David Barrado y Navascués
Nunca he creído en la dicotomía entre la Ciencia y el mundo humanístico. Sin embargo, estos tiempos parecen imponer una especialización que desprecia nuestros valores más profundos, aquellos sobre los que descansa nuestra civilización. Entre ellos, la cultura clásica.
Circe... Hija del Sol, señora de la isla de Eea, en La Odisea. La maga-ninfa que intentó encantar a Ulises, con quien convivió durante un año. Sin embargo, él prefirió su libertad y la de sus hombres, que habían sido convertidos en cerdos por ella.
CIRCE...
Canarias InfraRed Camera Experiment, una cámara de última generación desarrollada en la Universidad de Florida para el novísimo
telescopio español de 10 metros (GTC), el más grande del mundo en su categoria, que entrará en funcionamiento a finales del 2007.
Dos mundos unidos por el mismo nombre... Sin embargo, según hablaba el investigador principal del instrumento sobre este proyecto, yo comprendí que sólo es válido hasta cierto punto. Más tarde, comentando con varios compañeros, me percaté que varios de ellos no entendían la referencia literaria, especialmente los más jóvenes. Contrasta este hecho con el conocimiento de los americanos, quienes según los estereotipos más comunes no son "sofisticados" y cuya educación, según el saber popular, deja mucho que desear.
En Grecia, en Roma, cualquier persona educada sabría de memoria La Odisea o al menos la conocería en profundidad. Desde el redescubrimiento del mundo clásico durante el Renacimiento, la referencia cultural sería reconocida y compartida por gentes que hablaban diferentes idiomas, aunque estaban enfrentados por la religión. La hiperespecialización que nos ha traído el siglo XX, acentuada en el XXI, parece demandar que olvidemos el pasado, que nos convirtamos en técnicos sin espíritu, tal vez en máquinas.
¡Cuánto perdemos si dejamos atrás nuestra herencia clásica! Un árbol sólo puede seguir creciendo si sus raíces son fuertes, profundas. Y eso es algo que olvidamos en numerosas ocasiones.