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lunes, 24 de julio de 2006

David Barrado y Navascués

Ayer me preguntaron qué es un espectro, qué información nos proporciona. Fue una persona que pertenece, o está en vías, a la  élite cultural,  en su sentido más amplio,  del país. Es un caso más de falta de formación científico-técnica. Obviamente, algo hemos hecho muy mal en el sector de la educación.


La conversación ocurrió durante un encuentro casual en un autobús,  entre la ciudad de Cambridge y el aeropuerto. Ella es una estudiante de doctorado, con el DEA (diploma de estudios avanzados), inteligente y, desde mi ignorancia en su campo (Sociología y Economía),  competente. Regresaba a casa después de un curso en la universidad de esa ciudad. En un viaje de más de dos horas, con varios incidentes, pudimos hablar de cosas muy diversas: sus expectativas profesionales, las incertidumbres del joven investigador, el tema de su tesis doctoral (corrientes migratorias y el impacto en la economía). Y de Ciencia y Astronomía.

No tenía una idea muy clara sobre lo que los astrónomos hacemos. No puedo culparla. En ocasiones somos nosotros mismos quienes no sabemos qué es lo que investigamos, y desde luego no podemos o queremos transmitirlo al resto de la población. Pero lo que más me preocupó es la falta de formación científico-técnica, el desconocimiento de algunas cuestiones que yo considero claves: cómo se transmite la energía eléctrica o las ondas de radio, qué ocurre al presionar un interruptor para encender la luz, cómo funciona un computador, por ejemplo. O qué es un espectro.

Me confesó que hacía unas semanas se enteró de lo que era la espectroscopía. Antes no se lo había planteado, ni lo había dado durante sus años en el bachillerato (por letras mixtas, incluyendo un curso de Física en segundo de BUP).  Desconocía el potencial de esta técnica, o su relación con el arcoiris. No es culpa suya, desde luego. Lo que ha fracasado es el sistema educativo en los últimos 20 años.

Los espectros  se obtienen al descomponer la luz en sus constituyentes. Así, la luz solar o luz blanca, al pasar a través de un prisma, se muestra con una gama de diferentes colores: desde el violeta al rojo.  Si mirásemos con detenimiento, esto es con el espectro suficientemente disperso (con suficiente "resolución espectral"), veríamos que existen unas  zonas de menor intensidad, lo que denominamos líneas espectrales, primero vistas en el espectro solar por Joseph von Fraunhofer en 1814.  Cada una de ellas ha sido producida por un elemento químico (o compuesto molecular), y su estudio nos proporciona una información muy interesante sobre la composición química y las propiedades físicas del objeto que ha emitido la luz.

En cualquier caso, éste no es un hecho aislado. Compañeros que enseñan en la universidad se encuentran con casos como éste todos los días. Mi preocupación radica en el hecho de que existe unas generaciones que utilizan de manera habitual  los productos más avanzados que la tecnología actual puede ofrecernos. Sin embargo, no tienen idea sobre los principios de su funcionamiento, la Ciencia que hay detrás. Para ellos, verdaderamente,  la tecnología es magia. Y esto me parece muy peligroso.

3:48 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (7)