David Barrado y Navascués.
Júpiter domina nuestro sistema planetario. La Gran Mancha Roja (GMR) hace lo propio con la atmósfera de este planeta. Pero, ¿qué es la GMR?¿Existen estructuras análogas en otros planetas del Sistema Solar?
La pregunta surge a raíz del reciente cruce entre dos mancha gigantescas: la GMR y otra de reciente creación. Las imágenes proporcionadas por el telescopio internacional Gemini son verdaderamente espectaculares. En algún momento se llegó a pensar que ambas estructuras podrían interactuar, devorando una a la otra, y aumentando su tamaño, como si de agujero negro se tratara. La segunda mancha, denominada óvalo BA, se formó hace siete años a partir de tres estructuras más pequeñas.

Imagen tomada con el telescopio Gemini Norte, utilizando técnicas de óptica adaptativa (crédito Gemini).
El nacimiento y evolución del óvalo BA está muy bien documentado. El origen de as tres estructuras iniciales, de color blanquecino y denominadas FA, DE y BC, puede establecerse en el año 1939, cuando varias secciones de una banda ecuatorial adquirieron una personalidad diferenciada. Desde entonces la evolución de estas zonas de altas presiones ha sido muy variada, con cambios significativos en las velocidades internas, del orden de 500 km/h, y con posibles cambios dentro de las bandas de Júpiter (desde la STZ hasta la STB). En 1998, los óvalos BC y DE dieron lugar a la formación de BE, y dos años más tardes estas dos estructuras se fundieron en la que conocemos ahora, el óvalo BA. Agustín Sanchez-Lavega y su grupo, en la Universidad del país Vasco, fueron entonces responsables de uno de los programas de observación del fenómeno, que nos permitió profundizar en el conocimiento de estos anticiclones y en los mecanismos de formación. Desde entonces, el óvalo BA ha seguido aumentando de tamaño, y desde el año 2006 ha cambiado de color, adquiriendo una tonalidad rojiza.

El nacimiento de la mancha BA a partir de la coalescencia de tres más pequeñas (crédito NASA/ESA)
La existencia de la Gran Mancha Roja está documentada desde el año 1830, aunque avistamientos anteriores pueden ser posibles, como el de Giovanni Domenico Cassini en 1665 o la de Robert Hooke en 1664, más incierta aún. Sólo se describe como roja a partir del siglo XIX, así que, al igual que el óvalo BA, haya cambiado de color. Desde entonces, su tamaña ha disminuido apreciablemente, teniendo en la actualidad la mitad de tamaño. Aún así, con unas dimensiones de 24,000-40,000 por 12,000-14,000 km, es mucho mayor que nuestro planeta. En realidad se trata de una gigantesca tormenta anticiclónica que rota en sentido contrario a las agujas del reloj, con un periodo de unos seis días y probablemente situada por encima de las nubes circundantes (al menos la parte superior). Los vientos en las proximidades de las regiones más externas son muy veloces, hasta 430 km/h, pero prácticamente no hay mezcla de material entre las distintas zonas.

Una secuencia de imágenes de la Gran Mancha Roja entre los años 1992 y 1999, tomadas con el HST (crédito NASA/ESA)
En realidad, la Gran Mancha Roja, aunque la mayor en tamaño, no se una estructura única dentro del Sistema Solar. Se pueden encontrar en otros planetas gigantes, tales como la Gran Mancha Blanca en Saturno (Great White Spot), o la Gran Mancha Obscura (Great Dark Spot) y el Ojo del Mago (Wizard’s eye) en Neptuno, pero no en todos estos casos se tratan de tormentas anticiclónicas.
Búscando material para esta entrada, me he encontrado con varias curiosidades. Entre ellas, estos archivos con sonidos jovianos. Los recomiendo.
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