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viernes, 16 de junio de 2006

David Barrado y Navascués

Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar, tiene una corte de asteroides situados en los puntos de Lagrange L4 y L5, los vertices de los triángulos equilateros que incluyen la posición del Sol y del propio planeta. Ahora se descubre que Neptuno, mucho más pequeño y distante del Sol, también posee asteroides de este tipo.


Un equipo del Carnagie Institute y del Observatorio Gemini ha descubierto varios asteroides en uno de los puntos de Lagrange, en una posición estable debido a la influencia gravitacional del Sol y del planeta, y con el mismo periodo orbital (algo menos de 165 años).


Diagrama que muestra las órbitas de varios planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno), junto a las posiciones de los asteroides troyanos del primero y el último (crédito  Scott Sheppard)


El primer satélite de tipo troyano de Neptuno se descubrió hace cinco años. Con posterioridad se han descubierto otros tres, y recientemente se han determinado las órbitas con precision. Sus colores, muy similares, sugieren un mismo origen.

Enlaces:
Troyanos de Neptuno
Lista de troyanos de Júpiter
Satélites troyanos
IAU, Centro de Planetas Menores

3:42 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (0)

David Barrado y Navascués

A comienzos del siglo XIX, el conocido filosofo alemán Hegel, en su juventud, presentó una curiosa tesis en la que "demostraba" que el Sistema Solar sólo podía tener 7 planetas. Neptuno sería descubierto 45 años despúes, y Plutón, cuya clasificación planetaria ahora se cuestiona,  en el siglo XX.



Supongo que su razonamiento era puramente deductivo, basado en planteamientos racionales, con escasas o nulas referencias a la realidad. Su tesis, por supuesto, está olvidada y solo queda como ejemplo de la prepotencia humana. He de confesar que,  por supuesto, no la he leído...

No hay por qué culparlo. Después de todo, uno de los filósofos más grandes de la Historia, y casi diría científico, pues fue padre de numerosas disciplinas, fue Aristóteles (siglo -IV). Aunque empirista, da la sensación de que en numerosas ocasiones se distanció de la experiencia. A muchas mentes brillantes la inducción a partir de los hechos les produce una gran desazón.

Muchas de las teorías aristotélicas fueron desmontadas siglos después por la Ciencia moderna (o simplemente por hábiles observadores). Famoso es el caso de los cuerpos en caída libre, que se aceleran de manera uniforme independientemente de la masa, como demostró Galileo 1900 años después del tiempo de Aristóteles. Para entonces a éste no creo que le importase su buena fama.

En nuestro caso, desafortunadamente para Hegel, el error se puso de manifiesto inmediatamente. Giuseppe  Piazzi, desde el observatorio de Palermo (ciudad fascinante como pocas) había  descubierto el planetoide planeta enano  Ceres unos pocos meses antes (1 de enero de 1801), en el albor del siglo del positivismo. Se desmontaba así la tesis de Hegel, carente de fundamento y sin contacto con la realidad. Se mostraba, una vez más, el error de confiar en ideas preconcebidas y construir sobre ellas sistemas de conocimiento.


Secuencia de imágenes de Ceres, tomadas por el Hubble, donde se aprecia la forma esférica del asteroide y la posible presencia de un crater (mancha brillante), que nos proporciona una medida precisa de su periodo de rotación (crédito NASA/ESA).

Ceres es un asteroide planeta enano de gran tamaño (unos 1000 km), prácticamente esférico, cuya órbita, casi circular, se encuentre entre Júpiter y Marte.

Ya recalcaba Ramón y Cajal, en "Los tónicos de la voluntad", la necesidad de abandonar principios apriorísticos. La verdad del Universo no se encuentra en nuestro interior, sino allá fuera.

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