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martes, 21 de noviembre de 2006

David Barrado y Navascués

Ulysses navega sigue navegando fuera de la eclíptica, rumbo hacia el polo sur del Sol. Tal vez por última vez, en su último viaje.




Ilustración de la nave Ulysses pasando cerca de Júpiter (crédito NASA/ESA)

Ulysses es una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la NASA, cuya principal misión es el estudio el medio interplanetario en las regiones que se encuentran más allá de los polos del Sol, a gran distancia de la eclíptica (el plano donde aproximadamente orbitan los ocho planetas del Sistema Solar ), cartografiando el viento solar y la Heliosfera, producida por el viento solar, de manera mucho más completa, de una manera que se empieza a parecer a una foto tridimensional.


Diagrama que muestra el Sistema Solar, la Heliosfera y la Heliopausa. Las naves de NASAS Pioner 10 y 11, y Vogager 1 y 2, se encuentran en los confines del Sistema, pero todavía bajo la influencia del viento solar (crédito NASA)

Esta nave, lanzada en 1990, ha podido alcanzar su curiosa órbita ayudándose del empuje gravitacional del planeta Júpiter, donde llegó en 1992. Su primera visita a un polo solar, el sur, tuvo lugar en 1994. Un año más tarde sobrevolaría el norte, y repitió el ciclo en el 2001 y el 2001, durante el máximo de la actividad solar.

Ahora Ulysses, siguiendo en su órbita altamente elíptica, se aproxima nuevamente a los polos , aunque siempre a una gran distancia de los mismos. El Sol vuelve a estar en un mínimo de actividad, pero la polaridad de su campo magnético se ha invertido respecto al pase de hace 12 años. Hay que tener en cuenta que el ciclo de actividad solar, de unos 11 años, no considera la polaridad magnética. Si se tiene en cuenta, el ciclo, denominado de Hale, dura el doble.


El Sol, la Tierra, Júpiter y la eclíptica durante la tercera órbita de Ulysses (crédito NASA/ESA)

Además, en esta ocasión el estudio del Sol se podrá realizar en coordinación con una verdadera flotilla dedicada a observar al Sol, entras las que se incluyen SOHO , Solar Orbiter, Cluster, Double Star, ACE y STEREO, lo que nos permitirá tener una visión mucho mas completa de la compleja estructura externa del sol, su viento, y la interacción con en medio planetario y los mismos planetas.

Esta vez, contrariamente a su homónimo Ulises, el gran héroe griego de la Iliada y la Odisea, la nave no tendrá un Ítaca donde alguien le espere tejiendo. Pero a nosotros su deambular nos habrá ayudado a comprender mucho mejor  nuestra estrella.

ENLACES:
- Sobre la misión Ulysses
- ESA, sobre Ulysses
- Ulysses comienza su tercera tanda de pases por los polos del Sol
- Wikipedia, eclíptica
- Wikipedia, Heliosfera
- ESA, Cluster
- ESA, double star
- SOHO
- ESA, Solar Orbiter
- NASA, ACE
- NASA, STEREO
- Los ocho magníficos: Plutón no es un planeta
- Página principal del “Cuaderno de Bitácora Estelar”

23:25 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (0)

Benjamín Montesinos  

En la contribución anterior David os comentaba cómo un pequeño fallo en un ordenador, unas pocas líneas de código erróneas, pueden arruinar una noche de observación. Me he acordado de algo que me sucedió hace unos años observando en el Telescopio Optico Nordico, situado en el Observatorio de El Roque de los Muchachos en la Isla de La Palma.

El NOT, como es conocido por sus siglas en inglés (Nordic Optical Telescope), es un telescopio de 2.5 metros de diámetro que se inauguró en 1989. Tiene una muy buena óptica y está situado en uno de los mejores emplazamientos dentro del Observatorio.



El tamaño de la cúpula está muy ajustado al del propio telescopio y eso hace que el edificio tenga un diseño particular, porque tanto la plataforma metálica donde está montado el telescopio como todo el edificio de la cúpula giran de modo que la rendija de ésta se alinea siempre con el telescopio. En la mayoría de los telescopios sólo rota la parte alta -semiesférica- de la cúpula, pero el edificio permanece quieto. El particular diseño del NOT hace que, por ejemplo, no existan servicios dentro del edificio y haya que salir en plena noche y casi a oscuras a un edificio cercano. Como se ve en la fotografía, hay una escalera que también gira con el edificio. La escalera tiene en su último peldaño, antes de tocar tierra firme, una célula fotoeléctrica, que, en caso de que se interrumpa su haz, hace que el edificio se detenga (podría ser que alguien se hubiera caido y eso evita riesgos de ser arrastrado). Os aseguro que los saltos que uno da de noche para evitar interceptar el haz son de lo más curiosos.

Cuando se observa en el NOT y se cambia el telescopio de posición de una estrella a otra, todo el edificio gira con un ruido atenuado. Como no hay ventanas uno no tiene referencias pero se nota el movimiento de rotación. Además, como el manejo del telescopio es muy sencillo, después de la primera noche uno se queda solo observando, manejando telescopio, la cámara de seguimiento y el instrumento científico.

Bueno, a lo que iba. Estaba yo observando en mi quinta noche y eran las 6 de la mañana. Todo había ido perfectamente y tenía el proyecto prácticamente terminado. Me di cuenta de algo que en los días anteriores ni me había llamado la atención: en el suelo  de la sala de observación había una salida de emergencia. Era una tapa de un metro cuadrado con un asa y pintada a franjas rojas y blancas.

"Caramba", me dije, "esto sí que debe ser curioso, una salida de emergencia en un edificio que se mueve...". Pensé que el diseño debía de ser de lo más interesante, así es que ni corto ni perezoso, mientras hacía una exposición larga de una estrella, decidí explorar. Abrí la salida de emergencia y...

¡¡¡C A T Á S T R O F E!!!

De repente comenzaron a sonar todas las alarmas, en las pantallas me aparecieron sucesivamente mensajes como "Telescope off", "Hydraulics off", "Building off"... todo se paró y las alarmas siguieron  sonando de forma atronadora.  No tuve más remedio que llamar  -despertar- al ingeniero de guardia y confesar mi culpa:

- Carlos, no te voy a mentir: he abierto la salida de emergencia.
 (Creo que sufrí improperios varios, totalmente justificados...)

El ingeniero me mandó a una sala a apagar las alarmas y a colocar unas bombas de aceite en modo manual. Esto tenía el efecto de hacer flotar literalmente el telescopio en una película delgada de aceite. Después me mandó:

- Coge el teléfono inalambrico y sube a la cúpula.

Yo obviamente le hice caso sin rechistar.

- ¿Estás ya ahí? Pues bien, mira en el suelo y busca dos marcas negras, una en las baldosas del edificio y otra en la montura metálica azul del telescopio.

Las busqué y efectivamente allí estaban. En condiciones normales deberían estar alineadas, pero al detenerse a la vez el edificio y el telescopio, y tener éste mucha más inercia, estaban separadas más de 2 cm.


- Ya las veo, ¿qué hago? -le pregunté.
- Vete a la otra parte de la horquilla de la montura y empújale.
- ...
- Sí, empuja a la montura.
- ¿Pero... cuánto pesa esto?.
- 49 toneladas en total -creo que ese era el número que me dijo, incluso con la mitad mi respuesta era pertinente...
- ¿Me estás tomando el pelo?
- ¡No, empújale!
 
Así es que yo resignado comencé a empujar. No noté nada, no estuve empujando más de diez segundos, pero al cabo de ese tiempo las marcas estaban de nuevo alineadas. (Suspiro de alivio). La capa de aceite habia hecho su efecto y el telescopio había rotado imperceptiblemente, pero rotado al fin y al cabo...

- Carlos, ya está...
-Bueno, ahora baja y reinicia todo... ¡y no toques nada más!

Afortunadamente no perdí más que media hora de observación, pero me sentí mal. El tiempo de observación es muy caro en todos los sentidos, y a pesar del tono jocoso con que os cuento esta anécdota, eso me enseñó que uno no debe hacer cosas que no tienen sentido en instalaciones de este tipo, donde conseguir tiempo es muy dificil. Por cierto, debajo de la trampilla de emergencia había... rocas, ¿qué otra cosa podía haber en una montaña?.

12:26 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (7)

David Barrado y Navascués

Me encuentro observando en el Centro Astronómico de hispano-alemán de Calar Alto. Durante varios días dispongo de los dos telescopios más potentes de la península Ibérica. Sin embargo, estoy varado, sin posibilidad de salir a navegar por los mares siderales.



Me encuentro con Amelia, una de mis estudiantes, realizando espectroscopia de baja resolución espectral en el telescopio de tres metros y medio. Un gigantesco mastodonte de tan perfecto equilibrio que a pesar de sus cientos de toneladas de peso se podría mover con una sola mano, de poder vencer su inercia. Además, miembros del equipo de Calar Alto están realizando observaciones fotométricas para nosotros desde el telescopio de 2.2 metros. Todo un privilegio. Sin embargo…


Vista panorámica del observatorio de Calar Alto (CAHA), situado en Almería, España.

La Astronomía observacional tiene diferentes tipos de problemas. Hay que solicitar los proyectos a diversos comités que pueden aceptarlos o no. Y siempre está la duda sobre el tiempo, si habrá nubes o humedad, si el viento será demasiado fuerte o vendrá arena del Sahara, situado al otro lado del mar, a escasa distancia. Forman parte del juego y aceptamos con mejor o peor humor que una campaña de observación se pierda por factores meteorológicos. Incluso sabemos que los instrumentos también fallan. Las piezas se rompen, los motores que las mueven dejan de funcionar. No es la primera vez que me ocurre. Es bastante frustrante disponer de un gran telescopio durante unas pocas noches y perder una con el cielo despejado debido a un problema técnico. Pero es algo que se terminan aceptando.


El telescopio de CAHA de 3.5 metros. Nótese la escala al comparar su tamaño con las personas que están trabajando junto a él. 

Lo de ayer fue mucho peor. Fue un sencillo, estúpido fallo de programación en una cámara de guiado. Ni siquiera fue en el telescopio per se, sino en un ordenador auxiliar. Unas líneas de código mal escritas, una clave de acceso al mismo que nadie conocía… un pequeño problema, fácilmente resoluble con el conocimiento adecuado. Y perdimos una noche magnífica.


El telescopio de CAHA de 2.2 metros

Ahora esta nublado. Todavía quedan varias horas para que anochezca, pero las previsiones no parecen muy halagüeñas. Si permanece nublado, perderemos completamente la oportunidad de terminar con el proyecto este año. Y no solo con el 3.5 metros y la parte de caracterización espectroscópica., también las imágenes que están siendo tomadas con el 2.2 metros.

Como hemos comentado en otras ocasiones, los astrónomos aprendemos a ser pacientes . Al menos ya no necesitamos pasarnos años fuera, lejos de casa, para terminar no consiguiendo nada, como relatábamos hace una par de días al contar la historia de Le Gentil y los tránsitos de Venus .

En cualquier caso, espero que el tiempo mejore. Y siempre tendré al posibilidad de conseguir los datos que me falten mediante el excelente sistema de tiempo de servicio de CAHA, donde el personal del observatorio se encarga de realizar la toma de datos cuando el tiempo es bueno, y lo envían al astrónomo, que solo tiene que analizarlos. Aunque para eso seguimos dependiendo de los ordenadores. Confieso que, aunque me gusta mucho venir a los observatorios, este método es mucho más cómodo y garantiza que al menos parte de los datos se adquieren en un tiempo prudencial, con una calidad en general satisfactoria. El romanticismo dejó de ser parte de la vida del astrónomo hace ya mucho tiempo.

ENLACES:
- Centro Astronómico hispano-alemán de Calar Alto
- Los tránsitos de Venus, la distancia Tierra-Sol, y las aventuras de un desafortunado astrónomo
- La paciencia de los astronomos: la confirmacion del planeta de la estrella Pollux
- Página principal del “Cuaderno de Bitácora Estelar”

8:47 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (4)