David Barrado y Navascués
Hace unos días, la NASA nos sorprendía con imágenes e ilustraciones de sistemas estelares con
dobles soles, con supuestas espectaculares puestas de Sol. En realidad era una noticia en buena medida especulativa. Lo que si es cierto es que existen noches de doble luna …

Recreación artística que muestra un posible planeta de tipo terrestre con una estrella doble, durante la puesta de Sol (crédito NASA/Hurt)
El observatorio de NASA Spitzer, que observa en el rango infrarrojo del espectro, está proporcionando una de las bases de datos y de imágenes astronómicas más espectaculares. Entre ellas, se encuentran regiones de formación estelar y estrellas con discos. Y no sólo estrellas aisladas, también sistemas binarios que se encuentran en el centro de un disco protoplanetario, estructura que podría estar formado planetas, desde los que se vería la espectacular puesta de Sol de la ilustración (una composición de imágenes).
Ciertamente, existen
sistemas planetarios muy exóticos.
Los satélites jovianos Ío (izquierda) y Europa (derecha), vistos por la sonda New Horizons, en su camino al planeta enano Plutón (Credito NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute)
No sabemos si esos complejos sistemas tienen en realidad planetas, y mucho menos si son de tipo terrestre. Pero lo que si podemos observar son noches con dobles lunas
noches con dobles lunas. Y sin salir de nuestro propio Sistema Solar. La nave de NASA New Horizons, que se dirige hacia el
planeta enano Plutón, ha pasado recientemente cerca del planeta Júpiter (éste sí lo es, uno de los ocho planetas del Sistema Solar). En su máxima aproximación ha sido capaz de observar a dos de sus satélites galileanos, Ío y Europa. El primero, que se encuentra bastante cerca del planeta, presenta una gran actividad volcánica, y de hecho se puede ver una gigantesca erupción. Europa es mucho más tranquilo y se especula con la posibilidad de que tuviera agua líquida bajo su superficie helada.
Júpiter con la Gran mancha Roja y sus cuatro lunas principales: Ío, Calixto, Europa y Ganímedes (crédito NASA)
Sea como sea, las noches jovianas, dominadas por cuatro gigantescas lunas y un conjunto indeterminado de satélites más pequeños, deben ser espectaculares. Aquí la realidad supera, una vez más, a la imaginación.
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