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viernes, 22 de diciembre de 2006

Benjamín Montesinos

La estrella de Belén, de la que Mateo habla en su Evangelio, ha sido un bonito motivo de debate desde la antigüedad. ¿Existió en realidad? ¿Fue una invención de lo evangelista para dar más realce a la historia de la Natividad?...



Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente  se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» (Mateo 2, 1-2).

Ayer asistí en mi centro de trabajo a una interesante charla que impartió Mark Kidger, un astrónomo inglés que trabaja en la actualidad para el observatorio Herschel, un telescopio espacial infrarrojo aun en proyecto. Mark siempre ha estado interesado en la divulgación de la Astronomía y nos ofreció lo que él cree que es la explicación más razonable de lo que pudo ser, en el supuesto de que la "estrella" realmente existiera, ese fenómeno, desde un punto de vista puramente científico.
                                            
El primer aspecto interesante es que la cronología en la que nos basamos, centrada en el nacimiento de Jesús, está desplazada: fue en el año 525 cuando el monje Dioniso el Exiguo estableció como año primero de la era cristiana el del nacimiento de Jesús. El problema es que se equivocó en unos 6 años al datar el reinado de Herodes I el grande, por lo que dedujo Jesús nació el año 753 de la fundación de Roma, cuando debió suceder hacia el 748. Por tanto, según nuestro calendario, Jesús nació el año 5 AC y no precisamente en diciembre, sino muy probablemente en marzo o abril (de hecho la Pascua y la Navidad deberían celebrarse en la misma época del año).

Se han barajado muchas hipótesis para explicar la naturaleza de la estrella de Belén, pero diversos argumentos, que sería muy largo de describir aquí, han ido descartando algunas que llegaron a  ser muy populares en algún momento: parece que no fue ningún cometa (los cometas normalmente eran signos de mal agüero, y que se interpretaban como señales en el cielo que precedían  a muertes o grandes catástrofes). Tampoco parece ser factible que la estrella fuera una conjunción de planetas, es decir, el fenómeno astronómico que consiste en que dos o más planetas se sitúan en la misma región del cielo, casi coincidentes en su posición, durante unos pocos días.

Explorando registos astronómicos (o astrológicos en aquel tiempo) de los chinos y los coreanos, parece que en una época que coincide con bastante precisión con el año 5 AC apareció en la constelación del Águila una nova, cuyo nombre proviene del latín "stella nova" y que es el resultado de una explosión termonuclear causada por el acrecimiento de hidrógeno de una estrella, normalmente una gigante roja sobre una enana blanca.


Fresco representando a los Reyes Magos siguiendo la estrella en la Iglesia de San Apolinar Nuevo en Rávena (Italia)

Cálculos relativamente sencillos indican que la posición de la nova coincidía con la que marcaba la dirección de los Magos hacia Belén. Si esa explicación es la correcta o no quizás nunca lo podremos saber. En cualquier caso la estrella ha sido, y es, un buen acicate para poder investigar qué hay de mito, invención y realidad en este pasaje de las escrituras bíblicas.


PD (DByN):
CBE. El tapiz de Bayeux, Giotto, el cometa Halley y la estrella de Belén

9:31 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (8)

David Barrado y Navascués

Hace unos meses publiqué una entrada sobre meteoritos y cometas “asesinos”, objetos de gran tamaño que potencialmente pueden tener consecuencias globales de impactar contra la Tierra. Ahora podemos ver un impacto en directo, en este caso sobre la Luna, de este tipos de objetos y de algunos de mucho menor masa.


Mediante le uso de telescopios terrestres y observaciones de la parte no iluminada de la Luna, es posible monitorizar el impacto de meteoritos sobre su superficie. De hecho, la destrucción controlada de la sonda Smart-1, de la Agencia Espacial Europea, que ocurrió en el mes de septiembre, podría proporcionar información de gran interés sobre la composición química del área de impacto. Ahora NASA, que tiene un programa específico, ha sido capaz de tomar un video que muestra el impacto de una leónida. El meteorito tendría una masa menor que la Smart-1. Aun así, la capacidad de provocar un daño local es apreciable. Tal vez tendríamos que evaluar el riesgo que corre nuestro planeta ante eventos como éste.

ENLACES:


- Página principal del “Cuaderno de Bitácora Estelar”

8:45 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (10)