Benjamín Montesinos y David Barrado
Nuestra más efusiva felicitación al Barcelona por su brillante victoria en la final de la Champions. Y al Sevilla, a Nadal, a Pedrosa, a Alonso. A todos los deportistas que con su esfuerzo y superación alcanzan cotas que nos hacen soñar. Pero, ¿cuándo brillarán los científicos españoles en la arena internacional? ¿será posible que la sociedad se vea motivada por sus logros?
Esta mañana hemos escuchado las declaraciones del Presidente del Gobierno. Estaba emocionado por los recientes éxitos del deporte español, que parece que alcanza metas épicas. Casi diríamos que nuestros tercios recorren nuevamente el mundo. A nosotros, como a la mayoría de nuestros conciudadanos, nos alegran estas victorias. Sin embargo, creemos que debemos ponerlas en su justo contexto.
En primer lugar, representan algo efímero, y creemos que estos deportistas ni siquieran son referentes como modelos de superación personal dentro de nuestra sociedad, aunque hay que reconocer que en algunos casos sí que muestran que con trabajo se puede salir de entornos humildes para llegar arriba. Por otra parte, llama poderosamente la atención el desequilibrio entre esta serie de victorias deportivas (que no es la primera vez que ocurre), y la escasa repercusión internacional de nuestros científicos (con algunas excepciones en ciertos campos). Hace unos años, después de unos Juegos Olímpicos hubo una pregunta parlamentaria acerca del pobre resultado, de acuerdo a las perspectivas antes del evento, en cuanto al número de medallas conseguidas. Nunca, que nosotros sepamos, se ha hecho una interpelación en el Parlamento ante el escaso número de, por ejemplo, Premios Nobel españoles en ciencia, comparados con países de nuestro entorno como Francia, Alemania o Italia.
Lo que es aun mucho peor. No se trata de tener una prima donna que brille, que deslumbre. Lo que falta es el tejido científico y tecnológico que nos permita competir en el difícil mundo que se nos avecina. Y como sociedad no somos conscientes de ello, de nuestras carencias. Si no hay diagnóstico adecuado, será imposible dar con la solución.
¿Llegará el día en el cual un Presidente de Gobierno, o el ciudadano de a pie, se congratule porque equipos españoles son reconocidos internacionalmente, porque la marca "made in Spain" representa calidad, innovación e imaginación?