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sábado, 06 de enero de 2007

Benjamín Montesinos

Curioso. Os contaba David en la entrada anterior su impresión acerca de la vida cíclica del astrónomo. Creo que la mayoría de la gente siente que su vida es en cierto modo así. El empleado de una empresa debe ver cada año ciclos en sus actividades, el obrero que acaba de construir una casa sentirá que se encuentra en el punto de partida cuando se enfrente a los cimientos de un nuevo edificio, y el concertista tendrá una extraña sensación cuando al cabo de unos meses se enfrente al público en el escenario de una sala de conciertos en una ciudad que ha visitado muchas veces y que quizás no conoce, el escultor frente al mármol... lo interesante es que cada edificio, cada concierto, cada escultura son diferentes.



Después de casi un año, estoy de nuevo observando en La Palma, y en el mismo telescopio, el Telescopio Nazionale Galileo con el que compartí observaciones y buenos ratos con David, Amelia y Carlos.

Esta vez he venido con Jesús, un estudiante de doctorado de la Universidad Autónoma. Los datos que vamos a tomar son fundamentalmente para su tesis y para la de Raquel, una estudiante de la Universidad Complutense, así es que le he dejado a Jesús que tome él las decisiones acerca de qué objeto observar en cada momento, y en suma, que sea él quien lleve el peso de la campaña. Una de las cosas que un estudiante debe aprender es a ser cada vez más y más independiente en su trabajo, de modo que, de forma ideal, en el último periodo de su tesis, el director debería aprender cosas del estudiante y no al revés.

Ayer estuvimos casi 24 horas sin dormir, porque viajamos desde Madrid, via Tenerife, alquilamos un coche en el aeropuerto de La Palma, subimos, cenamos a las 5 de la tarde y a las 6.30 estábamos en el telescopio. El tiempo no es bueno en ningún sentido, ni en el normal ni en el astronómico: aquí no ha llegado el invierno, no ha nevado ni en el Teide, ni en el Roque de Los Muchachos, donde está el observatorio, no hace frío... y eso no augura nada bueno de cara a lo que ya hemos oido en las noticias con respecto al 2007: se espera el año más caluroso de forma global desde hace centurias. Este tiempo "no toca" en esta época del año.

Astronómicamente tampoco está muy allá la cosa: había nubes altas -cuando escribo esta entrada, a la 1.30 de la tarde del día 6, están aún encima del Observatorio- y aunque estamos observando estrellas brillantes, la transparencia de la atmósfera era muy mala, tuvimos que cerrar el telescopio una vez porque se nubló bastante, y a las 6.30 de la mañana decidimos abandonar. Hoy las cosas no pintan mejor.



El espectro del Sol. Esta imagen se ha obtenido dispersando la luz del Sol con un instrumento algo más sofisticado que un prisma. Si uniéramos cada una de las pequeñas tiras horizontales en una larga que cubriera desde el rojo al violeta, tendríamos un peculiar "arco iris". Cada una de las pequeñas líneas verticales oscuras es una "línea de absorción" causada por los elementos químicos que hay en la fotosfera, la superficie visible del Sol: hidrógeno, helio, sodio, hierro, niquel, cromo, cobalto... son las "huellas dactilares" de los elementos químicos.


El trabajo que estamos haciendo es tomar espectros de estrellas parecidas al Sol en la vecindad solar, en un radio de unos 150 años luz, para conocer propiedades de todas las estrellas de este tipo que hay en nuestro entorno. La espectroscopía es una técnica que consiste en dispersar la luz del objeto astronómico que estamos observando, de la misma forma básicamente a como un prisma dispersa la luz en forma de arcoiris. En esa luz dispersada hay una cantidad de información increíble: podemos concoer las abundancias de los elementos químicos, si existen o no campos magnéticos, si el objeto tiene alguna estrella compañera que no hemos podido detectar con imágenes...

Impresionante lo que se puede extraer de un débil rayo de luz...

Os seguiré contando cómo nos va.

14:18 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (2)

David Barrado y Navascués

Así como el aparente movimiento de las estrellas en el cielo parece eterno, en ciclos que se repiten de manera invariable, siento que mi vida como investigador ha entrado en una dinámica que se repite una y otra vez.


De manera periódica están las propuestas de tiempo de observación. El próximo 14 de febrero es el último plazo para las del telescopio espacial Spitzer, de carácter anual. Después están las de los observatorios de Calar Alto, la Palma, ESO, etc, semestrales. Durante el mes de marzo tendré que presentar la justificación económica correspondiente al 2006 de la subvención del Ministerio de Educación y Ciencia. Después el avance del plan de actividades del año 2008 …

Y ¿cómo olvidarme de los viajes? Conferencias, charlas, campañas de observación. Esta misma noche parto para Chile. El día ocho comienzo a observar en el observatorio de La Silla. Me fascina el cielo austral, pero la perspectiva de un viaje tan largo me produce cierto desasosiego. Primero las 13 horas de vuelo nocturno a Santiago, para pasar la noche siguiente en esa ciudad. Al menos veré a mis amigos y podré disfrutar del extraordinario vino de aquellas tierras. Al día siguiente, regreso al aeropuerto para salir con destino a La Serena, donde un coche me conducirá, junto al personal de ESO, al observatorio. Tras varias noches de observación y análisis preliminar, el regreso a Santiago, donde me han pedido que imparta una charla. Afortunadamente mi estudiante Amelia estará conmigo (ella salió ayer de Madrid con destino al Chile) y será ella quien lleve el peso de las observaciones. Más tarde, el regreso a España con las incomodidades del vuelo, el desajuste del horario, ese profundo cansancio que dura varios días hasta que uno se vuelve a acostumbrar al horario europeo.

Tengo una conferencia en Santiago en marzo, así que ya sé que repetiré el ciclo en pocas semanas. En el interim, intentaré terminar varios artículos, hacer algo de ciencia. Por si fuera poco, el personal del observatorio de Calar Alto ha tomado unos excelentes datos en tiempo discrecional del director. Justo a tiempo para terminar un proyecto, pero la reducción (la eliminación de los efectos instrumentales y la calibración necesaria para poder interpretarlos de manera adecuada) de los mismos y el análisis requiere tiempo.

En realidad sé que soy un privilegiado, que poca gente realmente puede dedicarse a lo que realmente quiere. He conseguido realizar un sueño, dedicarme a lo que siempre quise. Aunque en ocasiones desearía ralentizar este ritmo, pararme por un instante y pensar sobre lo que estoy haciendo, sobre lo que ya he conseguido y lo que quisiera hacer a continuación.

No sé porqué me extraño. He pasado por etapas como ésta de manera recurrente. De hecho, tal vez echo en falta la actividad, el desafío, la tensión, cuando pasan varias semanas sin una actividad frenética. Por costumbre o por gusto, esta vorágine me impulsa hacia delante. Dicen que la diferencia entre las filosofías orientales y occidentales estriba en que aquéllas son cíclicas, cuando éstas interpretan la realidad de una manera lineal. Tal vez, en mi actividad como investigador, haya alcanzado un cierto equilibrio entre las dos.


ENLACES:



Página principal del “Cuaderno de Bitácora Estelar”

10:30 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (1)

David Barrado y Navascués

Final de año. Apropiado para hacer una balance de lo hecho, y mirar hacia el que comienza. En ello están varios importantes organismos internacionales como NASA y el Observatorio Austral Europeo (ESO).


ESO nos brinda un compendio de sus noticias de prensa, destacando la entrada de España y la República Checa en la organización.

Por su parte, NASA ha seleccionado sus 10 mejores contribuciones realizadas durante el pasado año. Entre ellas, yo destaco los múltiples resultados de la exploración de Marte, el lanzamiento de la misión New Horizons hacia Plutón, donde llegará en el año 2015, y los estudios sobre el clima terrestre.

Para aquéllos que busquen una información mucho más especializada, Virginia Trimble publica cada año con un colaborador un artículo con los resultados más importantes desde su punto de vista, utilizando su peculiar sentido del humor. Lamentablemente está en inglés y además requiere un conocimiento casi profesional de la Astrofísica. En cualquier caso, es una lectura refrescante.

Más información en:


Página principal del “Cuaderno de Bitácora Estelar”

8:51 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (0)