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miércoles, 07 de junio de 2006

J. Miguel Mas Hesse
LAEFF-CSIC

El poder viajar hacia el futuro y hacia el pasado ha sido un viejo anhelo del Hombre. Pero ¿es realmente posible?


No podemos dar una respuesta definitiva hoy en día, pero sí podemos acotar el problema en base a nuestro conocmiento de las propiedades físicas del Universo en que vivimos. Consideremos primero el viaje hacia el futuro. Sorprendentemente, viajar al futuro es posible. Es incluso relativamente fácil. Si la Humanidad quisiera, podría resolver el reto tecnológico en un plazo de tiempo bastante corto. El método consiste en acelerar hasta alcanzar velocidades próximas a las de la luz con respecto a la Tierra. La dilatación del tiempo y la compresión del espacio que predice la relatividad implican que un periodo de tiempo relativamente corto en esa nave espacial correspondería a un tiempo mucho más largo en la Tierra. Se trata de la famosa "paradoja de los gemelos" , enunciada por A. Einstein. En la práctica significa que al volver a la Tierra nos encontraríamos con que habría transcurrido mucho más tiempo que en nuestra nave: habríamos viajado al futuro! Cuanto más nos aproximemos a la velocidad de la luz, el efecto es mayor y, en principio, podríamos desplazarnos al futuro tanto como quisiéramos. Como veis, no es especialmente complicado. Este efecto se ha comprobado numerosas veces experimentalmente y es bien comprendido. Acelerar una nave a tan altas velocidades no es fácil, pero es un reto tecnológico que se podría superar.

Pero, ¿qué tendríamos que hacer para volver a nuestro tiempo? Aquí está el auténtico problema del viaje en el tiempo: las leyes de la Física que describen nuestro Universo indican que no es físicamente posible viajar al pasado. Es poco probable que nuestros astronautas quisieran viajar al  futuro si después no pueden volver. Algo parecido ocurriría si quisiéramos ir con una nave espacial a rincones remotos de la Galaxia. En principio podemos desplazarnos tan lejos como queramos, acelerando hasta velocidades próximas a la de la luz, e incluso realizar el viaje de manera casi instantánea. El problema es el desplazamiento al futuro que tal viaje implicaría. Los "viajes a velocidad-luz" han dado mucho juego en las películas de ciencia ficción, pero en éstas se obvia el problema de que conlleven un desplazamiento en el tiempo imposible de evitar.

La historia de la Ciencia nos ha mostrado que es muy peligroso afirmar que algo es absolutamente imposible. Nuevas teorías, nuevos modelos, pueden proporcionar las claves para convertir en posible algo considerado como inviable. ¿Podría ser éste un caso parecido? Curiosamente, la naturaleza del problema nos permite plantear argumentos que limitan las posibles soluciones.

Si fuera intrísecamente posible viajar al futuro y al pasado sin problemas, es de suponer que la Humanidad acabará encontrado el método más tarde o más temprano. Pero en ese caso, ¿por qué no estamos rodeados de turistas del futuro? Nuestra época actual parece lo suficientemente interesante como para que nuestros descendientes quiseran visitarla. El hecho de que, aparentemente, no estemos rodeados de turistas, podría tener varias explicaciones:

+ A lo mejor sí estamos rodeados de turistas dle futuro, pero éstos se las apañan para pasar desapercibidos. Parece poco probable.

+ El problema no tiene solución. La naturaleza del Universo es tal y como la conocemos hoy en día y el viaje al pasado no es compatible con las leyes físicas que lo rigen.

+ El problema tiene una solución, pero las condiciones serían muy distintas de las que nos imaginamos. Por ejemplo, tal vez nuestros descendientes puedan, de alguna manera, visitarnos en el pasado, pero de una manera tal que no puedan interactuar físicamente en absoluto. Si fuera así, nosotros no seríamos conscientes de su presencia. Esta es la opción que a mí me atrae más.

+ El problema es resoluble, pero la Humanidad se extinguirá en un plazo relativamente cercano y sobre la Tierra no volverá a surgir vida inteligente.





La última opción es ciertamente desalentadora. Pero podemos suponer que la vida, e incluso civilizaciones inteligentes, se han desarrollado en otros lugares del Universo. Hemos visto que el viaje espacial a largas distancias se reduce a un problema de viajar en el tiempo para contrarrestar el retraso temporal que se produce. Si existen otras civilizaciones ¿habrán sido capaces de resolver el problema? Si la respuesta fuera positiva, la cuestión que nos podemos plantear es nuevamente: ¿por qué no estamos rodeados de turistas extraterrestres visitando la Tierra? Reconozco que esta pregunta pueda resultar más polémica, pero asumiremos que éste es el caso: no tenemos constancia de turistas extraterrestres visitándonos. De nuevo podemos encontrar varias respuestas:

+ Los extraterrestres se camuflan. Esta opción es la favorita de numerosos guionistas de películas de ciencia ficción, pero no parece muy factible.

+ El problema, ciertamente, no tiene solución. Tan sólo nos podrían visitar seres extraterrestres de la vecindad del Sistema Solar, si es que existen.

+ O tal vez se aplique la tercera condición: el viaje es posible, pero no así la interacción física, por lo que no nos enteramos de su presencia.

+ La última opción es aún más desalentadora: existe una solución, pero la Humanidad se extinguirá y no existen otras civilizaciones inteligentes en el Universo que puedan encontrarla.


La argumentación es ciertamente ingenua, pero si reflexionamos sobre ella vemos que tiene bastante solidez. Eliminando opciones aparentemente poco probables, como el camuflaje de los turistas o la desaparición de la Humanidad y la ausencia de otras civilizaciones en el Universo, todo parece indicar que el viaje hacia el pasado no es posible, que el viaje espacial a larga distancia no es viable, y que por lo tanto, aunque existan otras civilaciones inteligentes en el Universo, nunca llegaremos a tener contacto directo con ellas, excepto las que se hubieran desarrollado en el entorno del Sistema Solar.

Espero que estos argumentos no sean correctos y que la Humanidad encuentre el método para viajar a las estrellas (y para volver después a casa!).


3:00 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (1)

David Barrado y Navascues

Se marcha. Sin dar portazos, pero con amargura. Después de cuatro años intentando penetrar las barreras del sistema de I+D, ha decidido que es más fácil regresar a EEUU, que no merece a pena intentar hacer Ciencia aquí.


No es el primer caso, ni será el último. Durante los próximos meses asistiremos a un goteo de científicos contratados por el programa Ramón y Cajal que desisten, tiran la toalla y deciden marcharse o dejar la investigación.

No quiero decir con esto que los RyC debieran ser la élite científica o algo similar. Pero probablemente sean los investigadores más evaluados y controlados durante los últimos años, además de sobrellevar una parte muy importante de la investigacion que se realiza en nuestro país.

Estos investigadores forman parte de un colectivo de gente muy bien formada, que en su mayor parte ha realizado una o varias estancias postdoctorales en centros de prestigio de fuera. Son personas no sólo con  un gran potencial cientîfico, sino que ya están asentadas aquí. Están intentando, o lo han conseguido, la formación de equipos de investigación en áreas punteras. Como cualquiera, tambien tienen familias, hipotecas...

El programa Ramón y Cajal prometía mucho: un contrato competitivo que permitía realizar investigación de manera independiente, con la posibilidad de estabilización si se pasaban las evaluaciones adecuadas.

Para muchos ha sido así. Sin embargo, debido a la diversidad de su situación legal y de políticas en las OPIs y universidades, una parte substancial no a podido desarrollar adecuadamente su labor, o no puede estabilizarse, a pesar de haber superado con éxito tres evaluaciones independientes por parte de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva, además de haber superado la evaluación del programa I3, destinado a la incentivación de la contratación estable.

Los RyC no son los únicos investigadores que sufren las consecuencias de la falta de una verdadera carrera investigadora. Pese a los últimos esfuerzos  gobernamentales, sigue persistiendo mucha incertidumbre. Los becarios/contratados predoctorales y postdoctorales se enfrentan a años de nomadeo (lugares y financiación) sin perspectivas claras y en condiciones precarias en bastantes casos. Y la estabilización posterior parece una quimera. Por otra parte, muchos científicos asentados se encuentran con falta de motivación, y de sensibilidad social y oficial ante su trabajo. Faltan incentivos.

Me pregunto por qué la sociedad española sigue dando la espalda a la Ciencia y a los investigadores. ¿Qué estamos haciendo mal?

ENLACES:
Los investigadores del programa Ramón y Cajal en el área de Astrofísica
Réquiem por un investigador
Francia y España: diferentes tipos de carreras científicas
A golpes: los investigadores RyC, su estabilización y los jueces
Más sobre los investigadores del programa Ramón y Cajal 
"¡Que inventen ellos!". Sobre la investigación y los contratados del programa "Ramón y Cajal"

2:21 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (3)