LoginRSS 2.0 Feed

viernes, 02 de junio de 2006

Miguel Mas Hesse

LAEFF-CSIC

Desde que la Humanidad tuvo conciencia de su existencia se asomó al cielo nocturno preguntándose por la naturaleza del Universo en que vivía. Durante muchas decenas de miles de años, el Hombre moderno sólo pudo observar la luz visible que procedía, sobre todo, de las estrellas de nuestra Galaxia. Con esa información parcial, y tras muchos miles de años de reflexiones, el Hombre fue poco a poco dándose cuenta que vivía en un pequeño planeta que daba vueltas en torno a una pequeña estrella, que a su vez gira en torno al núcleo de una gran galaxia, similar a otra infinidad de galaxias que pueblan un Universo en expansión después de una Gran Explosión que tuvo lugar hace unos 13.700 millones de años. Ésta era básicamente la situación a mediados de los años 60 del pasado siglo.



Sin embargo, el rango visible constituye tan sólo una pequeña fracción del espectro electromagnético. En este rango emiten su pico de intensidad las estrellas de baja masa similares a nuestro Sol. Estas estrellas de masa intermedia y baja (menos de 20 masas solares) son las más abundantes del Universo, lo que explica que su observación y estudio hayan permitido desentrañar tantos enigmas del Cosmos. Pero fuera del rango visible se emite la energía producida en los fenómenos más violentos del Universo, por una parte, así como la radiación de las regiones más frías y tranquilas. El estudio de los agujeros negros, de las regiones calentadas a varios millones de grados como consecuencia de la aceleración y choques de las nubes de gas sólo es posible si podemos observar la radiación X y gamma. Por otra parte, la radiación relicta de la Gran Explosión, así como las regiones de gas interestelar frío donde se producirán nuevas generaciones de estrellas sólo se pueden observar en el rango infrarrojo medio y lejano.

Estos rangos de la radiación electromagnética (gamma, X, UV, infrarrojo) no se pueden observar desde la superficie terrestre. La atmósfera es una eficaz pantalla que ha protegido el desarrollo de la vida de las radiaciones de altas energías procedentes del Espacio. Pero esta protección nos dejó ciegos ante procesos extremadamente interesantes que tienen lugar en el Universo. Si queremos obtener una visión completa del Universo en que vivimos necesitamos salir al Espacio y poner nuestros telescopios fuera del influjo de la atmósfera.

Los astrónomos de mediados del siglo pasado sospechaban la riqueza que esperaba en estos rangos de radiación, y rápidamente propusieron experimentos e instrumentos primitivos para ser embarcados en las primeras naves espaciales. Los resultados fueron espectaculares: desde el principio encontraron fuentes emisoras de radiación ultravioleta y de rayos X y gamma por doquier, así como fuentes infrarrojas. A partir de los años 70 se comenzaron a lanzar telescopios cada vez más sofisticados, que han revolucionado nuestro conocimiento de los objetos que componen el Universo. Estos observatorios espaciales, junto con los telescopios terrestres gigantes, han contribuido a que la Astrofísica esté viviendo su época dorada, con nuevos descubrimientos cada día que pasa. Los astrofísicos estamos ya trabajando en las misiones que se lanzarán en los próximos años, que nos permitirán detectar las primeras generaciones de estrellas, las condiciones del Universo primitivo, e incluso estudiar la posible presencia de seres vivos en planetas similares al nuestro orbitando en torno a estrellas parecidas al Sol. Afortunadamente, somos cada vez más los científicos españoles involucrados en el desarrollo de misiones espaciales, una de las especialidades de nuestro laboratorio.

En próximas contribuciones a este blog os contaremos los últimos descubrimientos que se vayan produciendo y los detalles de las misiones que se vayan lanzando.



Telescopio ultravioleta HUT instalado en la bahía de carga de un Shuttle.


PD (DByN): Debido a un ataque sistematico de spam, no permitimos comentarios en esta entrada.

5:49 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos

David Barrado y Navascués

Hace unos días, EIROforum, consorcio formado por siete instituciones transnacionales europeas dedicadas a la investigación, lanzó "Science in School", una revista interdisciplinar dedicada a la enseñanza de la Ciencia.


Aplaudimos esta iniciativa, que esperemos de frutos ayudando a eliminar la  separación entre la investigación activa, la educación y la sociedad en su conjunto.

EIROforum está integrado por:
- CERN. - European Organisation for Nuclear Research
- EFDA. - European Fusion Development Agreement
- EMBL. - European Molecular Biology Laboratory
- ESA. - European Space Agency
- ESO. - European Southern Observatory
- ESRF. - European Synchrotron Radiation Facility
- ILL.- Institut Laue-Langevin

Más información, en inglés,  en las páginas:
- "ESO"
- "EIROforum"
- "Science in School"

2:53 | gestionado por David Barrado y Benjamín Montesinos | Enviar comentario (2)