debe ser exttremo.