David Barrado y Navascués
El pasado mes de febrero, la agencia espacial japones, JAXA, lanzó con éxito el satelite Akari (luz). Este observatorio está realizando un mapeado del cielo en longitudes de onda infrarroja, desde 3 hasta 180 micras. Ahora se empiezan a producir los primeros resultados.
Secuencia de imágenes de la galaxia espiral M82, tomadas por Akari, en diferentes longitudes de onda (crédito JAXA) Akari, anteriormente
ASTRO-F, es parte de una serie de satélites astronómicos que por sus características han producido una enorme cantidad de resultados científicos. Entre ellos se encontraban los legendarios
IRAS (EEUU, RU y Holanda) e
ISO (ESA). En la actualidad, NASA opera
Spitzer, de extraordinaria sensibilidad. Akari, diseñado por Japón en colaboración con la ESA, está llamado a cubrir un importante nicho, complementando a Spitzer. En el próximo futuro, la ESA lanzará a
Herschel.
Comparación de dos imágenes tomadas en luz visible y en el infrarrojo, correspondientes a la nebulosa IC1396, una región muy jóven con una activa formación estelar. Casi en el centro se encuentra la nebulosa de la "trompa del elefante" (crédito JAXA). Los instrumentos a bordo de estas naves son capaces de mostrarnos un Cosmos distinto, una serie de fenómenos que no se observan con luz visible (aproximadamente desde 0.39 hasta 0.75 micras), producidos por materia a bajas temperaturas. Este es el caso de distintos procesos de formación estelar, o el Universo más jóven. Sin lugar a dudas, las imágenes son espectaculares y la Ciencia de gran calidad.
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